Nito Mestre: "Cuando salió 'Vida', el rock empezó a ser menos machista"

Aunque dice que la pandemia fue “un ensayo de estar jubilado”, el músico cumplió medio siglo de trayectoria y lo festejó con un show en el que demostró que su cabeza solo piensa en futuro. Sus comienzos con Sui Generis, la amistad con Charly García y una faceta desconocida como productor de aceite de oliva, en la voz de una pieza clave del rock argentino.

Para Nito Mestre, cincuenta años parecen no ser nada. Se lo ve fresco y activo, pensando en sus próximos proyectos. Sin embargo, sabe que está frente a un aniversario importante y por eso lo festejó con un concierto especial en el que hizo un repaso completo por Vida, el álbum debut de Sui Generis y su entrada triunfal al incipiente rock nacional, que había nacido poco tiempo atrás y estaba en plena expansión.

Luego de que Los Gatos, Almendra, Manal y Vox Dei sentaran los cimientos, tanto él como Charly García llevaron el rock argentino a otro nivel de masividad. Para conmemorar este hito, el músico reunió a su banda –integrada por Ernesto Salgueiro (guitarra y dirección musical), Fernando Pugliese (teclados), Juan Pablo Maicas (bajo), la jovencísima Julia Horton (guitarra y coros) y Francisco Prati, el mítico baterista que tocó en Vida– a la Orquesta Sinfónica de Neuquén y a un puñado de invitados especiales en el teatro Ópera, en lo que fue uno de los shows más importantes de su extensa trayectoria.

“En realidad, es un juego de palabras, porque los cincuenta años de Vida coinciden con mis cincuenta años de carrera. Tocamos al menos veinticinco canciones con lo mejor de todas mis etapas, temas de mis discos solistas, de Los Desconocidos de Siempre y de PorSuiGieco, todo en formato sinfónico”, dice el músico, que estuvo acompañado de artistas de la talla de León Gieco, Daniel Raffo, Raúl Porchetto, Juanse y Silvina Garré. “La realidad es que nos tiramos a la pileta para que saliera un show digno de los cincuenta años.”

Nito Mestre celebró el 19 de noviembre, en el Teatro Ópera, los 50 años de Vida, el mítico álbum de Sui Generis.

–El show del 19 de noviembre no fue el primero que hiciste con una orquesta. ¿Cómo te sentís tocando en formato sinfónico?

–Chocho, porque me crie con un padre violinista, escucho orquestas desde chico y siempre me gustaron. Mi primer show sinfónico fue en 2007 en San Juan, y a partir de ahí siempre trabajé con el mismo arreglador, que se llama Alberto Velazco.

Me encanta tocar con orquesta y banda, más después de la pandemia. Estuve dos años sin tocar y mi primer espectáculo fue con la Orquesta Sinfónica de Neuquén. Me gustó tanto que hicimos toda la gestión para que vinieran sus cuarenta músicos junto al director, Andrés Tolcachir.

–¿Cómo pasaste la pandemia?

–A todos nos agarró con el pie izquierdo y nadie sabía qué hacer, ni siquiera la Organización Mundial de la Salud. Eso creo que nos enfermó mucho a todos. Yo estaba en Miami y me quedé esperando, me aburrí como un hongo, y lo peor de todo fue no poder tocar.

Me enojé bastante y sentí que fue como un ensayo de estar jubilado, pero yo no tengo ganas de estar retirado. Me tomé un período sabático que duró un mes, porque tengo el culo inquieto. Hice dos streamings, y con mi esposa, Pamela Gowland, creamos la plataforma “América canta Sui”, que reunió gente de diferentes países.

Cuando volví a Buenos Aires, en 2020, vendí aceite. Nosotros tenemos un emprendimiento en Mendoza hace como cinco años que se llama Distinto Tiempo, y pedí autorización para distribuir alimentos. Repartir aceite fue la mejor excusa para salir y conocer gente, los clientes se sorprendían al verme. Fue una especie de hobby para estar ocupado.

"Me enojé bastante en la pandemia y sentí que fue como un ensayo de estar jubilado, pero yo no tengo ganas de estar retirado."

–¿Qué recordás de la grabación de Vida?

–El primer recuerdo que se me viene a la cabeza es que, para ir a los estudios Phonalex, había que atravesar una zona peligrosa desde Avenida del Libertador, por calles de tierra, casas bajas y una lucecita en cada esquina.

Me acuerdo de que un día estaba comiendo un helado, se me acercaron tres pibes y me pidieron que se los diera. Eran otros tiempos de violencia, no es que vinieron con un cuchillo, pero no les pude decir que no.

También me acuerdo del enorme talento de Norberto Orliac, que era el técnico de sonido. Yo creo que era el que comandaba todo, porque Billy Bond, que fue el productor artístico del álbum, le consultaba muchas cosas técnicas.

Los de La Pesada del Rock and Roll estaban detrás del vidrio durante la grabación, eran unos salvajes, y nosotros con Charly éramos muy inocentes, recién salíamos del colegio y ellos venían de hacer semejante lío en el Luna Park con el “Rompan todo”.

Así empezamos a adaptarnos al ambiente de lo que iba a ser el rock en ese momento.

–¿Y cómo era el ambiente del rock nacional en esos años?

–Al principio eran Almendra, Manal, Los Gatos y Vox Dei, a los cuales íbamos a ver. Ellos eran nuestros mayores. Después de que salió el segundo disco de Sui Generis, empezamos a conectarnos con ellos un poquito más, porque ibas a tocar a algún lugar y te los cruzabas.

Raúl Porchetto y León Gieco fueron los primeros con los que nos hicimos amigos, y seguimos siéndolo, porque ellos estaban a la par. Los demás me resultaban tipos grandes, hasta que al poco tiempo se empezó a emparejar.

