Novedades, reconversiones y éxitos birreros que valen la pena conocer en primavera.


Funes – Suburbier (fusión de cervecerías)

¿Es una fábrica? ¿Es un bar? Es todo al mismo tiempo. En este espacio gigante en Chacarita se elaboran las cervezas Funes y Suburbier, y entre caños, levaduras y barriles, podés disfrutarlas recién elaboradas. No dejes de probar la Pomelipa, una IPA madurada con cáscara de pomelos orgánicos. Para comer hay comidas de abuela, como los buñuelos de acelga o la milanesa santafesina, y otras propuestas innovadoras, como las empanaditas de morcilla vasca, de cerdo al verdeo y las batatas fritas. Olleros 3570, Chacarita

Growlers

En medio de un callejón escondido asoma una casona antigua con un patio que invita a sentarse directamente en el piso, un jardín vertical y una decoración psicodélica. Una cervecería amiguera con más de treinta canillas de las que salen cervezas de las mejores microcervecerías del país. La carta está a cargo de Manuel Miragaya (también sommelier de cerveza), que se las rebusca para ofrecer mucho más que papas con cheddar: hay rolls de falafel, choris de masamadre, hamburguesas de cordero, papas con guacamole, huevos a la plancha y más.
Doblas 857, Caballito

Álvarez

Desde hace unos años, la calle Elcano se volvió una especie de polo cervecero en Belgrano. Entre toda la oferta de cervecerías se destaca este espacio de 300 metros, intervenido por el muralista Amayo, con algo que ninguna de las otras ofrece: sus milanesas XXL, que son realmente gigantescas, con toppings como mozzarella, tomates cherry, rúcula salvaje y parmesano o cheddar, panceta y huevos al hierro. Tienen marcas de cerveza premiadas, como la Itzel, Santina, Sir Hopper y Okcidenta.
Elcano 3430, Belgrano

Cadillach

Fue una fábrica de corchos, el estudio de cine de Bruno Stagnaro, y desde hace unos años es un predio en el que conviven el arte y el amor por la cerveza. Sus dueños la definen como una planta cultural, con ciclos de DJ, muestras de diferentes artistas y espacios ambientados como si estuvieras dentro de diferentes escenas de películas. Tienen una buena selección de cervezas, y también tragos obreros, pizzas, hamburguesas y hot dogs. Congreso 193, Núñez

Desarmadero

Una cervecería concentrada en sorprender a los expertos en cerveza artesanal, con 42 canillas que se renuevan todo el tiempo con las mejores marcas, y una van convertida en un beer truck en la terraza. Fue tanto el éxito del primer local que hicieron uno literalmente enfrente. Ambos están representados por dos inmensas obras de arte en la fachada: El viejo del desarmadero (por Alfredo Segatori) y La vieja del desarmadero (por Martín Ron). No dejes de probar sus tablas de carnes a la parrilla y su sándwich de ojo de bife.
Gorriti 4295, Palermo

Cervecería Nacional

Una auténtica cervecería boutique, con bicis antiguas colgadas, detalles retro, vinilos y bibliotecas llenas de botellitas de cervezas de diferentes autores. Sus luces bajas te ponen en un modo íntimo enseguida, como si estuvieras en el living de una casa. Tienen más de cien variedades de cervezas (entre ellas, 7 Colores y Otro Mundo) y ciclos de DJ, noches de jazz y músicos en vivo. Sus empanadas son realmente una fiesta: de bondiola a la cerveza negra, de osobuco, de calabaza y jengibre o de tres quesos. Arévalo 1588, Palermo

Buller

Son los pioneros de la cerveza artesanal, pero no por eso durmieron en los laureles. Se renuevan constantemente y su terraza tiene una de las mejores vistas: podés ver las cúpulas del cementerio de Recoleta y toda plaza Francia desde arriba. Tienen 16 canillas de cervezas y seis son fijas de Buller (no dejes de probar la original Hefeweizen). Los Nachos Buller con guacamole, queso crema y frijoles son ultrapotentes. Tanto como la Doble Burger Jack Daniels, con salsa barbacoa y bourbon: inolvidable.
Junín 174, Recoleta

Rabieta

Los brewmasters Rubén Diciero y Guido Mühr quisieron darle un aire joven –pero no por eso menos elegante– al Hipódromo, con este gran bar de cervezas ubicado en la antigua casona de la confitería París. Tienen cervezas propias Rabieta e invitadas, como Antares y Peñón del Águila. Para comer hay tablas de fiambres (con pata de cerdo ahumado, por ejemplo), cazuelitas (de hummus, de paté de cerdo) y apettizers calientes (rabas, mollejas fritas). Es mágico salir a la noche a la pista de las carreras con cerveza en mano.
Avenida del Libertador 3949, Hipódromo de Palermo

Prinston

En este espacio “tarantinesco” conviven su fábrica con cinco fermentadores que producen 800 litros al mes, y una cervecería que conjuga lo industrial con lo vintage y lo contemporáneo. Podés sentarte en uno de sus sillones Chesterfield y disfrutar de sus cervezas particulares (la Neipa de Prinston o la Cuervos Black IPA de Juguetes Perdidos), y sus originales propuestas gastronómicas: El Burrito Ortega, los Nachos Lentorrodríguez, los Franui para el postre. Los viernes hay ciclos de DJ con vinilos.
Concordia 4726, Devoto

Bierhof

Abrieron en una esquina del Mercado de San Telmo, ese lugar que te hace sentir turista en tu propia ciudad. Además de tener un local a la calle que invita a disfrutar una cerveza al sol en la vereda, crearon un patio interno con mesa comunitaria, metegol y un mural diseñado por Jéssica García. Tienen cerveza artesanal Ströbbel, y también industriales, como Stella, Negra Modelo y Leffe, para los que ya se cansaron. Su carta fusiona diferentes sabores de la gastronomía latinoamericana.
Estados Unidos 458, Mercado de San Telmo

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