El ex modelo argentino devenido en reconocido fotógrafo de fama internacional habla de la muestra que presenta en Buenos Aires, el arte como forma de expresión y su particular manera de mirar el mundo a través de una lente.

Vestido todo de negro, con barba y un acento muy poco porteño, Franco Musso me recibe en el estudio que comparte con su pareja y compañera de trabajo, Luciana Val, en el barrio de Villa Pueyrredón. Es cerca del mediodía de un día frío de junio. Franco se sienta y me espera con su mirada, parece estar pensando en algo que lo tiene más ocupado. El 17 de julio inauguró una muestra para la que venía trabajando, junto a Luciana, hacía 30 días: “Gino Bogani al diseño de autor”, que ocupó dos salas del Centro Cultural Recoleta. La puesta es estéticamente innovadora: la cámara de Val & Musso, reconocida por su trabajo para marcas como Dior, Valentino, Givenchy, y revistas como Vogue, será la que presente a los mejores y más representativos diseñadores de moda argentinos, desde Gino Bogani hasta la actualidad. La lista es larga, pero reúne a los referente sindiscutibles del mundo de la moda: desde Martín Churba, Jessica Trosman y Evangelina Bomparola hasta los nuevos talentos surgidos del semillero del CMD, el ya instalado Polo Metropolitano de Diseño.

 

 

 

–¿Cómo funciona trabajar de a dos, siendo la fotografía una tarea tan individual?

 

 

 

–Ambos venimos de Bellas Artes, y con la fotografía fuimos autodidactas. A mí me gustaba mucho más lo que es la morfología, luces, sombras, volúmenes. Luciana viene de la pintura y le gusta más la paleta de colores. Para el trabajo de a dos ayudó mucho la digitalización, porque cuando uno saca el otro mira el monitor. Hay un trabajo en equipo, dado que estamos corrigiéndonos mutuamente: estar derecho, estar en foco o cambiar una luz, la actitud de la modelo, mejorar una cosa… Cuatro ojos ven mejor que dos, eso seguro.

 

 

 

 

–¿Cómo definiría el tipo de fotografía que hacen?

 

 

–No hay tanta fotografía de autor como debería haber. Hay muchos que hacen copia de la copia, lo que está de moda; van cambiando según la tendencia. Muchos parecen estar más interesados en la cantidad de campañas que en hacer la campaña bien en sí. Lo que no me gusta es cuando veo el trabajo de un fotógrafo y no sé reconocer quién es.

 

 

 

–¿Cómo se prepararan para realizar una campaña?

 

 

–Por un lado, tenemos una colección de libros importante que nos ayuda. Además, anotamos diferentes ideas a medida que se nos van ocurriendo y después vemos donde aplicarlas. En general, conversamos acerca de cómo es la marca, qué es lo que queremos mostrar, hablamos con el diseñador para saber en qué se inspiró para diseñarla y poder buscar una idea que surja alrededor. Pero siempre es diferente, no hay un único método.

 

 

 

 

 

–¿Con qué grado de libertad pueden trabajar?

 

 

 

–Siempre intentamos imponer nuestro sello y nuestra estética, haciendo un mix entre la necesidad de la marca y el desafío de nunca dejar de ser nosotros. La moda no es ni arte ni publicidad, está justo en el medio. Por eso, tratamos de ser lo más artísticos posible sin perder de foco que se está vendiendo un producto determinado. La fotografía es un arte aplicado, como el diseño gráfico o el diseño industrial. Cuando alguien nos contrata, sabe quiénes somos y sabe qué hacemos. Aunque venga con una idea preestablecida, vamos a hacer algo acorde a lo que somos. Pero ese intercambio con la marca es siempre importante para lograr una forma común de trabajo.

 

 

 

–¿Cómo vive la fotografía en comparación con al arte?

 

 

 

–La fotografía en sí no es un arte directo de la manera que sí pueden ser la pintura y la escultura. Con la fotografía necesitás preproducir mucho, incluso elementos que vas a usar para la producción: la búsqueda del modelo, el estilismo, pelo, makeup, etc. Al final, te lleva más tiempo la pre y la post que el día de fotos, y a veces eso es un poco molesto: el hecho de no poder trabajar de forma más espontánea. A su vez, lo bueno del sistema digital es que hace avanzar el proceso de posproducción por el hecho de poder verlo en el monitor y previsualizar cómo va a salir la foto.

 

 

–La última, ¿está a favor o en contra del Instagram?

 

 

–Tengo Instagram y creo que está más bueno que malo. Todos estamos haciendo fotos y tenemos la posibilidad de retocarlas, es un nuevo lenguaje basado en lo visual, y yo respeto la idea de que unos puedan expresarse de una manera más visual y otros elijan algo diferente.

 

 

“No hay tanta fotografía de autor como debería haber. Existen muchos que hacen copia de la copia, lo que está de moda; van cambiando según la tendencia”.