Al final terminé armando Los Desconocidos de Siempre con Alfredo Toth, que era el bajista de Los Gatos. Al principio me parecía lejano y terminamos tocando diez años juntos. Después entró Ciro Fogliatta a tocar el teclado y ya estaba con dos de Los Gatos. Y mi superamigote y vecino era Oscar Moro, con el cual veraneaba, porque su mujer era amiga nuestra.

Con Litto Nebbia también terminé tocando y grabando. Ahora somos todos de una camada, pese a que yo sigo teniendo respeto hacia Litto, Ricardo Soulé, Willy Quiroga, Gustavo Santaolalla o cualquiera de los de Manal. Fue divertida la época, sobre todo cuando empezamos, que no sabíamos nada de la industria musical.

"Vida representa el momento en el que pasamos a ser músicos profesionales."

–Cuando salió Vida, Sui Generis se convirtió en un fenómeno. ¿Cómo lo vivieron en ese momento?

–El productor Jorge Álvarez se ocupó de la salida del álbum y de la promoción. Había dos radios que transmitían rock, una en Buenos Aires y la otra en Córdoba. Cuando empezó a sonar, pegó inmediatamente y nosotros comenzamos a hacer shows. Primero, dos por fin de semana; después, tres, cinco, siete. Así nos hicimos conocidos.

Cuando arrancamos, Álvarez nos dijo que nos teníamos que meter en todos lados y tocar tanto en una villa como en un evento privado en un piso de Avenida del Libertador. Vida representa el momento en el que pasamos a ser músicos profesionales, y uno de los teatros en donde siempre quisimos tocar, y que nos lo ofreció Álvarez, fue el Ópera. Por eso quería hacer este concierto ahí.

–Tuvieron que desarrollar una carrera en escenarios políticos complejos. Este año, por ejemplo, se cumplieron cuarenta años del cuestionado Festival de la Solidaridad Latinoamérica, en el que tanto vos como Charly tocaron.

El festival fue una decisión de varios músicos de tirarles la mejor onda a los soldados, que eran chicos que estaban en las Malvinas pasándola muy mal, y queríamos decirles que no estaban solos.

Nosotros, León, Charly, Luis Alberto Spinetta, Porchetto, lo hicimos con esa finalidad. No fue con los milicos, sino para los soldados. Duermo tranquilo con eso.

–¿Cómo ves el rock nacional actual?

–Yo escucho varias bandas y todas salieron del garaje y ya están sonando superbién porque hoy hay mucha competencia. Antes empezabas con un equipo de dos parlantes que costaba hacer sonar y con el tiempo te ibas equipando.

Me llaman la atención los uruguayos No Te Va Gustar y me gusta Bandalos Chinos. Son agradables de escuchar y tienen mucho ánimo. Me resulta divertido cómo manejan las redes y cómo se muestran.

–Están haciendo un documental sobre tu vida. ¿Qué podés anticipar de él?

–Surgió de la idea de un productor chileno. Vamos a mostrar cómo se armó este show, pero yo vuelvo atrás y hablo de mi vida, de lo bueno y de lo malo, incluso de cuando atravesé el alcoholismo. Más que un documental musical, es la historia de vida de alguien que ha pasado por muchas cosas.

–Sui Generis demostró que un grupo de jóvenes podía triunfar haciendo rock. De hecho, fueron los primeros rockeros en tocar solos en el Luna Park. Ahora que estás haciendo una retrospectiva de tu carrera, ¿sos consciente de la importancia que tuvieron estos hechos en la historia del rock nacional?

–Lo que pasa es que yo me veo todos los días y estoy pensando en todo lo que tengo que hacer y en lo que viene. Caigo en la cuenta de eso cuando me lo preguntan. Sí, fue importante, pero eso ya está hecho.

Ahora vuelvo a mi realidad, a lo que voy a hacer en el futuro. Con Sui Generis pasaron cosas que me marcaron mucho. Cuando salió Vida, el rock empezó a ser menos machista, y más al momento de Adiós Sui Generis, que empezaron a venir más mujeres a los conciertos.

Los Desconocidos de Siempre fue el primer grupo con una integrante femenina. Hoy es una cosa usual, pero en ese momento nos prohibían la entrada o nos decían que la mujer no podía tocar porque no correspondía que una dama estuviera arriba del escenario con una banda de rock.

"Los Desconocidos de Siempre fue el primer grupo con una integrante femenina. Hoy es una cosa usual, pero en ese momento nos prohibían la entrada."

–Seguramente la idiosincrasia de Sui Generis sea una de las razones por las que fue tan masivo. En tus shows confluyen varias generaciones.

–Es increíble, pero eso se generó en cincuenta años de carrera. Es la suma de todo lo que hice, todo lo que toqué, más la aparición de internet. Cuando vas al extranjero, te das cuenta de que en todos lados hay gente que te escucha.

En el colegio éramos treinta, y solo tres hablábamos de rock: Charly, yo y quien fue el bajista de Sui Generis. Los demás hablaban de cualquier cosa menos de música. Nosotros medio que terminamos aleccionando a todo el curso. Hoy por suerte hay muchos clásicos para tocar y el público paga para escucharlos en vivo como suenan en su casa.

A medida que pasan los años, cuando viene un show sentís que es importante, porque ya no quedan tantos por delante. Habrá un montón, pero no tantos como los que ya hiciste, entonces cada uno se convierte en un momento especial desde su preparación. Yo quiero que la gente la pase superbién, por eso el 19 de noviembre hubo un clima de alegría y yo la pasé bomba.

Fotos: Pablo Munne

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