Con la cabeza puesta en el futuro, la mitad más rockera de los Illya Kuryaki no detiene la marcha y desde su casa en cuarentena se mete de lleno en la composición de un nuevo disco que promete ser el mejor de su carrera solista.


Como un presagio, la salida a principios de 2020 de Ya no mires atrás, esa nueva joyita spinettiana que descubrió hace un tiempo su hermana Catarina en un pendrive de su viejo, marcó el camino de Dante Spinetta, que en medio de la pandemia está por terminar, según él, el mejor disco de su carrera solista. Lejos de los IKV, cerca de su familia, el mayor de los Spinetta mira hacia adelante y atraviesa la cuarentena ATR (a todo rap, en este caso), con nuevos beats y shows por streaming, pero también se hace un tiempo para la reflexión sobre este nuevo escenario.

–¿Cómo estás llevando esta situación?

–Como a todos, nos llegó medio de sorpresa. En lo profesional, yo estaba metido en el estudio arrancando con un disco que se ve modificado por la energía del nuevo escenario. Muchas de las ideas que tenía pensadas para grabar no van a estar en el álbum porque cambió el balance de lo positivo y lo negativo del mundo. Cambió el mundo, cambió la música también. Y en lo personal trato de estar más relajado, pasar el tiempo junto a mis hijos, agradecido también de tener un techo y comida. Es una situación que a mucha gente la dejó en bolas. Gran parte de la población tiene que salir a la calle a buscar el mango y pone en riesgo su salud. Es muy fácil quedarse en casa cuando el bolsillo no está vacío.

–¿Qué te modificó la cuarentena?

–Los horarios, sobre todo. Nos levantamos tarde y nos dormimos a cualquier hora. De golpe me doy cuenta de que me estoy durmiendo a las cinco de la mañana –tampoco es tan diferente a mi vida precuarentena–, pero notás que el resto está en la misma. Lo más groso que me pasó es que estoy hablando con mucha gente que por primera vez experimenta esta situación de introspección, de tanto tiempo sola consigo misma o con sus parejas e hijos. Empiezan a salir cosas, situaciones, sentimientos que antes estaban tapados por todas las mierdas que tiene la rutina (el trabajo, las salidas, los compromisos). Pero ahora te encontrás solo y empezás a preguntarte un montón de cosas. Eso está bueno, me parece que es re sano.

“La cuarentena te hace pensar en todo lo que postergamos o perdemos por las obligaciones que tenemos en el día a día. ‘¿Por qué no armé esto?’, ‘¿por qué no hice lo otro?’. A la vuelta de la esquina, cuando salgamos de esta, todos vamos a encarar algunos proyectos que dejamos de lado por boludeces.”

–¿Cuál es la función del arte en esta pandemia?

–La función del arte es clave. ¿Qué haríamos ahora sin la música, el cine, las series, el teatro? El arte nos tira una soga increíble, es el mejor compañero que podemos tener. Hacía muchísimo tiempo que no escuchaba discos enteros viajándolos, surfeando la ola del álbum. Más allá de todas las cosas negativas que trajo esta pandemia, en un punto sirvió para algo, sobre todo a los que nos podemos conectar con el arte. Mucha gente que quizás antes no cantaba, no bailaba o no dibujaba por vergüenza o por falta de tiempo, hoy lo hace. Es grosísimo. En mi caso, me pasó algo muy loco con “Soltar”, una canción que salió hace más de un año y medio y con todo esto resurgió de una manera increíble. Ahí notás que la gente volvió a escuchar música, se toma el tiempo de experimentar cosas que antes pasaba de largo porque, claro, no había tiempo.

–¿Pensás que va a quedar algo positivo de todo esto?

–Yo creo que sí. Sobre todo con esto del tiempo y muchas veces las prioridades. Te hace pensar en todo lo que postergamos o perdemos por las obligaciones que tenemos en el día a día. “¿Por qué no armé esto?”, “¿por qué no hice esto?”. A la vuelta de la esquina, cuando salgamos de esta, todos vamos a encarar algunos proyectos que dejamos de lado por boludeces. Lo mismo pasa con las relaciones y las conexiones. Se valoran mucho más. Todos extrañamos a nuestros amigos, a la familia, a nuestros amores, que a fin de cuentas es lo que realmente necesitamos para vivir.

¿Te sirvió el aislamiento para componer?

–Mirá, a nivel escritura todavía no le pude encontrar la vuelta porque todavía percibo en el aire mucho miedo y mucha muerte. Leer que todos los días mueren miles de personas te la baja muchísimo. No es el mejor momento para escribir. Pero sí me pasó con la música. Encaré algunas secuencias y beats que me coparon mucho. Estoy re cebado con todo eso porque por más que le falten letras estoy seguro que se viene uno de mis mejores discos.

–¿Por algo en especial o porque siempre el próximo disco es el mejor?

–Yo soy muy de vivir el presente y pienso que ahora está pasando lo que tiene que pasar: estoy acá. Pero este álbum que estoy armando tiene un balance muy buscado entra la melodía y el ritmo. Es muy loco, no sé cómo explicarlo, pero siento que es el disco que siempre soñé. “¿Che, cómo te gustaría sonar?” “Así”, y acá hay mucho de eso. Imagino también que en vivo la va a romper, uno ya se va haciendo la cabeza con todo eso.

