Con su proyecto A Granel, 878 sigue un camino de sustentabilidad y autoabastecimiento que, además, valoriza la materia prima local y suma pertenencia barrial.


Tarde/noche del jueves 7 de octubre en Villa Crespo. El bar 878 (Thames 878), un ejemplo en tiempos de pandemia de estoicismo y supervivencia, con las restricciones ya en retirada presentó su carta nueva de comida y tragos, pero también nos volvió a ilustrar sobre su hermoso proyecto A granel. ¿De qué se trata? En este video, Julián Díaz, el dueño del 8, te lo explica:

Hubieron dos instancias en estos últimos 12 meses que nos hicieron saber –además del hecho concreto de que jamás cerró sus puertas- que 878 estaba más vivo que nunca: cuando hace un año dio a conocer Barricada, el whisky single grain que nació de la amistad entre los hacedores del whisky La Orden del Libertador y el bar; y, en marzo de este año, en un encuentro realizado con todos los cuidados y donde presentaron en sociedad el Gin Margen Sur -que idearon junto a los responsables de Gin Sur– y el Vodka del 8.

Ahora, el horizonte es aún más ancho: una nueva versión de Barricada (conviven los dos, 51 y 43, siendo este último el de producción más reciente), el aguardiente de vino Gargantúa (elaborado con orujos de Malbec de Cafayate); el Brandy Nacional 7PL (hecho a partir de un blend de uvas mendocinas: Cabernet Sauvignon, Malbec, Bonarda, Merlot, Moscatel de Alejandría y Torrontés) y el Bitter Crespo, son las flamantes incorporaciones al portfolio.

Con cócteles y nuevos platos, 878 presentó sus novedades.

“Nos dijimos: asociémonos a productores para empezar a trabajar en conjunto con la idea de tener nuestros propios destilados”, contó Julián Díaz en la presentación ante amigos y periodistas.

“La idea fue buscar la vuelta de cómo hacer para pensar el bar en la etapa pospandemia, con todo lo que eso implicaba: salir un poco de la dependencia de las marcas internacionales y empezar a pensar desde algo que siempre fue la esencia del 8: poner en la mesa los productos nacionales.

Con el auge que hay en los últimos años en cuanto a producción local de destilados de calidad, nos decidimos; siempre con una idea de sustentabilidad y pequeña escala que nos permitiera avanzar con el proyecto.

Julián Díaz brinda e invita.

Lo que cambió respecto del año pasado fue que empezamos con el whisky y el gin y ahora sumamos un aguardiente de uva que hicimos con Arnaldo Etchart; más el bitter, que es un proyecto colectivo del 8 liderado por Juan Cruz Oviedo (Jefe de Barra). Con eso se armó nuestro propio corazón de bebidas del 8.

Que por ahora sólo se consiguen acá; la idea es que los clientes vengan al bar con su botella vacía y puedan recargarla. Es mucho más sustentable en lo económico y también en términos de ecología.

El objetivo no es vender como una marca masiva sino que el bar tenga bebidas que lo hagan único, que tengan alta calidad y sean compartibles para la comunidad que forma parte del bar. La idea era tener productos que sirvieran para corte, es decir que tuvieran una línea muy clásica, no ponernos a hacer una innovación con el producto; que fueran proyectos colaborativos: no íbamos nosotros a decirles a los productores qué tenían que hacer”.

El whisky Barricada, punta de lanza del proyecto A granel.

Lo dicho: un proyecto hermoso que además porta una carga de significado importante, con pertenencia barrial (hay que ver las veces que Díaz nombra a Villa Crespo), conciencia de la materia prima argentina que se tiene entre manos (y el poder para transformarla con imaginación, talento y trabajo) y espíritu para liderar un cambio de paradigma en el consumo.

Con las novedades en bebidas llegó también un cambio de carta. En lo cócteles se idearon tragos a partir de A Granel y con la Ruta 40 como directriz: Gimlet salteño (Gargantúa, Torrontés, cordial de cayote), Fruto de Mendoza (Nacional 7, Viognier cocido con frutas, vermut La Fuerza Primavera), Cristal del Sur (Margen Sur, Christallino, hidromiel de sauco), son tres de los seis en carta. Los productos también brillan en clásicos como Gin Tonic o Negroni.

En el menú de comidas se sumaron, entre otros platos, empanadas de coliflor, cebollas caramelizadas y limones encurtidos (buenísimas); chipá relleno de cebolla y queso (lo mejor de dos mundos,); un suave paté de lentejas turcas con coco y semillas; milanesa de solomillo, kimchi y boniato, y hamburguesa de hongos, además de la ya clásica de cordero, marca registrada del 8.