Esteban Lamothe: "No le puedo pedir nada más a 'Envidiosa', me dio todo"
El galán de Envidiosa vuelve a la Calle Corrientes para protagonizar la versión teatral de Secreto en la montaña junto a Benjamín Vicuña. Con un libro de poesía recientemente publicado, reconoce su gusto por el melodrama y confiesa: “Estaba buscando una oportunidad que implicara un riesgo enorme”.
Cuando Adrián Suar le propuso protagonizar la obra de teatro que encarna la historia de amor entre dos hombres, se rio. No por falta de interés, sino por la dimensión del desafío. La adaptación de la película de Ang Lee le ofrecía a Esteban Lamothe exactamente lo que venía buscando: una historia potente, un equipo inesperado y una apuesta capaz de sacarlo de cualquier zona de confort. En un año atravesado por nuevos proyectos y búsquedas personales, también se despide de Envidiosa, graba la serie Sanamente para TNT y Flow y acaba de publicar Una comadreja (Caleta Olivia), su primer libro de poesía. “Sabía que ahí había un riesgo y una oportunidad”, dice sobre Secreto en la montaña, que lo encuentra en uno de los momentos más fértiles de su carrera.
–¿Jugabas a los vaqueros o tenías algún recuerdo, ya sea de alguna serie o de otra cosa?
–Cuando era chico jugaba a los cowboys, como le decíamos nosotros, vaqueros. Porque veía películas de vaqueros, no me acuerdo de muchas pero sí de Silverado, que la vimos muchas veces con mis hermanos y entonces jugábamos.
–¿Y alguna vez imaginaste encarnar a un vaquero?
–Jamás. Nunca en mi vida pensé que iba a terminar contando una historia de amor entre dos vaqueros y estoy fascinado porque el teatro tiene eso; es fantasía, es un acto de fe muy grande y muy hermoso y el más puro de todos.
–¿Y cómo fue el encuentro con Benjamín?
–De mucha entrega por parte de los dos. Yo diría que lo principal ahí es el amor, el sacrificio de Benjamín, de Javier Daulte (director), y también de Laura Paredes y de Roberto Castro (actores), pero especialmente con Benja, que tenemos la historia. Fue un encuentro muy intenso en el buen sentido. Ya habíamos trabajado juntos en Farsantes y en Envidiosa, pero nuestras escenas no habían coincidido.

–¿Qué sentiste cuándo escuchaste la propuesta? ¿No tuviste ninguna duda?
–No, ninguna. Estacioné el auto porque estaba manejando y cuando me lo dijo Adrián todo junto así me dio risa y dije: “Carajo, boludo, ¿en serio?”. Y me dijo “En serio” y ahí nos reímos un rato con la idea. Me gustó porque no es solo una historia de amor, más allá de que es una historia de amor entre dos hombres y eso tiene un condimento especial, está todo lo que significaba en esa época estar con un hombre. Tanto en la obra como en la película el antagonista, el villano, no es una persona. El villano es la sociedad, es el mundo. Entonces es tremendo. Y a mí, además, me gusta el melodrama, me gusta Tennessee Williams, Alberto Migré. Es una obra que hacemos con mucho amor, con mucha entrega, mucho compromiso, y la gente lo agradece y se emociona.
–¿Tenías ganas de volver al teatro comercial en calle Corrientes?
–Todos los años me ofrecen hacer teatro comercial y la verdad es que he hecho solo tres obras: hice un reemplazo en Desnudos, hice Antígona, dirigida por Laura Paredes, con Verónica Llinás, y esta es mi tercera experiencia. Así que no, realmente no me gusta grabar y hacer teatro al mismo tiempo porque es mucha energía. Pero este proyecto me llamó especialmente la atención desde el momento en que me convocaron. Sabía que lo tenía que hacer, sabía que esta era la historia que tenía que contar y también sé que cuando Adrián Suar tiene una idea hay que seguirlo porque no se equivoca, es muy inteligente y tiene mucho corazón. Sabía que había un riesgo, pero también una oportunidad enorme y lo que yo estaba buscando era eso: una oportunidad grande que conlleve un riesgo enorme y eso es lo que me plantea esta obra, así que estoy feliz.