“No creo que vuelva Illya Kuryaki. Cada uno está muy metido en lo suyo. Es algo que ya pasó, me encanta y lo disfruto, y hasta 2018 inclusive fue mi realidad, pero hay que avanzar con lo nuevo. No soy una persona que se aferre al pasado o que necesite traer para adelante las cosas que me pasaron.”

–Antes de entrar en confinamiento ya habías dado pistas con la presentación del videoclip de “Aves”, una de las canciones que van a integrar el disco y que se puso al servicio de una buena causa: la donación de córnea.

–La idea desde el principio estuvo muy buena. Estoy superorgulloso de ese video y de haber hablado de algo que capaz mucha gente no sabe. Además, la idea era volver a meter la palabra “Incucai” en un público más joven. Una persona que me escribió, me dijo que cuando leyó “Dante Incucai” pensó que era un featuring. Ahí te das cuenta de que no todos saben lo de las donaciones. Está bueno que nosotros, que tenemos la posibilidad de comunicar cosas, tiremos data. Pero siempre tratando de que no esté forzado. A veces hay situaciones muy forzadas al comunicar algo. Se suben a alguna movida política y se nota que el artista lo está haciendo para ganar alguna parada. No se ve real. Lo bueno de “Aves” fue que comunicó desde un lugar artístico y no desde una publicidad.

–Se cumplen diez años de Pyramide, un disco clave en tu carrera solista y, claro, un adelanto del soundtrack de las nuevas generaciones. ¿Qué te genera el momento de la música urbana?

–Es verdad que es un disco que sigue sonando fresco. Además fue uno de los primeros en donde se usó el Auto-Tune a full para una pieza completa, como en “Tomen distancia”, “Mostro” en el estribillo o “Gisela”. Diez años antes de que se ponga de moda en todo el mundo. Es re groso. Estamos armando un documental de Pyramide y está buenísimo porque no son sólo entrevistas sino que es un recorrido completo de la época. El director, Hernán Corera, fue testigo de todo lo que pasaba en la grabación, de todo lo que estaba sonando. Son tomas reales, no hay un acting. No sé, aparece mi viejo, que entra en el estudio –en su estudio, en realidad–, “Che, Dan, ¿querés comer?”. Está también cuando vamos a la casa de Fito a grabar “Alelí”, está Residente, Dárgelos. La intención es mostrar la cocina del álbum de otra manera. Un momento de la vida pero documentado.

“Mi viejo me dio las herramientas para jugármela por lo que yo quería. Hay que seguir lo que te calienta, porque ahí está el amor, y yo sigo el amor por sobre todas las cosas. Un artista que se vuelve complaciente se apaga.”

–Y otro momento importante es 2021. Treinta años de los Kuryaki, tres décadas de Fabrico cuero, el primer disco de la dupla. ¿Se puede pensar en un posible nuevo regreso?

–No creo que vuelva Illya Kuryaki. Cada uno está muy metido en lo suyo. Siento que este álbum que estoy haciendo ahora va a ser el mejor que hice en mi vida. Lo mejor de mí quiero ponerlo ahí. Kuryaki es algo que ya pasó, me encanta y lo disfruto, y hasta 2018 inclusive fue mi realidad, pero hay que avanzar con lo nuevo. No soy una persona que se aferre al pasado o que necesite traer para adelante las cosas que me pasaron. Está buenísimo donde están y soy feliz habiéndolo vivido, pero no tengo que volver a repetir nada de eso. Estoy esperando las nuevas aventuras y los nuevos sonidos. Estamos acá para vivir la vida con intensidad, no para acumular éxitos.

–Tu viejo batalló bastante contra eso de no mirar atrás. Por suerte logró dejar una frase grabada a fuego en las nuevas generaciones: “Mañana es mejor”.

–Sí, totalmente. En la presentación de Artaud (en el teatro Astral, el 28 de octubre de 1973), mi papá está solo con una viola y es increíble lo que canta y toca. La gente le grita cosas, tipo: “Luis, que vuelva Almendra”, “Luis, toca ‘Muchacha’, ‘Rutas argentinas’”. En un momento mi viejo dice que va a tocar un tema nuevo y toca “Bajan” y después “Barro tal vez”. Algunos lo bardean, no querían saber nada con eso. Y mi viejo en ese momento hacía historia: estaba presentando el disco más importante del rock argentino. Con esto queda claro que lo que te queda es creer en el viaje interno. Él me dio las herramientas en la crianza para jugármela por lo que yo quería. Hay que seguir lo que te calienta, porque ahí está el amor, y yo sigo el amor por sobre todas las cosas. Un artista que se vuelve complaciente se apaga.


Para alentar las donaciones de córneas, Dante presentó este año el videoclip de su nuevo tema, “Aves” –creado por la agencia Wunderman Thompson y Sony Music para Incucai–, que sólo se puede ver gracias a los ojos de otro, ingresando a portusojos.com a través de un dispositivo móvil. La campaña representa una propuesta más que innovadora para difundir la temática, permitiendo la posibilidad de ponerse simbólicamente en el lugar de quienes esperan un trasplante de córnea y la importancia de donar.