Con el confinamiento, estos artistas de la web amplificaron su audiencia a tal punto que hasta tuvieron que reforzar sus equipos de producción y contratar nuevo personal. Quiénes son y cómo viven la pandemia las nuevas estrellas del entreteniendo vernáculo.


Hay una creencia instalada en la sociedad: los youtubers son los que más plata ganan. De hecho, ahora mismo, hasta hay una publicidad televisiva de un banco que refuerza esa idea. Por el confinamiento social, las audiencias, prestas para consumir contenido, aumentaron notablemente. En pocas palabras, se ensanchó el cautivo, aumentó el público. Entonces, muchos creadores de contenido aprovecharon el contexto para engordar también sus visitas (y algunos sus billeteras). Pero, ¿ser youtuber es soplar y hacer botellas? ¿La cuarentena amplificó las audiencias o las diversificó hasta tal punto de generar una competencia atomizada? ¿Cómo es ser un youtuber en cuarentena?

“Tuve que reinventarme porque, al no haber competencias en vivo, necesité profundizar en secciones sobre batallas y eventos históricos”, dice Juancín, jurado de batallas de freestyle y youtuber con 470 mil suscriptores. En su canal analiza competencias de improvisación y aporta una mirada técnica y profesional de una disciplina en franco ascenso (de ahí salieron Duki y Wos, por ejemplo). “No fue tan fácil generar contenido”, se lamenta. De todas maneras, intentó mantener en ruta su propia producción cotidiana: aun sin eventos en vivo, Juancín se las rebusca y sube un promedio de dos videos semanales.

Generar un contenido puede llevar horas, días y hasta semanas. Y eso lo explica al dedillo Damián Kuc (418 mil), uno de los youtubers del momento y propietario de uno de los canales de contenido más sobresalientes: “Me tomo un día entero para guionar varios videos. Un día escribo como para estar cubierto unas dos o tres semanas. Al día siguiente, hago jornada de grabación completa y los días que siguen los voy editando. Eso para los videos entre semana, que son cortos. Mientras hago todo eso voy guionando y editando el video largo que subo cada domingo. Y en todo ese tiempo libre que me queda empiezo a recopilar temas para cuando el ciclo se repita”. Damián es el creador de Historias innecesarias, en donde mezcla humor con periodismo y, entre otras tantas cosas, desarma teorías conspirativas.

Por el volumen de tránsito y la necesidad de entretenimiento, algunos canales multiplicaron no sólo sus views, sino también sus ingresos. “Durante la pandemia apareció mucho más público, gente aburrida en su casa ansiosa por consumir videos”, desliza Magnus Mefisto (un millón), que revuelve historias de crímenes y misterios. Magnus es uno de los beneficiados por la cuarentena. Y así lo manifiesta: “En abril cuadripliqué las ganancias y en mayo mantuve esa cifra”. Por eso, ante la demanda de material nuevo, sumó a un amigo editor y a su novia como para poder cumplir con las ansias del público.

“Los números de la cuarentena no tienen nada que ver con nada. En algunos nichos serán más grandes que en otros, y uno de esos es el de cocina. Es un delirio la cantidad de visitas: recibí el cuádruple de visitas de un día normal.” (Paulina Cocina)

En la misma sintonía está Paulina Cocina, la reina absoluta de la cuarentena, quien no paró de crecer. “Los números de la cuarentena no tienen nada que ver con nada. En algunos nichos serán más grandes que en otros, y uno de esos es el de cocina. Es un delirio la cantidad de visitas: recibí el cuádruple de visitas de un día normal. Los números y el crecimiento se quintuplicaron. Sumé de a diez mil seguidores por día, cuando habitualmente sumaba dos mil. Una cosa tremenda”, repasa. Paulina, que concentra 2,3 millones de seguidores y fue tapa de El Planeta Urbano, encontró en la cuarentena su pico de popularidad y hasta condujo una especie de teletón de youtubers solidarios.

Entretanto, mientras los canales más populares ganaron en dimensión, emergieron nuevos generadores de contenido que aprovecharon la cuarentena para sumarse a la plataforma. Tal es el caso de Lule Oke, una porteña que repasa la vida en el monte. “Mi canal nació en cuarentena. Cuando arrancó el aislamiento obligatorio perdí muchos trabajos, así que me dije: ‘Ya fue, si no es ahora, ¿cuándo?’. Sobre todo porque el espacio surgió como un plan de investigación personal”, comenta. Con su canal (diez mil), Lule convirtió el desarraigo en una oportunidad para expresarse y, también, en una posibilidad laboral. “Estoy feliz con este descontrol de amor que me envuelve.”

