A pesar de que en la actualidad ya no haya tantas restricciones para encontrarse, una encuesta de Inner Circle demostró que la búsqueda de parejas a través de estos canales sigue aumentando y que, sin duda, delinea el futuro de los vínculos y las relaciones.


No se puede vivir del amor, aseguró Calamaro. Él, que vive de canciones que hablan de amor, lo añoran, lo sufren, lo invocan, lo celebran. Durante la pandemia colapsaron muchos vínculos y relaciones, pero también otros se reforzaron, se transformaron o reinventaron. ¿Y las citas? ¿Los encuentros fortuitos con desconocidos? Muchos decidieron encerrarse como ostras, mientras que otros buscaron la forma de conectarse.

Tinder y Bumble aumentaron sus ingresos en más de 83 y 23 millones de dólares. Según la app de citas Inner Circle, desde marzo de 2020 hasta hoy aumentó el número de matches en un 99 por ciento; además, la gente empezó a chatear sin parar: las conversaciones aumentaron un 121 por ciento. Esta red prioriza que los perfiles tengan mucho contenido: información sobre la personalidad de los usuarios, experiencia profesional y fotos sin filtros, para evitar el “catfishing” (aparentar ser otra persona en redes). Según sus estadísticas, las videollamadas por Skype y Zoom como forma de encuentro virtual durante la cuarentena aumentaron un 31 por ciento. ¿Y ahora? Las preguntas son qué quedará de esa forma de iniciar un vínculo y qué morirá para siempre. ¿Cuánto modificó la pandemia la forma de encontrarse con un otro? 

En una entrevista en plena cuarentena, el filósofo Darío Sztajnszrajber afirmó que “la pandemia va a terminar, pero la construcción del otro como agente de contagio permanente e inminente va a quedar. Va a resignificarse en nuestra relación con un otro, que se volvió un agente peligroso”. 

Mercedes Fiuza, ginecóloga y creadora de Casa Sora, una red de profesionales mujeres de diferentes especialidades, con una mirada feminista y empática, cuenta que en pandemia “hay un montón de chicas que la pasaron re mal y otras que han tenido relaciones impecables con sus parejas”. Y sigue: “Sí se dio algo de lo rutinario que aburre, les baja la libido, cuesta volver a conectar con lo sexual. Para aquellos y aquellas que estaban sin pareja, la pandemia cambió el vínculo porque les está costando mucho más encontrarse con alguien y con sí mismos. Tener una relación con alguien, en torno al miedo de contagiarse, de estar cerca de otro, al miedo a lo desconocido. Hay mucha gente que quiere entablar una relación y a la que ahora se le hace mucho más difícil, sobre todo en lo sexual. Hay tanta lucha de intereses sobre la pandemia y lo cultural que nos meten, que con barbijo, que sin barbijo; cuesta realmente ver lo que está pasando. Al principio hubo un boom de juguetes, masturbación, sexting, pero se fue diluyendo. Creo que van a volver a aparecer los encuentros personales en la pospandemia, pero con un costo un poco mayor para lo sexual y para lo afectivo”.

Según Julieta, “en pandemia todo el mundo estaba en las apps, eso hacía que no te diera vergüenza meterte. Salí con tipos que no me imaginaría que estarían en una app de citas. Las mismas personas en las que yo me fijaría en un bar estaban en las apps”. 

Santiago, por ejemplo, en marzo de 2020 conoció por Happn a quien hoy es su pareja, Carmela. Sólo habían salido dos veces. Sostuvieron la charla durante dos meses, y, en mayo, ella le dijo: “Cortemos con el aislamiento, vení a casa”. Pasaron tres días juntos y desde ahí no se separaron. Se veían una vez por semana. “Había que salir y entrar con carpa, porque tenías el tema de que los vecinos te podían denunciar.” Cuando terminó la cuarentena estricta, ella le preguntó: “¿Y ahora? ¿Seguimos siendo ‘cuarenchongos’?”. Estuvieron de mayo a noviembre con el foco puesto en ellos dos, sin presentarse a otras personas de su entorno ni involucrar a familia o amigos, y a la vez las restricciones hacían que no se vieran más que una vez por semana. “Creo que la cuarentena sí logró frenar las ansiedades de que ella quiera avanzar antes de tiempo, que obviamente aparecieron cuando se abrió todo, con la nueva normalidad”, dice Santiago, entre risas. 

