Celeste Cid: "Estoy empezando a desarrollar una serie como creadora"

Mientras prepara su debut como guionista y showrunner, la actriz vuelve al cine con Papá x dos, una comedia que desafía los moldes de la familia tradicional. Sobre la maternidad, el amor junto a Santiago Korovsky, su vínculo con el público y el deseo de nunca quedarse quieta, habla en exclusiva con El Planeta Urbano.

Ya nada queda de esa Celeste Cid que le pidió a su tía que la llevara al casting de Chiquititas, el éxito de Cris Morena. Lo cierto es que desde esa primera participación en la televisión hasta el presente, que la tiene como protagonista de la comedia Papá x dos, junto a Benjamín Vicuña y Lucas Akoskin, se ha transformado, fortaleciéndose y curando heridas.

Por el estreno de su nueva película, que se anima deconstruir la concepción de la familia tipo, la actriz se encuentra con EPU y revela algunos de sus planes; el primero de ellos: crear su propia serie. “Estoy siguiendo los pasos de mi novio, que me estimula con su creatividad”, dice mientras habla de su vínculo con Santiago Korovsky, su rol como madre, las redes sociales y mucho más.

– ¿Por qué tan poco cine?

–Buena pregunta, no la sé responder. Es algo que en un momento estaba más en seguidilla, ¿viste? Y después me fui a la tele y a las series. Pero es lo que más consumo como espectadora, me gusta mucho el cine. Ahora justo estoy empezando a desarrollar una serie como creadora. Empecé en enero de este año y ya estoy entrando en el desarrollo de los capítulos con los guionistas.

– ¿Vas a estar vos?

–Sí, yo sería la showrunner, creadora y guionista.

–Ah, bueno, todo.

–Estoy siguiendo los pasos de mi novio, que me estimula con su creatividad. Y no la voy a dirigir, porque no podría tener tantas responsabilidades, pero sí la voy a actuar. Así que estoy en ese proceso también, viéndolo del otro lado, que es muy curioso. ¿Viste que, a veces, uno como actor recibe un guion ya elaborado y es simplemente ir y filmarlo? Acá es gestar la idea. La idea de mi serie surge a partir de esta película, por algo que me sucedió en este rodaje. Así que, bueno, investigando toda esta nueva etapa.

– ¿Y tenés ganas? Porque Santiago, en el lanzamiento de la segunda temporada de "División Palermo", contó el estrés que vivió.

–Sí, estoy entrando en esa y, como tengo el antecedente de Santi y de haberlo acompañado en su proceso, tratando de tomar buenas decisiones. Después, hay algo de una dinámica de tener muchas responsabilidades en muchas áreas en la que es medio implícito tener ese estrés, porque es tomar decisiones de cosas que son nuevas para mí. Y si no fuesen nuevas, igual implican gente y rumbo, y a veces uno lo va encontrando a medida que se va armando. Así que estoy aprendiendo.

–Y siempre tenés ganas de buscar nuevos desafíos. Vos podrías estar sentada eligiendo qué guiones hacer o no.

–Me pasa un poco que en los últimos años me ofrecieron personajes con ciertas características, e internamente tuve la necesidad de empezar a abordar el cuerpo. El cuerpo es el instrumento del actor, pero muchas veces uno trabaja con los planos cerrados, y me pasó algo de… necesito actuar escenas donde el personaje se caiga o vuele por el aire, algo físico. Esta va a ser una serie muy física. No quiero spoilear mucho, pero es un personaje que es actriz y se va transformando en su nueva versión.

–Hablás del cuerpo. ¿El teatro es una deuda pendiente que tenés?

Sí, siento que también voy hacia ahí. El próximo año voy a enfocarme en esto, y te diría que es un poco traducir algo de la disponibilidad física que el teatro requiere, pero llevado a una serie. Mi idea es que los actores nos podamos divertir desde ese lugar, desafiarnos a jugar con el cuerpo también. Hay algo de la actriz que necesita investigar otros formatos de expresión y de las emociones.

–Bueno, lo que pasa también es que vos hace mucho tiempo que estás en el medio.

–Ahora cumplo 30 años desde que empecé a trabajar. Hay algo de la fidelidad; siento una relación muy estable en el tiempo con mi trabajo, de mucha gratitud.

–¿Cómo vivís el vínculo con la gente? Porque has vivido momentos de mucha exposición.

Es de mucho amor. A veces me preguntan por los haters y toda esta cosa nueva de las redes, y la verdad es que, en ese sentido, nunca lo recibí. En ningún momento, te diría, aún con situaciones que me han pasado de salud, siendo más chica y tal. Siempre sentí mucho respeto y mucha compañía de la gente. Es lindo eso, y es un vínculo que crece. A veces me hablan como si me conocieran.

–Claro, te conocemos.

