Patrimonios de la Humanidad: 6 destinos únicos para descubrir cultura y naturaleza

Declarados así por la Unesco, estos rincones combinan historia, paisajes y biodiversidad excepcionales. Desde un salar usado por la NASA hasta islas donde se bucea con leones marinos, lugares que invitan a viajar con la valija lista.

“La humanidad necesita símbolos que nos unan más allá de fronteras.” Esa es la premisa de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, creada en 1945 para proteger el legado cultural y natural del planeta. Desde 1972 distingue como Patrimonio de la Humanidad a sitios con un valor universal excepcional, elegidos por un comité internacional de expertos que evalúa su historia, arquitectura, biodiversidad o belleza única.

¿Qué implica esa distinción? Que estamos frente a paisajes y ciudades irrepetibles, verdaderas joyas que merecen ser preservadas y descubiertas. En esta nota reunimos seis ejemplos fascinantes de postales que invitan a perderse en la magia del mundo y armar las valijas.

BOCAS DEL TORO, PANAMÁ

Parece las islas Maldivas, pero no. En realidad, se trata de Bocas del Toro, queda en Panamá y representa un verdadero paraíso caribeño. Y atención, porque es mucho más que hospedajes de ensueño que descansan sobre el mar. De hecho, es un lugar perfecto para disfrutar la playa, con más de 200 islotes y cayos, entre los que se destacan las islas Colón, Bastimentos y Carenero.

Otro punto interesante es su biodiversidad: dentro del ecosistema marino es posible ver delfines, tortugas marinas y estrellas de mar en su hábitat natural. Este archipiélago alberga el 95 por ciento de las especies de coral del Caribe, por lo que es un destino ideal para practicar buceo y esnórquel. Y en tierra firme, la naturaleza también es protagonista: habitan, por ejemplo, osos perezosos, monos y ranas rojas.

¿Un dato curioso? Bocas del Toro es considerado el hogar del “oro negro”. Con más de mil productores locales, invita a sus visitantes a recorrer la ruta del cacao en una verdadera experiencia de turismo comunitario y a aprender de primera mano todo sobre la siembra del cacao orgánico y sus tradiciones más ancestrales.

SALAR DE UYUNI, BOLIVIA

Para presentar este destino, bien vale este dato: es utilizado por la NASA para calibrar satélites antes de una expedición. Es que hablamos del salar más grande del mundo, y que en sus más de 10.500 km² de extensión esconde pequeñas perlas que merecen ser descubiertas.

Por un lado, la isla Incahuasi, repleta de ejemplares de cactus que pueden medir más de diez metros. También hay que visitar los Ojos del Salar, pequeños pozos creados por el aire y agua subterránea que emergen a través de la corteza de sal y están en constante efervescencia.

Ahora bien, una de las postales más lindas de Uyuni la regala la noche: su cielo estrellado es considerado uno de los más nítidos del planeta. Luego toca descansar, y para ese momento hay una experiencia especial: dormir en el primer hotel de sal del mundo, con una oferta gastronómica que hasta incluye vinos de altura.

PETRA, JORDANIA

Que a Petra se la conozca como “la ciudad perdida” es tan atinado como curioso. Es que sus habitantes la abandonaron en el siglo VI, y recién fue redescubierta en el siglo XIX. Pero no solo eso: gran parte de lo que fue todavía está oculto bajo la arena. Hoy solo el 20 por ciento de esta ciudad está abierta al público, mientras continúan excavando en busca de nuevos monumentos. ¿Su gran distintivo? No fue construida en piedra sino que está directamente esculpida en la roca.

En cuanto a los imperdibles, es necesario hablar del Siq, cañón natural que en algunos tramos se hace muy estrecho y se compone de paredes de 200 metros de altura. ¿A dónde conduce este camino surrealista? A la icónica imagen del Tesoro, que es la mejor conservada y mide 40 metros de alto. Pero hay más: el Monumento del Monasterio y el Palacio de la Hija del Faraón.

Para darle un upgrade a esta experiencia, se recomienda hacerlo de noche, con más de dos mil velas iluminando el camino. A eso, hay que sumarle la narración de un guía que revela secretos de antaño.

ISLAS GALÁPAGOS, ECUADOR

A las islas Galápagos les sobran galardones. De hecho, fue uno de los primeros sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1978. Pero su medalla más brillante y llamativa es que más del 30 por ciento de las especies que allí habitan son endémicas. Es decir, que no existen en otra parte del planeta. ¿Ejemplos? La tortuga gigante de Galápagos, la iguana marina y el pinzón de Darwin, entre tantísimos otros.

Su ecosistema es tan especial y delicado que se controla la cantidad de turistas que pueden ingresar por día a las islas protegidas. Un dato curioso y que valida eso es que el 95 por ciento de la superficie terrestre está protegida por la Dirección del Parque Nacional Galápagos. Así, evitan el desgaste de senderos, playas y hábitats naturales.

Y si bien los cupos son limitados, una de las actividades más recomendadas es el buceo: gracias a su variada fauna marina, es posible divisar tiburones, leones marinos, tortugas marinas, rayas, mantas, iguanas marinas y peces de arrecife.

BAGAN, MYANMAR

La República de la Unión de Myanmar (o Birmania) se ubica en el sudeste asiático, y su joya turística más importante es Bagan, un ícono del país. Se trata de un tesoro arqueológico que alberga más de 2.500 templos religiosos, pagodas y monasterios, construidos entre los siglos XI y XIII.

Más allá de que se alquile una bicicleta para trasladarse de una reliquia a otra, hay un listado de imperdibles que es necesario tener a mano: templo Ananda, templo Dhammayan Gyi, templo Htilominlo, pagoda Shwezigon y pagoda Shwesandaw.

Para tener una perspectiva diferente, se puede realizar el paseo en globo aerostático. Un dato a tener en cuenta: los globos parten todos los días al amanecer (la duración del vuelo oscila entre los 45 y los 60 minutos), y regalan una postal inolvidable de este complejo arqueológico único.

QUEBRADA DE HUMAHUACA, ARGENTINA

La Argentina posee paisajes tan diversos como únicos en el mundo. Uno de ellos es la Quebrada de Humahuaca, parte de este selecto grupo de destinos que son Patrimonio de la Humanidad desde 2003. A lo largo de toda su extensión, invita a adentrarse en pueblos como Purmamarca, donde se destacan el Cerro de los Siete Colores, sus calles de tierra con casas de adobe y la pintoresca feria de artesanos ubicada en la plaza central.

Maimará es otra parada obligada, sobre todo porque allí descansa la Paleta del Pintor, cerro cuyas laderas regalan infinitas tonalidades. En Tilcara, el asentamiento prehispánico denominado Pucará propone un increíble viaje en el tiempo.

La última parada es Humahuaca, con caminos que conducen a la majestuosa serranía del Hornocal. ¿El momento recomendado para visitar esta maravilla natural? El atardecer, ideal para apreciar sus catorce colores en todo su esplendor.

Fotos: Depositphotos

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