El secreto detrás de Cindy Cats: "Celebramos la música en vivo: tocada, pifiada y con amor"
Lo que empezó como una juntada entre amigos terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos más convocantes de la escena porteña. Estos artesanos del sonido reversionan canciones, cruzan géneros y convierten cada encuentro en una experiencia donde conviven la precisión y la improvisación.
Por Cristian Palomba
Esta es una historia de músicos que empieza como las mejores: sin poder parar de juntarse a tocar las canciones que les gustaban. Una semana antes de su primera fecha en Temple Bar decidieron ponerle “Cindy Cats” al proyecto y calcularon que quizás irían unos cien amigos. La expectativa era modesta. Fueron casi 480 personas. La siguiente fecha, en Matienzo, también fue sold out y, desde entonces, la jam empezó a construir una identidad propia.
El secreto está en la transformación. Cindy Cats toma canciones conocidas y las lleva hacia lugares inesperados: rearmoniza, modifica ritmos, cambia referencias y construye arreglos que pueden hacer que una canción familiar vuelva a sonar desconocida. Pero detrás de esa aparente espontaneidad hay horas de producción, músicos con años de experiencia y una premisa que atraviesa todo el proyecto: experimentar sin perder el respeto por la canción.
Mientras las jams se multiplican en bares, centros culturales y venues de Buenos Aires, Cindy Cats también encontró una manera de crecer sin abandonar aquello que la hizo nacer. Este fenómeno –que tuvo como invitados a Dante Spinetta, Trueno, Emilia o Ángela Torres, e incluso a la mismísima Rosalía entre el público– hoy cuenta con catorce artistas sobre el escenario y en cada edición busca sorprender con nuevos cruces para desafiar sus propios límites.

En esta charla con EPU, Felipe Herrera, uno de sus creadores, confirma que la música sigue siendo, antes que nada, un acto artesanal y colectivo.
–¿Cómo empieza el proceso de agarrar una canción y deformarla hasta convertirla en algo bien Cindy Cats?
–Por lo general empieza con una charla previa con los artistas. Vemos qué canciones de ese artista sentimos que podemos llevar a algún ritmo o estilo que nos cope para reversionarlo. Una vez que tenemos elegido el tema, lo primero que se nos viene es alguna referencia a la cabeza: esta canción, por esta melodía y esta armonía, podría ir por este lado. Buscamos una referencia que nos guste, dependiendo del tema, y empezamos a construir desde ahí. Es un rompecabezas.
–¿Ese laburo de arreglos lo hacen con el artista o primero lo construyen ustedes?
–Primero nosotros. Le entregamos la maqueta al artista para que nos dé su feedback sobre lo que escucha. Si hay algo que siente raro, quiere cambiarlo o lo que fuere, lo adaptamos para que se sienta cómodo, porque finalmente es su canción.

–O sea… no es que llegan al ensayo y simplemente tocan arriba de la canción original.
–No. Es muy difícil de esa manera. Para nosotros, como productores, es más fácil armar una maqueta y que quede guardada en un programa. Armamos una sesión en la computadora, trackeamos la voz del artista para tenerla como referencia y construimos todo directamente ahí.
–Y cuando esa versión llega al vivo, ¿cuánto hay de planificación y cuánto de vértigo?
–La Cindy cuenta con una calidad de músicos y productores dentro del equipo que hace que la parte de salir a tocar y defender los arreglos que nosotros mismos creamos termine de hacer la magia. Cuando lo llevamos a la vida, ahí sale lo mejor de cada uno. Nosotros somos músicos hace muchísimos años y tocamos en miles de proyectos. Si hay algo en lo que estamos tranquilos es en colgarnos el instrumento y hacer lo que sabemos hacer.
–Entonces, ¿qué parte les genera más vértigo?
–Capaz la parte de producción, el ida y vuelta con los artistas o la parte de convertirnos en artistas nosotros, siempre estando de back. Eso nos da más vértigo que hacer lo que sabemos hacer, que es lo que más nos gusta.

