Peter Lanzani, el éxito de 'Argentina, 1985' en Venecia y rumores de Oscar: "Vivo con mucha responsabilidad este papel"

Luego de una jornada histórica en el Festival de Cine de Venecia, el actor que encarna a Luis Moreno Ocampo en la flamante "Argentina, 1985" vuelve a demostrar por qué es uno de los favoritos del público y se rumorea una candidatura al Oscar como Mejor Actor de Reparto. La ruta que lo llevó a convertirse en el máximo referente de su generación.

Me gusta pensar qué música escucharía mi personaje”, dice. Le pregunto a quién pone en el auto cuando va rumbo al set por esos días, responde que a Piazzolla. Y solo con un dato sé que Peter Lanzani encontró la última pieza del rompecabezas. Argentina, 1985, pelo enrulado, voz pausada pero firme, Astor. Peter ya atrapó a Moreno Ocampo.

Esa charla fue hace un año, mientras Lanzani estaba promocionando El reino, en pleno rodaje de Argentina, 1985, la película de Santiago Mitre que protagoniza junto a Ricardo Darín, con la cual sacudió al Festival de Venecia desde su primera proyección. Más allá de los elogios unánimes al trabajo de Darín, por el que algunos críticos han llegado a comparar su interpretación del fiscal Julio César Strassera con la de Gregory Peck en Matar a un ruiseñor, periodistas de todo el mundo se preguntan quién es ese actor joven con tanta verdad bajo el brazo.

Como cuando Tarantino hizo bailar a Uma Thurman con Travolta en Pulp Fiction, hay algo que se les escapa: Mia Wallace no sabía que danzaba con el muchacho de Grease, pero nosotros sí. Los críticos internacionales no tienen idea de la capacidad de Lanzani para entregarse a un personaje; nosotros la conocemos de sobra

Peter Lanzani, un recorrido hacia la excelencia

Nadador de aguas profundas, Peter puede encarnar a un Luis Moreno Ocampo perfecto aunque haya nacido cinco años después del Juicio a las Juntas. También pudo ser un cegador de caballos que atormentan su sexualidad en Equus, el chico que busca a su hermano con un gallo bajo el brazo en Un gallo para Esculapio, el hijo que le arma a su madre una lista de cosas extraordinarias por las que vale la pena vivir en Las cosas maravillosas, Alejandro Puccio arrojándose desde una ventana en El clan o un soldado que pacta con un diablo escondido, tras la mirada de Joaquín Furriel sobre el escenario del Teatro Colón, en Historia de un soldado. Tiene todo y lo da, no se esconde ninguna carta

Si alguna vez tuvo miedo de que la fama le pasara por encima como un tren, no se notó. Dice que hubo un momento de duda cuando era un teen angel a punto de perderse el viaje de egresados en quinto año, pero el amor por el oficio fue más fuerte

“Yo no viví la dictadura. Nací más tarde. Pero empaticé sobre todo con la humanidad de la historia y de los personajes.”

Venía pidiendo pista desde unas lejanas vacaciones compartidas en familia donde una booker les pidió a sus padres que posara para una publicidad de ropa infantil. Nadie podía imaginar que ese niño iba a construir una carrera como el mejor actor argentino de su generación. Ni tampoco que la nena con la que compartía campaña fuera Cande Vetrano, con quien lleva una vida entera de amistad y un podcast que estrenó hace poco en Spotify, Número oculto. Ella protagoniza, él dirige mientras explora cómo es ponerle el cuerpo al sonido.

La técnica milimétrica

Me pregunto cómo lo hace, le pregunté cómo lo hizo. Fue en esa charla con EPU que parece hecha ayer nomás: “Lo mejor de este tipo de oportunidades es arriesgarse”, dijo Peter, y agregó: “A mí me gusta encarar así a los personajes. En la vida mucho pasa por lo físico, por la voz, por las emociones, y eso hay que incorporarlo porque, si no, se termina notando. Si estás frente a cámara, te están tomando un plano corto y tus emociones van por dentro, se ven. ¡Por eso soy tan nerd a la hora de componer mis personajes!”.

Lo confesó: su técnica es milimétrica. Dice que su carrera cambió cuando se la empezó a tomar en serio. Y es imposible no recordar aquellos tuits burlones cuando se supo que había sido elegido por Pablo Trapero para protagonizar El clan junto a Guillermo Francella. ¿Cómo un actorcito de la cantera Cris Morena va a hacer eso?, repetían.

La dupla con Darín

Décadas antes, otro actor pasó por una situación similar, el chico de ojos azules que lideraba el equipo de los galancitos y aparecía en novelas de Migré se atrevía a sumarse a Nosotros y los miedos, el unitario repleto de actores prestigiosos que la rompía en el prime time. En los chistes breves que acompañaban las páginas de la revista Humor escribieron “el miedo es actuar con Ricardito”. El pibe al que se referían era Darín. Hoy están juntos en un film que viajará después de Venecia a Londres y a San Sebastián. También, seguramente, se sentarán codo a codo en los Premios Goya, donde Argentina, 1985 nos representará

¿Y en los Oscars? Quizás el fervor mundialista arrancó con esta película, y no sabemos si vamos a salir campeones como en el 86, pero por las dudas guardemos esperanzas en el puño porque la shortlist se nos puede dar. Según la prestigiosa revista Variety, mientras que Darín figura entre las predicciones a Mejor Actor, Lanzani hace lo suyo en la terna Mejor Actor de Reparto.

