La banda argentina Airbag celebra 15 años, y el lanzamiento de su séptimo álbum es la excusa perfecta para un nuevo gran encuentro entre rock, tango y sinfonías. Porque “el alma inquieta de un gorrión sentimental”, como la de este músico, no se baja de un escenario sin estar planeando subirse a otro.


El fervor que se desprende de Patricio Sardelli por la música es privilegiado. En una misma conversación, el abanico de melodías que tocamos se extendió desde el ascenso de los Beatles hasta la composición de piezas de Beethoven, pasando por los solos de viola de Rainbow y Deep Purple. Y todo esto, con música de fondo de Robert Plant. Pero está claro que hay un refugio especial en su corazón para el tango, particularmente por su máximo exponente y precursor en nuestro país: Carlos Gardel. Por eso el título de esta entrevista con una canción a la que el Zorzal Criollo le puso melodía y aprovechar estas líneas para recordar a nuestros abuelos, admiradores fieles de un dos por cuatro en extinción para el oído popular. Y es que no hay concierto de Airbag que no cierre con el clásico “Por una cabeza”, inundando templos rockeros con el bandoneón de la nostalgia, porque la música, sin importar su género, funciona como una frecuencia de (re)conexión de almas que excede tiempo y espacio.

“A mí me regalan la primera guitarra de chiquito. Habíamos empezado una gira por todo el país con un espectáculo de tango con Silvio Soldán y otros músicos. Yo no tocaba y mi vieja la guardó. A eso de mis 10, Gastón formó una banda y a raíz de eso empezó a sonar otro tipo de música que removía algo distinto en mí: Chuck Berry, The Beatles… y así fue cómo la fui a buscar y lo que pasó después fue inexplicable”

–¿Sentís que hay una reivindicación como músico a partir de tu instrumento?

–Sí, pero creo que les ocurre a todas las bandas y a todos los artistas. Pasa que nosotros estuvimos muy expuestos con el primer disco, de muy chicos. Con los Beatles te pasa, si comparás Please Please Me con Sgt. Pepper’s… hay una diferencia increíble.

¿Cómo es el trabajo de grabación del álbum sin discográfica ni productor?

–Como somos tres, depositamos mucha confianza en el otro. Mientras uno se queda grabando, el otro puede mezclar. Tenemos gente que nos ayuda pero no estamos en un sistema clásico donde viene la discográfica, te da un presupuesto para grabar y te dice la fecha límite de entrega. Me hubiera encantado tener un buen productor que me diera las herramientas que necesito y una discográfica que me apoyara como quiero.

–¿Hay limitaciones en cuanto a géneros musicales a la hora de componer?

–No, incluso a mí me gusta de todo. La música clásica me encanta pero no podría vivir tocándola porque disfruto estirando la cuerda o los acoples. El blues y el pop también me gustan, de hecho, en Mentira la verdad es muy evidente eso, hay un abanico de estilos muy fuerte, y el disco que viene también tiene pasajes muy distintos.

–¿Ya está terminado?

–Ya está todo, lo que pasa es que es un álbum doble y eso lleva mucho tiempo porque ambos discos son conceptuales y cuentan dos historias que están conectadas. Son canciones con mucha variedad musical. Creo que en tiempos de singles, hacer algo así no es cosa menor. Antes de lanzarlo tenemos ganas de sacar una canción más. Estamos planeando un show, no sé bien para cuándo pero no va a ser en el Luna Park.

–¿Hay una temática que funcione como columna vertebral del álbum? En tus redes estuviste mencionando cosas relativas al “origen”.

–Sí, los arquetipos de las historias que todos conocemos nacen de las narraciones de los mitologemas griegos, y esa vendría a ser la columna vertebral, pero llevada a la modernidad. Cuando yo escribía todo eso que decís, estábamos de viaje, andábamos en la búsqueda de esa información, y te das cuenta de que mucho de lo que conocemos, lo que se dictamina de lo que es bueno o malo, por qué algo está bien o está mal, está basado en la religión. Es un tema que hay que tratar con mucho respeto. Por eso vamos desde ese origen hasta a la vida de un pibe de hoy en día, casi convertido en un cíborg, porque interactuamos mucho a través del teléfono, un aparato que te termina conociendo más que vos mismo. Creo que compartís más secretos con tu celular que con tu pareja, y las canciones narran un poco todo eso.

–Todo lo que decís se conecta con temas que ya vienen sonando, como “Apocalipsis confort”.

–Sí, ahí ya veníamos un poco con todo esto.

–¿Y en dónde te encontrás respecto de la religión?