–Además estás grabando Sanamente, donde también está involucrado Suar.
–Es una persona que admiro mucho, que quiero mucho, pero sobre todo tengo una relación de muchos años de trabajo. Es la persona que más ha confiado en mí en este medio, la que más ha apostado por mí. Desde que era un ignoto hasta ahora que me ha ayudado también a construir la carrera que tengo y la que tendré porque me encanta trabajar con él. Me parece un gran director, me parece un creador sobre todo, alguien muy importante para la ficción argentina. Así que solo espero estar en muchos proyectos con él y me gustaría actuar con él, que es algo que todavía no hice y me encantaría.
–Podemos decir que venís de un año de trabajo intenso porque además publicaste un libro. ¿Qué me podés contar de Una comadreja?
–Estoy muy contento con eso. Después de los 40 empecé a leer mucha poesía. A tal punto que en los últimos tres o cuatro años, solo leí poesía. Hace tiempo que ya no leo cuentos ni novelas, y eso que leo bastante. Entonces, también me vino una necesidad de escribir, hay una conexión ahí con mi infancia, con el pueblo donde nací. El libro está atravesado un poco por ese momento de mi vida. Una comadreja no es un libro autobiográfico porque es un libro de poesía y al mismo tiempo supongo que todos los libros de poesía son autobiográficos. Apareció así una faceta nueva en mi vida. Ya había escrito guiones, pero poesía nunca y ahora es algo a lo que le dedico tiempo todas las mañanas. Me levanto un rato antes para poder escribir un poco y para poder leer.

–¿Cómo organizás tu tiempo entre todas las actividades y la paternidad?
–Me gusta mucho pasar tiempo con mi hijo, lo disfruto mucho. Siempre nos dividimos con Juli, la mamá, está una semana con cada uno, y lo extraño mucho la semana que no está conmigo. Me gusta que me acompañe, además está más grande, tiene 13, entonces estoy en un momento de la paternidad muy lindo viendo cómo empieza a ser adolescente.
Después me las arreglo con ayuda de mi familia. Me ayuda mucho Vero, que es una persona que trabaja conmigo. Tengo una familia muy grande, tengo cuatro hermanos que todavía no tienen hijos. Y tiene abuelos también; mi vieja que me recontra ayuda, que está rebién, gracias a Dios, y mi papá también.
–Antes hablabas de escribir un guion. ¿Pensás en dirigir en el próximo tiempo?
–Sí, estoy con una película que se va a llamar La mitad de la vida o En remisión absoluta, dos títulos tentativos por ahora. Estoy en busca de financiación y la estoy produciendo con Iván Eibuszyc y con Juan Pablo Miller. Estamos terminando de conseguir los fondos para poder filmarla quizás el año que viene.

–¿Y vas a actuar vos?
–Sí, voy a actuar yo, más un gran elenco, que todavía está armándose.
–Hablando de este gran año, te despediste de Envidiosa. ¿Cómo fue cerrar esa etapa? ¿Se siente nostalgia al dejar un éxito que hasta hace poquitos días estaba quinto en todo el mundo?
–Es una sensación de felicidad muy grande. Obvio que uno no quisiera soltarla y al mismo tiempo qué mejor que soltar y agradecerle a la vida o a lo que uno crea. Yo estoy muy feliz con Envidiosa. Como actor me presentó el desafío de contar ese personaje tan idílico y fue algo re importante en mi vida, así que yo estoy muy agradecido. Obvio, quisiera hacer doce temporadas más o una película o una obra de teatro porque me encanta actuar con Griselda, pero también hay que saber cuándo algo se termina para traspasar a lo siguiente y agradecerle mucho a eso. Lo que pasó con Envidiosa fue muy grande.
–Y con Griselda lograron algo irrompible. ¿Cómo es ella como compañera?
–Es una compañera increíble. Ya habíamos hecho Farsantes, que fue increíble, hicimos Educando a Nina y ahora nos encontramos de vuelta. A mí me encanta trabajar con ella. Siento que hay un equilibrio con ella en la comedia que la hace muy única. Nos entendemos mucho y nos reímos mucho, tenemos mucha complicidad y eso es espectacular.

–Hablando de Envidiosa, además del programa te llevaste un amor…
–No le puedo pedir nada más a Envidiosa, me dio todo. Estoy muy enamorado y feliz.
–El año pasado estuviste en streaming. ¿Cómo fue esa experiencia con este personaje que creaste, el Doctor?
–Es un espacio nuevo que desconozco bastante, que estoy descubriendo de a poco y que me gusta porque es un espacio de mayor libertad, donde hay otro público incluso, entonces me presenta otro tipo de desafío. Lo del personaje fue una cosa que salió boludeando, algo que se armó como un chiste y después el chiste se hizo fuerte. Sigo ligado a Blender, ahora estamos viendo de hacer otros contenidos, pero me gusta el espacio del streaming, la radio… Me copa hacer otras cosas y más si tengo mucha libertad como llevar boxeadores para que lean poesía.

