Surgió de las redes y nunca trabajó en medios tradicionales. La actriz de Hecatombe, el exitoso grupo de YouTube, se prepara para conquistar el cine y las plataformas digitales. 


“Me cuesta un poco definirme porque hago varias cosas, pero soy principalmente actriz, nativa del mundo digital, al que entré de la mano de Hecatombe, un canal de YouTube de videos ficcionales que armamos con mi grupo de amigos hace como nueve años. Soy terriblemente fan de la moda y trabajo mucho con eso. En general, en redes vivo creando contenido, oscilando entre la comedia, la moda y la bizarreada. Ah, me olvidaba un dato muy importante, ¡soy cordobesa!”

Así se define Agustina Suásquita (Papryka para los amigos reales y virtuales) desde el otro lado de la pantalla. Porque con ella tenemos una relación enteramente virtual, fiel a los tiempos pandémicos, en la que hemos viajado juntos, coincidido en ciudades, quedado varados en Nueva York, compartido consejos y hasta concretado el sueño de la tapa de revista. Todo sin habernos visto nunca en persona, todo en un universo de redes que a veces nos sigue pareciendo de ciencia ficción. 

–Siendo nativa digital y habiendo desarrollado tu carrera enteramente en redes, ¿qué te provoca salir en medios tradicionales?

–Siempre es una buena noticia que me den el espacio en un medio para contar sobre mí y sobre mi trabajo. Además, como parte de una comunidad de personas que creamos contenido para redes, me parece una re oportunidad de llegar quizás a un público distinto. Creo eso, que es una oportunidad y te la voy a aprovechar.

–¿Creés que algunos youtubers o influencers están un poco agrandados frente a los medios tradicionales o a los famosos de la tele?

–Puede ser que sí. Y en algún punto entiendo el porqué. Hoy el mundo digital tiene un lugar superimportante, la gente empezó a mirar para este lado, las marcas empezaron a mirar para este lado, las productoras empezaron a mirar para este lado y así. Pero eso no fue siempre de esa forma, y como te decía antes, yo arranqué a hacer videos en YouTube hace nueve años, cuando todavía no existía el término “youtuber”, prácticamente, y en ese entonces el foco estaba puesto en la tele; si no salías en la tele no eras nadie. En esa etapa (y hasta te diría que todavía pasa), muchos creadores de contenido fueron muy boludeados en los medios, incluso nosotros con Hecatombe hemos tenido alguna que otra mala experiencia. Supongo que después de que te hayan boludeado tanto, es medio inevitable sentirse orgulloso y pensar (como dice esa nena en un video viral) “mirá de quién te burlaste”. De todas maneras, personalmente creo que hoy estamos parados en un momento en el que ambos medios conviven y cada uno tiene sus herramientas, el truco está en saber usarlas y combinarlas.

–¿Cómo nació Hecatombe y cómo definirías el espíritu y la misión del grupo?

–Éramos compañeros de secundaria, hacíamos teatro, musicales, flasheábamos medio Glee, y cuando terminamos el colegio, para que no se cortara, empezamos a filmar nuestras propias ficciones (siempre de comedia). Esto dicho así queda re simpático, pero la realidad es que éramos un grupo de actores y actriz, en mi caso, que moríamos por trabajar de eso pero vivíamos en Córdoba, y los castings, las productoras, la tele, todo pasaba en Buenos Aires. Y como no teníamos cómo vivir acá o viajar, empezamos el camino de la autogestión. Así fue que empezamos a generar contenido para YouTube, armar un fandom fuerte que nos permitió viajar por toda la Argentina con las obras de teatro que escribíamos, y hasta el día de hoy sigue siendo así. En cuanto al espíritu del grupo, es la amistad. Y nuestra misión: trabajar de lo que amamos y llevar los proyectos que soñamos al plano de lo real. 

–¿Cómo es la vida de la autogestión del artista que se desarrolla en redes?

–Voy a sonar como si esto fuera una estafa piramidal, pero “sos tu propio jefe” (risas). La realidad es que las redes sociales son una forma de mostrar tu laburo a mucha gente. Son, como dije antes, una ventana, y esa ventana la armás vos, no hace falta esperar a que alguien te elija y te ponga en determinado lugar. Personalmente, para mí es un trabajo más, por la básica razón de que me lleva tiempo y cabeza y me da plata para pagar el alquiler.

–¿Pensaste en trabajar en medios tradicionales?

–Sí, obvio, ¡quiero vivir todas las experiencias que pueda! En este momento estoy enfocando mi carrera hacia lo puramente actoral, y de hecho a fin de año empiezo a filmar una peli, así que estoy muy emocionada. Ojo, igual soy bastante minuciosa con las cosas que elijo hacer, sobre todo en esta etapa que arrancó; creo que los primeros pasos son clave. Dije que no a muchas cosas que sentía que no me llevaban a donde quiero ir. 