–Es así. Una amiga un día me dijo: “Boluda, salir a la calle con vos es muy incómodo. La gente te ve y sonríe porque te conoce de chiquita”. Yo ya ni me doy cuenta, me parece tierno. Y también agradezco mucho eso, porque es gracias a la gente que uno sigue trabajando.

–Antes me hablabas de tu vínculo con el cine. ¿Qué significa para vos poder verte en una pantalla?

–Es fuerte. A veces hay una mirada… Es una era en que a las fotos las podés ampliar un montón, te ves los poros; hay algo que es terrible. Y en un cine, imaginate. Es superloco verte en una pantalla supergrande y magnificada. Pero sí, es un ejercicio también decir: “No me puedo estar mirando si tengo una arruga”. O sea, no me importa. Pero lo siento como mina eso, el paso del tiempo. Es un ejercicio no caer en las críticas que todos tenemos hacia nosotros mismos. Y también darme cuenta de que es re egoísta pensar en cómo uno se ve. Hay algo para lo que uno trabaja, que es la emoción y contar historias.

–¿Sos de ver trabajos anteriores?

–De ponerme a ver no, pero cuando me mandan escenas, hay muchas que no recuerdo. Ya estoy en esa edad en la que siento que lo hizo otra persona. Pero me gusta, me da ternura, y siempre sentí que tuve mucho respeto con el trabajo, de muy chica. Era un juego, pero yo no lo vivía como un juego. Era una responsabilidad en donde se jugaba.

–Hoy en día, ¿qué influye a la hora de elegir un proyecto? ¿La dirección, la historia, los compañeros?

–Un poco todo eso, y me nace una cosa apenas empiezo a leer un proyecto que me resuena, que siento que me va a traer algo a mi vida. Esta vez me pasó que yo justo acababa de perder a mi papá hacía muy poquito, estaba en pleno duelo, y llegó una película que se llama Papá x dos, que viene a mostrar esta posibilidad de que la paternidad no es solo la persona, también cuántos padres uno va teniendo en la vida. Y me tocó esa fibra muy cerca.

–Hablabas de formas de ejercer la paternidad. ¿Qué me podés decir de Willy Lemos?

–Willy para mí es eso, todo el tiempo. Le digo mi madre, padre. Como esas figuras que te abrazan y que vienen a traer luz.

–¿Y es difícil encontrar gente así? Te nombré a Willy, pero vos estás rodeada de mucha gente. Por ejemplo, Fito Páez.

–(Se ríe) Lo mataste con la edad acá. No, no sé si es difícil; es genuino, me parece. Siento que esas cosas no se pueden forzar mucho. Hay algo de lo que el otro te trae y seguramente lo que uno también lleva a la vida del otro. Son vínculos en los que pasa el tiempo y sabés que el otro está incondicionalmente. Y bueno, de estos amigos-padres que nombrás, una vez, una de esas personas me dijo: “Yo por vos mato”. No por ir a matar a nadie (se ríe), pero esta sensación de “me la juego por vos, por lo que sea” es muy linda, necesaria.

– "Papá x dos" tiene una idea sobre la paternidad. Vos sos mamá y hay algo de la crianza que ha cambiado también. ¿Cómo sos en el día a día con tus hijos?

–Soy bastante estructurada con mis hijos y también los recontraacompaño. Me gusta estar y también me gusta que haya orden. Son dos crianzas muy distintas. André va a cumplir 21; Antón va a cumplir 9. El más grande tiene una personalidad mucho más tranquila; el más chiquito es un indio, o sea, te cuestiona: “¿Y por qué?”. Antes uno no preguntaba ni nada, no seguía indagando. Acá hay un “¿por qué no? Justificame tu respuesta”. Entonces, es un desafío, porque te ponen en un lugar de mucha sinceridad. Y muchas veces me di cuenta de que la respuesta es “no sé”.

Es interesante cuestionarse, y sí, antes no se podía hablar de algunas cosas. Yo soy muy de la conversación, mi hijo más grande cuenta todo, pero absolutamente todo, y me encanta que sea así. Siempre el mensaje con mis hijos fue ese: “Me podés contar cualquier cosa y yo voy a estar”. Que él sepa que ante cualquier situación puede levantar el teléfono y ahí va a estar mamá, que no se tenga que estar cuidando de si yo digo tal cosa. Antes nos pasaba eso, era un “que no se entere”.

–¿Ellos te ven en tus trabajos? ¿Te hacen alguna devolución?

–No, no mucho. Igualmente, me gusta que sea así, ¿viste?, como que ven a la mamá. El otro día, André vino al preestreno, le encantó la película, estaba re entusiasmado. Se habilitó una charla también: “Qué loco, mamá, nunca había pensado en eso”. No sé, cosas. Y está estudiando dirección de fotografía, es muy curioso y hacedor. Antón es más irreverente, como que le da fiaca. Pero esta película la quiere ver. Y sus amigos… ahora soy la ídola de los amigos, me dicen: “Vos sos la de Papá x dos” (se ríe).

Fotos: Alejandra López

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