En tiempos de cuarentena, los bares están cerrados pero los cócteles siguen muy vivos. Tanto que se las ingenian para llegar al hogar del cliente que extraña disfrutar de la mística del lugar. En forma de botellitas, petacas, bolsas al vacío y hasta de latas, los tragos se reinventaron para estar cerca de su gente.


En plena pandemia, la mayoría de los locales adaptaron sus propuestas y hay para todos los gustos, bolsillos y posibilidades. Podríamos empezar señalando que algunos lo hicieron de cara a la modalidad delivery, mientras que otros optaron por la compra futura, que consiste en vouchers promocionales para ser canjeados cuando reabran. Es el caso del rooftop Trade Sky Bar, de Uptown y de J.W. Bradley, entre otros bares en los que tiene preponderancia el lugar.

Pero hay más. Existen opciones variadas, presentaciones muy creativas y precios accesibles. Algunos vienen con instrucciones para servir, garnish, hielo y hasta listas de Spotify para ambientar el hogar. También están los que ofrecen combos con platos de comida para acompañar. Veamos.

El bar Tres Monos fue uno de los primeros en lanzar sus cócteles embotellados. Seba Atienza, uno de sus dueños, afirma que es tendencia en el mundo: “Lo vienen haciendo Dante en Nueva York y Three Sheets en Londres, que para nosotros son referentes. Entendemos que hay que llegar a la casa de la gente, más allá del coronavirus. La cerveza hizo ese camino con los growlers, entonces la coctelería puede ser una opción a la hora de cenar y formar parte de la vida cotidiana”.

Un clásico de Villa Crespo, 878, enseguida ofreció llevar “una parte del bar a tu casa”. Julián Díaz –también dueño de Los Galgos, La Fuerza y Roma– cuenta: “La idea era volver a laburar y hacer un acercamiento a la comunidad, porque sabemos que la coctelería en sí tiene más de experiencia que de producto. Y lograr que todo eso llegue optimizado lo mejor posible al cliente fue clave. En el 878 hicimos una carta con Juan Cruz Oviedo y Javier Sosa pensando en los tragos que más gustan, con el Negroni a la cabeza, y en Los Galgos, de coctelería más clásica, al estilo de Ariel Lombán”.

Presidente, el premiado bar de Recoleta, se sumó al delivery de cócteles. Seba García cuenta: “Para nosotros era algo nuevo y nos llevó tiempo planear el funcionamiento. Viene muy bien y a la gente le encanta. Ahora estamos trabajando en un nuevo packaging y estética. Todo siguiendo con la conciencia de la sustentabilidad, tratando de no utilizar plástico sino vidrio y papel reciclable”.

Por su parte, Mona Gallosi lanzó su canal de venta online, Mona en Casa, donde ofrece sus cócteles envasados al vacío en bolsitas reciclables y botellas de destilados, vermú y vinos. En cuanto a esta forma de presentación, afirma que “la ventaja del envasado al vacío es que los ingredientes no se oxidan y perduran más tiempo”.

El rockero Doppel Bar, además de vender sus cócteles en petacas –no iba a ser de otra manera–, ofrece remeras, kits de productos, beneficios en cursos y abonos de cócteles a futuro. Su dueño, Guillermo Blumenkamp, se lamenta: “Nada es comparable al espíritu de un bar, la nocturnidad y el pasarla bien. La hospitalidad no se puede meter dentro de una botella”. Mientras tanto, logra con su impronta hacer llegar un poco del Doppel a sus clientes.

Por otro lado, el speakeasy Harrison está por lanzar un box que incluye la codiciada membresía del bar, dos cócteles y sus vasos, palo santo para ambientar y una lista de Spotity. Lo que se dice una experiencia completa. Uno de los socios, Andrés Rolando, cuenta que primero empezaron con el delivery de sushi en Nicky y luego incorporaron los cócteles, que vienen en combos de tres o seis aunque también se pueden pedir de a uno con la comida. “Viene el trago listo para servir, el garnish y un hielo cuadrado cristalino”, detalla con orgullo.

Martín Brenna, dueño de The Hole, J.W. Bradley y Docks, cuenta: “Estamos con delivery en The Hole. Por el momento tenemos tres cócteles de los tres bares y seguramente agreguemos más. Lo hicimos más que nada para adaptarnos a la situación, concentramos en el hacer, tratando de mantenernos positivos, de estar cerca de la gente y de nuestros empleados. Nuestros cócteles en botellas encantaron y estamos por agregar envasados al vacío”.

Otra novedad en cuanto al formato son los cócteles en latas. Quien salió a la cancha –mejor dicho, a la moto o bici– con esta novedad es Tato Giovannoni, con sus Enlatados Atlántico. Son cócteles con y sin alcohol de la carta de Florería, que vende a través del bar y otros puntos, con llegada a todo el país.

Existen opciones variadas, presentaciones muy creativas y precios accesibles. Algunos vienen con instrucciones para servir, garnish, hielo y hasta listas de Spotify.

Llegó para quedarse

Todo indica que la novedad de pedir cócteles para consumir en casa no desaparecerá con la cuarentena. La mayoría de los bares mantendrá en mayor o menor medida el delivery o incorporará tragos para llevar.

“Nosotros ya veníamos pensando en botellitas enfocadas en el consumo responsable del que maneja, en unas estanterías para que el cliente pueda comprar al irse del bar y tomarla cuando llegue a destino”, señala Seba García.

Guillermo Blumenkamp coincide: “Vamos a conservar algunos cócteles embotellados si la gente les tomó cariño y quiere tomarlos en algún momento en que extraña el Doppel”.

Julián Díaz opina: “El delivery de cócteles va a seguir evolucionando. Acercar las ocasiones de consumo al cliente y poder trasladarlas en distintos formatos y que cambie la mística me parece fundamental. Creo que hay un mundo nuevo por delante que es desafiante y me motiva pensar que muchas cosas buenas pueden salir de esto”.

En la misma línea reflexiona Atienza: “El coronavirus nos forzó a hacer todo más rápido, pero nos dimos cuenta de que pudimos encontrar la oportunidad de ver un punto de venta nuevo. El cóctel embotellado es una tendencia que crece cada vez más y también tiene que ver con el consumo responsable”.

Mona coincide y aclara: “Es una línea que vino para quedarse, que complementa la experiencia del bar pero no reemplaza en ningún punto todo lo que sucede allí. Todos esperamos con ansias poder volver a abrir las puertas y ver brindar a la gente, comunicarse, sonreír y disfrutar de nuestras mezclas, y la verdad es que eso es único. Pero me parece que de esta forma también podemos llegar a un montón de gente que no sale, entonces complementa pero no reemplaza”.


No están solos

Las alternativas son tan diversas como los bares que las ofrecen. Otros ejemplos son Mito Mercato (aperitivos, mezcal y salumería), Prado y Neptuno (coctelería y habanos), Basa, Gran Bar Danzon, Oh No! Lulu y Grand Café (agrupados en la tienda online Somos Equipo, donde además venden vasos tiki y catas virtuales), Faraday, Brukbar, Sede, Shout, El Purgatorio, La Favorita, Boticario, Casa Cavia, Aldo’s, La Fernetería, La Calle, Parque, Festival y Soria.