–¿Qué libertad les da que Cindy Cats sea un proyecto propio?
–Este es nuestro proyecto. La gente se copó con nuestra fiesta y con nuestra manera de hacer las cosas, y los artistas también. Desde el vamos, la propuesta artística fue rearmonizar y complejizar algunas cosas que quizás en las versiones no son tan complejas. No por complicado, sino porque hay que prestarle un poquito más de atención para entender el detalle. Tenés que tomarte el tiempo de la escucha para entender lo que estamos proponiendo.
–¿Hay algún género que todavía sientan pendiente?
–Nos centramos mucho en la identidad argentina. Siempre fuimos muy rockeros y muy funk en los arreglos. Charly, Fito, todo eso nos encanta. Pero nos metimos de lleno a explorar un poquito más nuestra música autóctona: la chacarera, la zamba, la cumbia, el tango. Nos venimos metiendo con eso y creo que es muy amplio.
–¿Y qué pasa con géneros más alejados de su ADN?
–Hay un montón de géneros que todavía no nos animamos demasiado. Cuando vino Juli Rada hicimos un poco de candombe. Ahora vamos a tocar a España y, por ejemplo, meternos a tocar cosas flamencas es algo que todavía no tenemos en nuestro ADN de argentinos. Tratamos todo con mucho respeto. Reconocemos nuestras limitaciones. Podemos hacer algo a nuestro estilo, eso seguro, pero hay una cuestión de cuidar la música.

–En ese abanico de artistas posibles, ¿a quién les gustaría invitar?
–Y… de poder invitar a un músico de afuera, sería Thundercat, que es increíble. Muchos de nosotros somos fanáticos. Y si hablamos de artistas de habla hispana, me encantaría hacer algo con Nathy Peluso. También está Ca7riel. Hay muchos que la rompen toda. Si podemos soñar también, ¿por qué no Beyoncé o Stevie Wonder? (se ríe).
–¿Cuándo sentiste que Cindy Cats había dejado de ser solamente una juntada entre amigos y se había convertido en algo mucho más grande?
–Cuando estábamos por armar el primer Obras. Para nosotros tocar en Obras era un sueño, porque vimos ahí a casi todos los artistas que amamos. Yo soy parte de la producción y ese día vi la cantidad de gente que laburó para hacer un Obras con nosotros arriba: más de 150 personas trabajando para que pudiéramos hacer un show. Creo que ahí me cayó la ficha de lo que estaba pasando.

–Después de Obras volvieron a Amerika. ¿Qué encontraron ahí que les resulta tan especial?
–Amerika es un lugar que al proyecto le queda pintado. Nuestro formato es en 360° y no es fácil encontrar un venue preparado para recibirlo, que se escuche increíble y tenga la capacidad que hoy tenemos. Tiene capacidad para unas dos mil personas y para nosotros es un lugarazo. Además, sostener fechas tan grandes es mucha gente. Acá tenemos la técnica y todo controlado, y el lugar suena mejor para lo que proponemos. Le damos mucha bola a la música y el sonido es muy importante para nosotros. Vamos a cerrar el año ahí, el 10 de diciembre.
–Cindy Cats creció al mismo tiempo que parece haber explotado nuevamente el fenómeno de las jams. ¿Qué está pasando en la escena?
–Lo notamos y es espectacular. Creo que tiene que ver con la necesidad que tenemos de juntarnos a hacer música, de compartir la música artesanal. Venimos de unos diez años plagados de un género urbano donde casi no hay bandas: son todos solistas. Ni hablar de la pandemia… Creo que ese vacío que se generó durante tantos años ahora viene con todo.

–Internet, inteligencia artificial y tanta música disponible, ¿creés que hacen efecto?
–Las generaciones nuevas vienen con ese chip y está buenísimo. Creo que la música es artesanal. Nació siendo artesanal: tocada con la guitarra, creás una canción y listo. Y en esta época de tanta información, internet, IA y un montón de cosas, tenemos que entender que existe esa necesidad. Yo celebro que nos juntemos a hacer música y celebro la música en vivo: tocada, pifiada y con amor.
–Si mirás diez años hacia adelante, ¿qué les gustaría que Cindy Cats nunca pierda?
–Principalmente, la amistad que tenemos entre nosotros, porque eso hace que podamos sostenernos en el tiempo. Y las ganas de generar algo diferente. Si eso no lo perdemos, vamos a poder mantener al grupo unido, a la gente queriendo escuchar lo que hacemos y también seguir abriendo e innovando. Buscamos un poco ese horizonte: innovar desde lo artesanal todo el tiempo, lo mejor que se pueda, con la mayor cantidad de artistas que podamos. Es un sueño.