La dimensión “tiempo” es algo que empujó a algunos youtubers a generar más y mejor contenido. “Desde el comienzo de la cuarentena que no tengo nada más que hacer, así que todo lo que hago es subir videos”, reconoce Vicky A., de Dinosaur Vlog (695 mil), quien se dedica a explicar casos policiales y misceláneos. Y continúa: “Se podría decir que la cuarentena me obligó a trabajar más. Sin embargo, no hice ni siquiera un video sobre el tema en mi canal”.

Para otros, la anormalidad de la vida en cuarentena abrió nuevas posibilidades: ver cómo viven y cómo afrontan la pandemia los barrios populares. Y ahí se yergue Mauro Albarracín, de Les Amateurs (266 mil), experto en la crónica callejera y abanderado de los humildes. Aun así, esta adaptación prácticamente obligada no es lo que más disfruta, pero ahí anda: “Mi contenido es alegría, calle, pueblo. Muchas secciones de mi canal están suspendidas porque, aunque tenga el permiso, no hay gente ni actividades. Los telos, las ferias, el futbol de ascenso, se me limitó todo. Igual, estoy a favor de la cuarentena, porque sé que cuando vuelva todo a la normalidad, o medianamente, voy a volver al contenido habitual. Estoy en la misma que la mayoría de las personas”.

Por caso, el turismo es una de las actividades más golpeadas por la pandemia. Y antes de este cambio, youtubers top como Luisito Comunica (32 millones) podían viajar y contar el mundo. Caso similar al de Fernando Ressia (162 mil), que pintaba las más recónditas arterias de nuestro país. “Perdí a todos mis clientes por la crisis económica que trajo la pandemia, entonces gano menos plata”, revuelve Fernando. Sin embargo, aprovechó su espíritu viajero y la data de primera mano para instalarse en un lugar lejos de los puntos críticos de la pandemia: “La cuarentena me vino bien porque tuve la oportunidad de irme a San Luis, entonces mientras la mayoría de los comunicadores están en Buenos Aires con mil quilombos para hacer su trabajo, yo tengo una provincia entera para mostrar, en la que la cuarentena casi no existe”.

“Mi canal nació en cuarentena. Cuando arrancó el aislamiento obligatorio perdí muchos trabajos, así que me dije: ‘Ya fue, si no es ahora, ¿cuándo?’. Sobre todo porque el espacio surgió como un plan de investigación personal.” (Lule Oke)

A la sazón, algunos eligen contar el mundo desde su hogar y se sustentan en la información. Lejos de los contenidos de los medios tradicionales y de lo que podría suponerse de un canal de geografía, Un Mundo Inmenso (578 mil) aplica una edición impecable para mostrar curiosidades de distintos rincones del planeta. “En lo personal, no representó un gran cambio”, comenta Diego Briano, una de las tres personas que llevan adelante el canal. Y, al no salir en cámara, su trabajo se mantuvo más o menos igual: “No cambiaron mucho las cosas. Sí es cierto que, al tener menos posibilidades de hacer cosas afuera, están dadas las condiciones para laburar un poco más”.

Y en la cima de las videorreacciones, uno de los subgéneros más populares de YouTube, pulula Boffe GP (1,2 millones), que ya andaba acostumbrado a la vida hogareña: “La mayoría de los videos los hago desde mi escritorio, así que no tuve que cambiar nada nada”. Entonces, en un caso así, ¿la cuarentena le rindió más o menos? “Me rindió muchísimo. Es el momento ideal para crear contenido. No hay horarios ni hay actividades para hacer fuera de casa. Es ‘el’ momento para que probemos contenidos, temáticas, estilos, todo”, concluye.

Según un informe de la agencia española 2btube, el consumo de YouTube durante la cuarentena aumentó en un 55 por ciento. No obstante, no fue la única plataforma que creció, ya que Instagram, Twitter, Facebook, Spotity, Netflix y Amazon Video también aumentaron escandalosamente sus guarismos. Mientras tanto, bajo esta mágica ilusión del contenido interminable, los espectadores también reciben sus beneficios: como dijo Boffe GP, pero exactamente al revés, pueden saborear y disfrutar contenidos, temáticas, estilos, todo.