Comprometida e imparable: Cecilia Roth, una artista contra el apagón cultural

Convocada por los realizadores de cine más importantes del mundo, la potente intérprete elige la actuación para canalizar sus emociones y ofrece su ductilidad y carisma para transformar la realidad.

En la carrera de Cecilia Roth hay varios personajes que se llaman Alicia. La Alicia de Martín (Hache), la Alicia de Crímenes de familia y otra Alicia que está por venir: un proyecto que se está gestando con Guillermo Pfening, inspirado en su madre, y que tiene como impulsora a Isabel Coixet. Una de esas Alicias, la de la película que la reconectó con la Argentina, decía verdades fuertes, duras, incómodas.

Se presentaba como una mujer libre, pero terminaba mal en el relato. Algo similar a la Alicia acomodada de la película de Sebastián Schindel, a quien un crimen la sacaba de su zona de confort, un espacio plagado de masitas y de té con amigas, clases de yoga para reordenar chakras y mucha basura escondida debajo de la alfombra. 

Además de Alicia, también fue Manuela en Todo sobre mi madre, en la que compuso uno de sus más profundos trabajos y concientizó acerca de la importancia de la donación de órganos. Porque el camino de Cecilia Roth tiene mucho que ver con este último punto: participar de producciones, sea en el soporte que sea, en donde la narración sume temáticas que sirvan para el debate y la reflexión. 

Una carrera repleta de highlights

Heredera de un linaje que siempre tuvo en un primer plano a la cultura, Roth, inquieta, comenzó su carrera artística en la Argentina, aunque el exilio la llevó a España en su juventud, donde un promisorio recorrido en películas icónicas la ubicaron en un lugar privilegiado de la transición hacia la democracia posfranquismo. Arrebato, de Iván Zulueta, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Laberinto de pasiones y Entre tinieblas, de Pedro Almodóvar: solo algunos highlights de una carrera en la que sí, como decía Joaquín Sabina, fue una chica Almodóvar y vuelve a serlo cada vez que el manchego la convoca para sus producciones. 

Los amores de Kafka, de Beda Docampo Feijóo, un híbrido rodado en Checoslovaquia, marcó el camino del retorno a la Argentina, un regreso signado también por un gran amor que quedó plasmado en el disco más vendido de la historia del rock nacional, El amor después del amor, de Fito Páez.

“Al entrar a un set, una ya sabe quién es quién, y se arma esa cosa familiar necesaria para esas semanas en las que estaremos inventando juntos una historia paralela a la realidad.”

La vuelta, el reconocerse ciudadana de ambos países, su alianza con Adolfo AristarainUn lugar en el mundo, la anteriormente mencionada Martín (Hache)– devolvieron a la pantalla local a una figura imprescindible, de esas que siempre están bien, cualquiera sea el proyecto.

Pese a estos hitos, y a que podría haber elegido continuar su carrera por otras latitudes, Roth se resistió a dejar nuevamente su país. Aunque este lugar era una incógnita de la que había sido expulsada por los militares, le ofrecía un sinfín de posibilidades para su profesión. Su incorporación a Atreverse, el ya mítico ciclo unitario dirigido por Alejandro Doria, o Nueve lunas, de Héctor Olivera, popularizaron aún más su nombre. Desde España siguieron llegando convocatorias, pero también desde México, Uruguay e Italia. Todos quisieron contar con su talento para sus producciones. 

El compromiso a flor de piel

“Al entrar a un set, una ya sabe quién es quién, y se arma esa cosa familiar necesaria para esas semanas en las que estaremos inventando juntos una historia paralela a la realidad. En el cine todo depende de todos y la gente que está detrás de cámara es fundamental. Hay algo apasionante que es estar con la cámara, los micrófonos, las vías y todos los instrumentos que hay dentro de un set, a mí me vuelve loca. Siempre la sensación es que se trata de un país”, cuenta. 

Y aun estando lejos, por trabajo o por placer, siempre la conexión con su país, su presente y su pasado está en ella. Como cuando le puso su voz al desgarrador e inédito documental En cumplimiento del deber, de Jorge Gaggero, que revisa el trágico incendio del depósito de Iron Mountain en el que diez bomberos, haciendo su trabajo, perdieron la vida.