–Yo creo en Dios, o por lo menos vivo como si él existiera, que es diferente. Creo que nos marcan determinados parámetros que hacen que nos convirtamos en personas sociables, si no existieran, esto sería la ley de la selva. Creo que hay alguien muy superior a vos con el cual sabés que tenés que comportarte de determinada forma.

–Muchas personas llevan consigo amuletos de protección y de guía, incluso de distintos cultos o religiones, como rosarios, japas malas o runas vikingas. ¿Vos solés llevar algo?

–Hay amuletos que me gusta tener, uso mucho de plata, pero creo que todo está en la cabeza. Creo mucho en los símbolos porque te dan una posibilidad de atribuirles un poder, por ejemplo, una cruz puede significar “Cristo” pero también “cargá tu propia cruz”. Tiene muchas interpretaciones. Creo que a cada uno lo tiene que atravesar, es un camino muy personal, por eso quizás me es muy difícil hablar de esto. Las personas complicamos lo sencillo, uno con muy poquito puede mejorar su entorno y no se da cuenta y se enrosca. Hoy en día el sistema que nos rige determina lo que tenemos que hacer, nos dice que la lucha ahora es por esto o para qué lado tiene que ir la sociedad, y lo único que quiere es que la gente no sienta ni admiración. Y no hay nada más lindo que sentir admiración por alguien, por una persona con la que te gusta hablar, que creas en lo que te dice, eso me parece formidable.

–Además en la admiración hay mucho amor.

–Sí, claro, es que es parte de esto. El amor no es “me enamoré de una chica” y nada más, el amor es por todo, hasta por uno mismo. Creo que es muy importante tratar de enseñarle eso a la nueva generación y que los chicos crean en sí mismos, que no se destruyan con redes sociales, porque es todo una herramienta del mal para hacerle daño al otro. ¿Lo más fácil qué es? Conectarte a Twitter y putear. Vos tenés que darle al chico otras cosas, que descubra qué le gusta hacer, porque ¿sabés qué pasa? A veces el pibe crece, si tiene la suerte de poder estudiar, estudia, y pasan los años y se encuentra con que en realidad no sabe qué hacer realmente, no sabe qué le gusta de verdad porque nadie le dijo “che, ¿sabés qué podés hacer de todo?”. Vi a amigos pasar por esa situación. Yo tuve la bendición de encontrar la guitarra, por eso creo en los símbolos y por eso creo en que hay energías en el camino que te van llevando. Yo encontré la guitarra y a mí me salvó la vida, porque no sé qué sería de mí si no tuviera seis cuerditas para cuando estoy feliz, o triste, o cuando me peleo con alguien. Siempre agarro la guitarra como respuesta a todo.

–¿Van a sacar un video del Sinfónico?

–Sí, el plan es hacerlo con el Sinfónico Ultra en el Luna Park por Netflix, pero tenemos que filmar muchas cosas todavía porque la idea es contar lo que pasaba cuando Beethoven y Mozart componían las sinfonías y todo eso fusionarlo con lo que ocurría en el mundo con las guerras y la pintura.

–Música, guerra y arte me remiten a las expresiones de cada uno de ustedes tres.

–Y viene por ese lado, que cada uno cuente su parte de lo que ve de esos momentos.

–¿Hay una distribución de lo racional y emocional dentro de la banda?

–Gastón es el cerebro; la gente cree que es el más espiritual pero es todo lo contrario, y Guido y yo somos muy parecidos en lo emocional. Compartimos mucho nuestras creencias, estamos muy conectados, volamos más, y Gastón lo lleva todo más a la tierra.

–¿Van a hacer una gira por el exterior de nuevo?

–Este año volvemos a México y a Perú y también nos vamos a España. Los mexicanos entienden muy bien todo, y Perú es un país hermoso, la gente es educada, y ahí te das cuenta, y mirá que para mí la Argentina es el mejor país del mundo, que somos muy atrevidos a veces.

–Hablando de atrevimiento, ¿me explicás por qué las pibas se quedan en tetas en sus recitales?

–Porque nosotros mantenemos el culto de cómo eran las bandas antes. Vos ves un concierto de Oasis o de los Guns de los 90 y los pibes estaban en cuero y las pibas estaban en tetas; no hay un sarpado ni está todo el mundo mirando, todo está bien, hay mucho respeto. A mí me encanta, pero va más allá de una cuestión sexual, me refiero a lo bien que se debe sentir esa piba que le chupa todo un huevo y se saca el corpiño. Sí, free the nipple.

Agradecimientos:
@eyeswideshootph
Cadillach Cervecería

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