Carolina Baldomá: cuando la naturaleza participa en la creación de una imagen
En la exposición “Impresiones de la Naturaleza”, Carolina Baldomá explora el vínculo entre arte, ciencia y paisaje a través de fotografías creadas en colaboración con el entorno natural. La artista presenta su trabajo en Fundación ICBC y reflexiona sobre el azar y la creación compartida.
La artista visual Carolina Baldomá presenta en la Fundación ICBC “Impresiones de la Naturaleza”, una exposición que reúne fotografías experimentales y piezas audiovisuales surgidas de su trabajo en el paisaje de la Pampa Húmeda, donde la luz solar, el agua, el viento y la materia del territorio intervienen directamente en la creación de las imágenes.
Lejos de la fotografía tradicional, Baldomá desarrolla una práctica que incorpora las propias condiciones del entorno al proceso creativo. Trabaja con una técnica fotográfica histórica conocida como cianotipia, mediante la cual dispone superficies fotosensibles directamente sobre el terreno y deja que la luz del sol, la humedad, la tierra, los sedimentos y la vegetación actúen sobre ellas. El resultado son imágenes que no pueden reproducirse de manera idéntica, ya que cada una depende de las condiciones particulares del lugar y del momento en que fue realizada. “Para mí no significa una ausencia de decisiones, sino una apertura a lo imprevisible”, dice la artista a El Planeta Urbano.

La exposición incluye también videos que registran las acciones de Baldomá en el campo y que, más allá de documentar el proceso de trabajo, constituyen obras en sí mismas. Su investigación recupera además los vínculos entre fotografía, botánica y ciencias naturales establecidos por las pioneras británicas del siglo XIX, cuyas prácticas Baldomá revisita desde una perspectiva contemporánea, atravesada por la preocupación por la fragilidad de los ecosistemas y la necesidad de explorar otras formas de relación con el entorno.
“Entiendo a la naturaleza como cocreadora de mi obra. Yo propongo determinadas condiciones y tomo decisiones sobre cómo iniciar ese encuentro, pero la imagen se construye en colaboración con las fuerzas y la materia del paisaje”, asegura la artista. “En una colaboración con el medio natural, hay necesariamente una cesión de control”, admite.

-¿Cómo nació “Impresiones de la Naturaleza”?
-La exposición nació de una manera bastante orgánica, como una convergencia entre distintos aspectos de mi formación, mis intereses y mi propia experiencia de vida. Mi recorrido inicial estuvo ligado a la Economía Agraria, para luego continuar mi formación en fotografía y artes visuales. Gran parte de mi vida personal y profesional transcurrió —y continúa transcurriendo— en ámbitos rurales de la Pampa Húmeda argentina. A lo largo de esos años fui construyendo una relación cotidiana y directa con el paisaje, con sus tiempos, sus ciclos y sus transformaciones, y una sensibilidad profundamente ligada a sus ritmos y temporalidades.

Cuando comencé a experimentar con la cianotipia sentí que encontraba un lenguaje capaz de reunir intereses que habían transitado por lugares aparentemente diferentes. Mis primeras experiencias fueron muy cercanas al herbario y me reconectaron con mi interés por la botánica y las ciencias naturales. Poco a poco, esa práctica inicial fue desplazándose de la observación y el registro hacia una relación más directa con el entorno.
Creo que “Impresiones de la Naturaleza” surge precisamente de esa confluencia entre arte, ciencia y naturaleza, pero también de una experiencia biográfica muy concreta del territorio. La Pampa Húmeda no es para mí un paisaje que observo desde afuera: es un territorio que conozco desde la experiencia y en el que vivo y trabajo. Por eso fue natural que el propio paisaje comenzara a entrar en el proceso de producción de las imágenes y, finalmente, a participar activamente en ellas.

-La naturaleza participa en la creación de tus obras. ¿Cómo es ese proceso?
-Más que la representación de un paisaje observado desde la distancia, detrás de la cámara, me interesa una práctica inmersiva y relacional, en la que trabajo en co-creación con el medio natural. Trabajo directamente en el paisaje: llevo allí los papeles previamente fotosensibilizados, elijo el lugar y dispongo sobre ellos materia y elementos del propio entorno. Hay una serie de decisiones que son mías y que establecen solamente un punto de partida.
A partir de allí, las condiciones propias del lugar comienzan a intervenir directamente sobre la superficie sensible. La luz del sol, el viento, el agua, la humedad, la tierra y la propia materia vegetal participan físicamente en la formación de la imagen. Son elementos que no funcionan solamente como contexto o como tema de la obra, sino como parte del propio proceso de producción.

En ese sentido, entiendo a la naturaleza como cocreadora de la obra. Yo propongo determinadas condiciones y tomo decisiones sobre cómo iniciar ese encuentro, pero la imagen se construye en colaboración con las fuerzas y la materia del paisaje. La obra no es una imagen de ese territorio: es una imagen producida con él.
-¿Cómo influye el azar en tu producción?
-Hay siempre una intención inicial que convive con un alto grado de incertidumbre. Al abrir el proceso a una colaboración con el medio natural, hay necesariamente una cesión de control. Propongo ciertas condiciones, pero acepto que la naturaleza intervenga y participe en la definición de la imagen.

El azar para mí no significa ausencia de decisiones, sino una apertura a lo imprevisible. Hay algo que propongo y algo que transcurre, y es justamente en ese espacio entre ambos donde surge la obra.
***La muestra podrá visitarse hasta el 31 de diciembre de 2026 en Fundación ICBC (Avenida Roque Sáenz Peña 567, 8vo piso), con cita previa (escribiendo a cultura@ficbc.com.ar).