“Últimamente, tuve que hacer personajes históricos, gente que existió realmente, y uno siempre puede aportar otros matices sin atarse a la imagen de alguien que todos conocen.”

Figuras hay muchas, pero el misterio es cómo se construye un gran actor. Ahí el número de seguidores es una anécdota, lo relevante pasa por la formación, por cuánto quieras entregar para convertirte en otro y crear lazos para impactar al espectador. 

Puede ser una audiencia global maravillada con su Tadeo en El reino y que espera la segunda temporada que ya se grabó. O un número reducido de público con el que comparte un íntimo cara a cara mientras conmueve con las palabras de un hijo hacia su madre deprimida en Las cosas maravillosas, la obra que agotó todas sus funciones apenas puso a la venta sus entradas para la temporada. 

El secreto laboral de Lanzani

¿Cuál es el método Lanzani? Peter nos dio estas pistas: “En el laburo actoral hay que estudiar, sumergirse en el mundo, hacer una investigación, pero también librarse con confianza a lo que el director te vaya guiando. Hay que tener el instrumento afinado para poder tocar las teclas que realmente se necesitan”.

Esa ilusión es tan grande que nos hace creer, abandonarnos a ese verosímil es conmovedor. “¡Somos los maestros del engaño! Porque uno ya sabe todo lo qué va a pasar, pero el espectador no, y eso es lo lindo del oficio; en definitiva, jugás, no queda otra”, nos dijo Lanzani. Y él es un jugador de toda la cancha. Suele decir que ama ver deportes porque, al igual que la actuación, tiene algo de pasión y emoción, de poner el cuerpo. Quizás, a la hora de emocionar, el Diego pese más que Stanislavski.

“En el laburo actoral hay que estudiar, sumergirse en el mundo, hacer una investigación, pero también librarse con confianza a lo que el director te vaya guiando.”

La verdad está ahí. Histórica, jurídica, dialéctica, dramática. Peter fue Jorge Cyterszpiler también, representante y amigo de Maradona, en Sueño bendito, y cuando terminó su participación, la serie no pudo llenar el vacío que dejó. Porque él no imita, interpreta. La ficción y la historia no le pasan por al lado sino por el centro del pecho.

Últimamente, tuve que hacer personajes históricos, gente que existió realmente, y uno siempre puede aportar otros matices sin atarse a la imagen de alguien que todos conocen”, dijo Lanzani, y su trabajo lo avala. Nunca Rami Malek imitando a Freddie Mercury.

Peter Lanzani en Argentina, 1985: "Vivo con mucha responsabilidad este papel"

Hay historias que piden ser contadas para que el mundo entienda qué nos pasó. Cómo fue vivir entre la muerte, de qué modo el miedo anidó entre nosotros o cómo es no olvidarlo jamás. Por eso cuando charlamos en pleno rodaje de Argentina, 1985, Peter sabía que encarnar a Luis Moreno Ocampo exigía un compromiso especial y nos lo contó: “Vivo con mucha responsabilidad acercarme a ese papel y me dejo llevar por el director, soy muy poco de mandarme por donde a mí me parece, prefiero entregarlo todo en los debates que surgen durante los ensayos. Me gusta mucho el período de investigación hasta encontrar el personaje, entenderlo, conocerlo, justificarlo, comprender por dónde pasa emocionalmente. Conocer el mundo en el que se desenvuelve para mí es esencial. Me interesa tener las herramientas para llegar al set y estar a la altura de algo así. Ya sea en un personaje histórico, como Moreno Ocampo, o con alguien ficcional, como Tadeo en El reino, al que compongo desde cero. Esa búsqueda junto al director es lo que les da la vida a los roles”. 

Ahora, mientras la vida lo llevó al Festival de Venecia, veo la conferencia de prensa posproyección; es una manera de pasar las horas mientras esperamos los premios. Pienso en lo vivido, en cómo la ficción activa el recuerdo o lo fabrica.

Lo veo un poco apabullado por la multitud de periodistas hasta que llega una pregunta y Peter responde: “Yo no viví la dictadura. Nací más tarde. Pero empaticé sobre todo con la humanidad de la historia y de los personajes. Eso es lo que más me llegó cuando leí el guion. En los ojos de todos nosotros, cuando nos mirábamos mientras actuábamos, sucedía todo, habiéndolo vivido o no. Allí nos dábamos cuenta de inmediato qué estaba bien y qué estaba mal. En mi caso, traté de encontrar el tono para el personaje; el léxico de un abogado siempre es complejo. Me vestía de traje en mi casa, me presentaba y hablaba así con mis amigos”.

Y le creo. Lo veo trajeado, ensayando esas eses levemente arrastradas de Moreno Ocampo, pensando cuántas veces habrá escuchado “Libertango”, regulando la música mientras maneja, con ese toc que tiene de subir el volumen de cinco en cinco, mientras piensa cómo hacer carne lo que no vivió pero vivirá. Porque actuar es eso.

Fotos: Sebastián Arpesella para El reino (Netflix)

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