Hoy, en España, esperando para rodar una serie que aún es confidencial, Cecilia sigue en contacto con la Argentina, sumándose al pedido para que el fomento de numerosas actividades de la cultura y la comunicación no tenga fecha de caducidad.

“No estaba en Buenos Aires cuando pasó esto, estaba en Madrid y me enteré al día siguiente. Vi imágenes y me impactó, porque además en España había información sobre las víctimas, los bomberos muertos. Se supo que el incendio había sido intencional. Me quedé enganchada con el tema, y al volver al país vi cómo se iba diluyendo la información. Cuando me llamó el productor para ponerle voz a este documental tan imprescindible recordé, al estudiar lo que tenía que decir, el momento de la historia. Es muy crudo el documental, muy triste, hay una amargura en la historia que tiene que ver con que nunca se resolverá. Es como esas muertes dolorosas, como la de José Luis Cabezas, que el poder real las genera y produce sin saber quiénes son. Porque, ¿qué es el poder real?, ¿cuántos son?, ¿una cabeza?, ¿muchas? Y el dolor tiene que ver con esa impotencia de no poder acercarte a saber qué pasó. Hay tantas cosas que siguen así en la Argentina. AMIA sigue en la nada, la voladura de la Embajada de Israel, muchas cosas, grandes cosas, en las que murió mucha gente, hubo muchas víctimas, y quedan de testigos familiares, amigos de esas víctimas, que murieron por querer salvar qué”, se explaya. 

De dolores irreparables a asumir como propias luchas como las que el movimiento feminista impulsó y abrazó: la soberanía del cuerpo y la equidad son algunos de los puntos que Roth menciona cada vez que tiene oportunidad. “Una vez vi un documental que se llama A Secret Love sobre una pareja de lesbianas que a lo largo de 30 años formó una familia, una de las primeras que cuando aún no había ley para poder tener hijos lo hizo de manera ilegal, clandestina, y esas dos mujeres se encontraron a lo largo del tiempo e invocan a muchas otras que pueden estar en un camino similar y pueden encontrarse consigo mismas. De eso se trata, de escuchar voces, las propias y ajenas, que hacen que puedas invocar un pensamiento al que tal vez no llegaste por vos misma. Eso me interesa mucho.” 

El arte como motor

Hoy, a más de diez mil kilómetros de distancia, en España, una vez más, esperando para rodar una serie que aún es confidencial, Cecilia sigue en contacto con la Argentina, sumándose al pedido para que el fomento de numerosas actividades de la cultura y la comunicación no tenga fecha de caducidad, exigiendo a los senadores que den su visto bueno para que el proyecto que inició Pablo Carro, diputado nacional por Córdoba (Frente de Todos), prospere. Este fin del fomento, que llegaría en diciembre de este año, se estableció en 2017, con un trámite exprés durante la presidencia de Mauricio Macri. 

Roth habló con Radio Nacional y se expresó al respecto: “Si hay apagón cultural, hay apagón vital. No hay distancias para defender la cultura. Fuimos en pandemia trabajadores esenciales y no fuimos apoyados de la manera en la que creo que tendría que haber sido. Tuvimos que reinventarnos, incluso haciendo teatro por WhatsApp (N. de la R.: se refiere a Amor de cuarentena y Audioguía para que vuelvas, obras cuyas recaudaciones fueron donadas, en parte, a Artistas Solidarios, La Casa del Teatro y el Archivo de la Memoria Trans). Fuimos un colectivo muy abandonado y pudimos recuperar el encuentro y entre todos ayudar, los que podían y no, con bolsones de comida, incluso regalando nuestro trabajo”. 

Y sumó: “Es muy poco el tiempo que queda, falta la media sanción de Senadores, pero no sé si está en agenda; es así de duro. Cualquier diputado y senador va al cine, lee un libro, va al teatro. Si esto no sale se pierden un millón de puestos de trabajo. Yo soy privilegiada, pero si se pierde esto, perdemos todos”. 

Comprometida, apasionada, imparable, así es Cecilia Roth. Una de nuestras preferidas, por convicción y talento, con un pie en cada orilla y con las ganas de seguir asumiendo riesgos.

Fotos: Alejandra López

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