–¿Cómo ves esa convergencia de medios y redes?

–Por lo menos hasta ahora hay una convivencia, y personalmente creo que será así por un tiempo más. Si la tele va a desaparecer, como dicen, no lo sé, no lo creo, la verdad; quizás en un futuro más lejano. Lo que sí creo es que ya tenemos un sistema dado en el que la gente elige qué ver, así que ahí toma real importancia el contenido. Es decir, quien haga un buen contenido va a tener audiencia, y el que no, tendrá que esforzarse más. Las herramientas están dadas, creo que quien mejor aprenda a usarlas, mejor va a surfear la ola.

–¿Qué opinás de la cancelación y la corrección política en redes? ¿Limita tu arte?

–Hoy existe un avance en cuanto a “de qué nos reímos y de qué no”; hay más información sobre lo que puede lastimar, y el uso de un humor más ligado a burlarse de otros tambalea. Personalmente, no creo que mi humor pase por ahí, entonces no me siento muy limitada, incluso hasta a veces se siente más como un desafío (el desafío de intentar no perpetuar a través del humor todas esas acciones que, por otro lado, una está tratando de cambiar). Obviamente, está el miedo constante a equivocarse o a “cagarla”, porque el fenómeno de la cancelación, que cuando está justificado lo respeto, tomó una dimensión tan grande que ya trascendió lo que está bien y lo que está mal.

–¿Cuáles son “las causas del momento” entre los influencers del bien?

–Estoy escuchando mucho el concepto “influencers del bien”. Yo creo que dentro de los creadores de contenido hay quienes se dedican exclusivamente al activismo, y nada puede ser más del bien que eso. Cuentas de amigas, como (permitime el chivo) @onlinemami_, @coisla, @bellamentearg, @lacurvadelamoda… bueno, un montón de personas increíbles, tocan temas que son superimportantes y usan ese micrófono que te dan las redes en pos de cambiar el mundo; nada me genera más admiración que eso. Desde temas de igualdad de género, veganismo, sustentabilidad, moda inclusiva, hasta cuentas como @solebarruti, que habla de la alimentación y la importancia de eliminar los ultraprocesados. Yo ni siquiera sabía qué era un ultraprocesado hasta que la conocí. Realmente las causas son muchas y hay muchas cuentas dedicadas a hablar de eso, por eso está bueno ver a quién elegimos seguir, qué elegimos escuchar, a dónde miramos y a dónde no estamos mirando. 

–¿Te han criticado por ser “demasiado linda”, o “demasiado flaca”, o “demasiado cheta”? ¿Existe ese prejuicio en redes? 

–Por supuesto, si te quieren criticar siempre algo van a encontrar, y si sos mujer el plano de lo físico pasa al frente inmediatamente. De todas formas, en mi experiencia personal, hasta ahora nunca fui de tener demasiado hate. Tengo, obvio, pero no tanto. Quizás también es porque mi crecimiento fue siempre muy paulatino, es decir, no tuve grandes picos de exposición donde quizás te exponés a gente que ni siquiera eligió verte. Yo en redes trato de transmitir lo que soy, y lo que soy no incluye el bardeo. Creo que si transmitís bardeo también te vuelve eso. Y a mí, la verdad, no me interesa detenerme en criticar a otros, prefiero cagarme de risa de cosas de la vida y tomar vino, no sé. 

–¿Por dónde pasa para vos el lifestyle o el concepto de pequeños lujos en tu generación?

–Estoy bastante en contacto con mi generación, porque en su mayoría es la gente que me sigue, y observo mucho su comportamiento. Creo que somos una generación que disfruta mucho de la vida y las pequeñas cosas. De hecho, creo que somos muy de disfrutar el momento, pero no tanto de pensar en el futuro. Todavía no sé si eso es bueno o malo (risas). Para mí, no hay lujo más grande que compartir con amigos, conocer gente e intercambiar experiencias. Tener la posibilidad (y el privilegio) de viajar es también algo que veo mucho en mi generación. Estamos un poco más desprendidos y desprendidas de ciertos mandatos, eso nos abre mucho la cabeza para poder conectar con lo que realmente tenemos ganas de hacer (y de ser). 

–¿A dónde te gustaría llegar? 

–Ahora estoy a full con la actuación y con proyectos dedicados a eso. Quiero poder hacer un papel de esos que me hagan sentir “este es el papel de mi vida”. ¿Podrán? (Nada más nativo de redes que terminar una entrevista con esa frase.)