PAULINA COCINA · LA REINA DEL MORFI

La cocinera más popular de las redes tiene más de un millón de seguidores suscritos a sus plataformas y conquistó el mundo virtual a fuerza de humor, ironía y recetas fáciles. La cuarentena la encontró con su público triplicando el número de visitas y un boom del “hágalo usted mismo” que la tiene como absoluta protagonista.


Son las doce de la noche de un día borroso e incierto de la cuarentena. La llamada del vivo en Instagram enciende la pantalla. Ahí, donde todos estamos deambulando como zombis, aparece Paulina, una socióloga autodidacta en el mundo gourmet que jamás revelará su nombre real, sentada en la cocina de su casa, con las luces bajas, lista para hablar de uno de los temas que más nos ocupan en estos tiempos: la comida. Atrapa su manera de transmitir: realista, graciosa, con sentencias firmes y, a la vez, descontracturada. Y uno se queda mirando, aunque cocine poco y nada, y al día siguiente, tal vez por primera vez en la vida, se anime a hacer una receta que vio en la tele (o, en este caso, en las redes) y se ría con el personaje de Paulina, coma más sano y más rico, gaste menos y se sienta acompañado. ¿No se trata de eso, acaso, el hacer un buen uso de las redes?  

–Hubo un boom de la cocina en redes a raíz de la cuarentena. ¿Por qué creés que pasó esto, además de las razones obvias?

–Creo que la respuesta es, justamente, la obvia. Primero, no te imaginás la magnitud del boom. Tuve que cambiar de servidor porque mi web se caía al recibir el triple de visitas por día, una locura. Por un lado, lo obvio, que la gente tiene que cocinar porque no le queda otra, pero también creo que influye el contar con tiempo, así de simple. Cuando más busca y hace recetas la gente es en el fin de semana, y esto es como un fin de semana eterno, en el que todos tienen ganas y tiempo.

–¿Sentiste la responsabilidad de reforzar tus contenidos a partir de este boom?

–Sí. En realidad, más allá del contenido, sentí la responsabilidad de salir a dar ciertos mensajes. Que hagan un uso racional de los servicios de salud, que no compartan esos audios de WhatsApp estúpidos que pueden ser alarmistas o falsos, que busquen información en entes oficiales. La verdad es que me sigue mucha gente y me interesa decir esto, me parece que está bien hacerlo. Intento transmitir todo lo que sea posible para no paranoiquear.

–¿Cómo hacés el balance entre sabor, salud y economía en tus recetas?

–Está bastante balanceado. En cuanto a economía, mi línea editorial es no usar ingredientes caros o exóticos. No uso nada que alguien que esté en alguna provincia no pueda conseguir. Entonces termino haciendo cosas relativamente económicas o usando cosas caras en momentos especiales, como las fiestas, cuando la gente gasta un mango en comer. En cuanto a lo saludable, yo muestro todo el tiempo cómo como yo, insisto mucho en recetas con verduras y tal, aunque la mía no es una cuenta de comida saludable. Insisto en el tema de las verduras pero más allá de rotular a algo como vegetariano o no, lo hago porque las verduras están buenísimas. Yo no soy vegetariana pero me encanta comer verduras, y no quiero achicar el público a los vegetarianos, quiero que todos aumenten el consumo de verduras, me parece que es la que va. A veces publico cosas veganas y ni me doy cuenta, lo hago simplemente porque es rico. Y en cuanto a eso, para mí es importante: la comida tiene que ser rica, más allá del tipo de alimentación que tengas. Si lo saludable no es rico, no lo quiero comer, por eso intento que mi comida sea las dos cosas a la vez.

“La comida tiene que ser rica, más allá del tipo de alimentación que tengas. Si lo saludable no es rico, no lo quiero comer, por eso intento que mi comida sea las dos cosas a la vez.”

–¿Creés que parte de tu éxito responde a que hacés comida real?

