Si bien históricamente el sitio de contenidos VIP por suscripción era visto como una continuación natural del camming, aquellas personas que cobran por videos específicos para adultos, hoy se expande hacia otros nichos que buscan capitalizar sus audiencias mediante material exclusivo.


OnlyFans se lanzó en 2016 como un sitio web para artistas de redes sociales que permitía que sus seguidores se suscribieran por una tarifa mensual para ver videos y fotos. Gran parte de su polémica proviene del hecho de que es de las pocas plataformas que permite contenido considerado pornográfico, un rasgo que lo diferencia de otras plataformas de microaportes, como Patreon. Pese a que tiene prohibido su uso para menores de 18 años, esto no impide la entrada de los menores, y recién a fines de mayo de 2019 OnlyFans introdujo una protección adicional en el proceso de verificación de la cuenta para que los creadores tengan que proporcionar una foto selfie con su ID en la imagen para validar identidad. Esto, sumado a que la mayoría de sus creadores más populares son mujeres o modelos adultas (y los que pagan son hombres), no ha contribuido a crear buena fama.

“OnlyFans es esencialmente la última evolución del negocio del camming, el cual siempre ha sido una industria global con protagonistas y clientes de todas partes del mundo”, explica la socióloga Angela Jones, de la Universidad de Nueva York, quien estudia el mercado del sexo online. Según un informe reciente deRest of the World, la plataforma recluta creadores casi desde sus inicios y actualmente hay cientos de influencers de distintos países.

El gigante también fue conocido por diversos escándalos vinculados a figuras de primera línea que se sumaron a OF, como el caso de la actriz y cantante Bella Thorne, quien estableció un nuevo récord cuando ganó más de un millón de dólares dentro de las primeras 24 horas de unirse a la plataforma, en agosto de 2020, y más de dos millones de dólares en menos de una semana. De todas formas, la alegría no duró demasiado debido a una controversia ocasionada por la promesa a sus fans de fotos de desnudos por 200 dólares, que finalmente no se terminaron entregando. Asimismo, las acciones de Thorne provocaron reacciones violentas entre las trabajadoras sexuales y militantes feministas por apropiarse de espacios y frivolizar la temática.

Sin embargo, el 2020 llegó para cambiarlo todo, y ser uno de los peores años en términos financieros hizo que, por un lado, una gran audiencia se volcara durante la cuarentena al uso y consumo de plataformas y servicios online, con el “mix de cultura influencer y porno” como el mayor aliciente de OnlyFans; pero además también ocasionó que creadores, influencers y productores de todo tipo se acercaran para generar otro tipo de contenidos monetizables. Así, el fenómeno de OnlyFans comenzó para finales del año pasado a sugerir otros posibles escenarios que, como cuenta Bloomberg, nadie podía prever, transformando al sitio en “el negocio de redes más grande escondido en plena luz”.

Para finales del año pasado, el fenómeno de OnlyFans comenzó a sugerir otros posibles escenarios que, como cuenta Bloomberg, nadie podía prever, transformando al sitio en el negocio de redes más grande escondido en plena luz.

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Además de ser la herramienta para apoyar, desarrollar y monetizar las relaciones (cada vez más íntimas) entre creadores y fans, al menos en un contexto de micromecenazgo, pero que también puede ser aprovechada por grandes artistas, OF también es un lugar donde invertir.

Nuevamente según Bloomberg, la compañía con 85 millones de usuarios y cerca de un millón de creadores generará cerca de dos mil millones de dólares en ventas este año, de lo cual, cabe resaltar, se queda con un 20 por ciento, opacando a competidores especializados, como Patreon, hoy en día valuado en más de 1,2 miles de millones de dólares.

Algunos ejemplos recientes de estrellas recurriendo a OF para promocionar lanzamientos y ofrecer servicios exclusivos son Beyoncé o la cantante Cardi B. Esta última acompañó el lanzamiento de su nueva canción, “WAP”, con la posibilidad de obtener fotos y videos exclusivos para sus fans a través de la plataforma. Detrás de escena de sesiones de fotos o el making of de videos, como hizo Cardi, son algunas de las maneras en que los artistas pueden ofrecer contenidos VIP y cobrarlos. Los updates de Cardi llegaron a sumar hasta mil dólares en propinas. Asimismo, cuando Beyoncé referenció al sitio en su rhyme de “Savage Remix” se reportó un incremento de un quince por ciento en el tráfico. Según cifras oficiales, el sitio paga hasta 200 millones al mes a sus creadores.

En este sentido, lo que OF ofrece es más de lo mismo, pero dosificado y aprovechado la accesibilidad de las redes sociales y las transacciones online: un nivel de acceso especial a los contenidos de tus ídolos y una mayor cercanía. Por eso aquí se valoran los contenidos quizás más que en redes tradicionales, como Instagram o Twitter, ya que OnlyFans supone mayor interacción –aunque muchos creadores tienen staff que los ayuda a administrar sus cuentas– e intimidad con el público. Aquí las figuras tienden a ser más reales y accesibles, o al menos eso indica el manual de estilo.

Claro que para lograr capitalizar este momento y el boom generado por el consumo de contenidos exclusivos en un ciclo de 24/7 que pide siempre novedad, extras y lados B, como sugieren algunos especialistas, OnlyFans tendrá que limpiar un poco su imagen y tratar de manera solvente las preocupaciones en torno a la falta de seguridad y privacidad. ¿Podrá lograr cultivar un atractivo más mainstream, alejado de su vieja imagen como sitio de camming o sólo de contenidos adultos? El tiempo dirá, pero todo indica que va por buen camino.

Algunos ejemplos recientes de estrellas recurriendo a OnlyFans para promocionar lanzamientos y ofrecer servicios exclusivos son Beyoncé o la cantante Cardi B.