Durante la cuarentena, Lola salió “con muchos más hombres a través de las apps que en la vieja normalidad, porque estaba aburrida y, al mismo tiempo, porque tenía la teoría de que, en ese momento, al haber menos mujeres en circulación, había más chances”. Cuenta: “No podías ir a un bar, y como primera cita traer a un desconocido o ir a su casa no era un plan; también estaba la posibilidad de un contagio; así que eran salidas a caminar y buscar un café o birra take away. Hice mucha vereda, incluso en los días más fríos del año; con algunos llegué a caminar entre diez y doce kilómetros”. Llegó a salir con cuatro en una semana y a ponerles el nombre del día para identificarlos y no olvidar qué había hablado con quién. Pasó diciembre de 2020 en Londres, en pleno lockdown, y en la semana entre Navidad y Año Nuevo conoció a tres diferentes por Inner Circle: recorrió Hackney con uno; el parque Richmond con otro, y fue a caminar por Regent’s Canal, desde Hampstead hasta Angel, con el tercero. “No sé qué traerá la pospandemia, las salidas en cuarentena eran divertidas porque tenías que buscar alternativas a la típica de ir a un bar. Me empezó a parecer más divertido tomarme un vino en una plaza con un chico de las apps que ir a un bar.” 

Hace muchos años que Gastón está soltero, y siempre fue muy activo en las apps de citas: “Fueron dos o tres meses que la gente soltera no podía conocer a nadie, y si te la jugabas, ibas a la casa de alguien que no conocías. Me imagino que en esta pospandemia, la gente, al ver que puede combatir esos miedos o inseguridades de juntarse con alguien que no conoce en una casa, tal vez ahora está más relajada para hacer eso. Para mí se instaló la pérdida de ese miedo”. 

Agostina se separó en pandemia y, según ella, fue una decisión poco inteligente: “No sólo no tenés más novio, sino que también cuesta vincularse con personas nuevas. A mí me da bastante miedo el covid, entonces evité muchísimo el contacto con otros, y porque no quería que me viera mi ex, no quise habilitar las apps del amor. La soledad te invade y tenés que estar muy fuerte para pasarla bien. Siento que hay un antes y un después de la pandemia. De a poco se van reactivando las salidas, los bares, y eso me gusta, pero un poco me sigue dando miedo”. 

Gonzalo sufrió mucho la pandemia: “La gente tenía miedo de juntarse, dónde, cómo, cuándo: todo virtual. Lo que explotó fue el sexo online. Fue un año antierógeno, muy malo. Ahora la gente en las apps pone si está vacunada o no. Después de tanto tiempo encerrados, de claustro, hoy es hora de coger”. Él conoció a su actual pareja, Ezequiel, gracias a Grindr, a principios de 2021. Él le ocultó durante algunas salidas que era cura. A pesar de su confesión, ambos siguieron juntos, y Ezequiel, meses después, con la relación ya avanzada, dejó los hábitos por Gonzalo. 

Estos testimonios son una mínima muestra de la variedad de sensaciones, interpretaciones y formas de percibir el amor y los vínculos después de tanto tiempo de que la ley fuera no tener contacto cercano con otros seres. ¿Vendrá una época de liberación sexual y afectiva en la que el mundo se vuelva más libre y ávido de conectar y relacionarse? ¿O perdurará el miedo a encontrarse con un desconocido como fuente de algo negativo o peligroso? Cada cual elegirá su propia aventura.