–(Piensa, se ríe) No sé. Creo que no doy miedo. Cuando a mí me sale algo para el orto lo muestro, no me mata el ego, así aprendo. La gente no tiene miedo de cocinar una receta mía, y por otro lado es muy simple todo, no estoy haciendo macarons. Igual no sé, porque hay mucha gente que hace comida real, así que la respuesta a tu pregunta no la tengo.

–Tal vez responde a que las redes son más cotidianas, más descontracturadas que la tele y más cercanas al público.

–Puede ser, pero todo el mundo cocina en redes. Tal vez tiene que ver con una búsqueda mía en cómo encarar el contenido, con el humor. En internet el nicho que más funciona es el de la comedia. Yo no hago comedia, pero hay algo dentro de Paulina Cocina que tiene que ver con cagarse de risa, mis videos son medio ridículos a veces, y eso gusta, le da un carácter diferente a lo que hay.

–Sabemos que sos una estudiosa de métricas y estrategias digitales. ¿Tu costado sociológico sumó en este análisis de datos?

–No es algo que me haya propuesto, pero sí me interesó siempre. Yo vengo de la época de los blogs, donde si no sabías algo de posicionamiento no era fácil. No había redes sociales, así que la única forma que tenías de que te encuentren era posicionando un artículo. A mí me da adrenalina ver si posiciono o no, ver si hago esto o cambio aquello para llegar a más gente. Si bien no analizo datos con programas de sociología o marketing, sí creo que el haber hecho Sociología influye en saber hacerles preguntas a los datos, entender tablas y gráficos, cosa que no resulta tan sencilla.

– ¿Analizaste tu público? ¿Cómo definirías tu target?

–El target es de 25 a 35 años, más mujeres que hombres. Me fijo permanentemente cómo son, incluso he llegado a hacer encuestas propias para saber más sobre ese público. He intentado hacer cosas para otro target, como niños, y no me han funcionado, porque el core de mi público son los millennials, y más chicos también a veces.

–¿La autogestión te agota o será siempre tu modo de manejarte?

–Yo no hago todo sola, tengo mi editora, alguien que me ayuda en redes, mi marido se encarga de la parte comercial. Pero sigue siendo un proyecto autogestionado, no tengo un jefe. Y sí, no sólo va a ser algo que haga toda la vida sino que a veces me hacen propuestas que parecen re lindas, pero si yo no conduzco el camión, me bajo. No me gusta laburar para otro, no me copa. Lo que no cedo ni en pedo, ni por mucha plata, es la libertad creativa. Eso no lo transo con nadie.

–También sos muy estricta con el tema de tus derechos de autor.

–Sí, lo que yo hago es mío. Es en ese sentido que no me interesa trabajar para otro. No es que no pueda ser empleada, lo que no puedo es crear y que otro tenga los derechos de eso que yo hice. No lo soporto, me deprimo.

–En este sentido, ¿cómo hacés con los auspiciantes?

–Si me llaman para un programa de televisión, yo pongo como condición poder decir qué anunciantes están. Yo no trabajo con cualquier anunciante, yo no puedo promocionar una patita de pollo y comérmela. No es que yo cocino y hago una pasta y en el medio viene una publicidad que no tiene nada que ver conmigo. No, yo estoy poniéndole el cuerpo a esa publicidad, entonces tengo que estar convencida de lo que estoy haciendo.

–Volviendo al humor, ¿siempre te propusiste ser una cocinera graciosa?

–Yo soy así. De hecho, al principio me costaba mucho soltarme, pero hoy cada vez que tengo una idea medio pelotuda que me puede dejar en ridículo, cuando me animo y lo hago, re funciona.

–¿Sos autodidacta?

–Cocino desde muy chiquita y aprendí como mucha gente, con mi mamá, mi abuela. Siempre estuve en una casa en la que se cocinó mucho. De cualquier manera, también aprendo mucho con Paulina Cocina, porque antes de hacer un plato, sobre todo algo muy específico, investigo para ver si estoy haciendo algo mal, leo, miro a cocineros españoles, y así voy aprendiendo yo también.

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