Carolina Kopelioff y Juan Cottet: "Para nuestra generación las redes sociales son una especie de CV"

Los une una amistad que nació sobre el escenario del San Martín y se mueven con naturalidad en diferentes formatos. En esta entrevista con EPU, la dupla de actores analiza el éxito de La gaviota y rompe prejuicios sobre la juventud y sobre los clásicos teatrales.

"Actores y amigos" podría ser el título de una serie, especie de "Hermanos y detectives" en el mundo del teatro y el audiovisual. Carolina Kopelioff es Nieves, la hija de Verónica Llinás en la serie "En el barro"; próximamente será Inés, la hermana menor de Máxima en su nueva temporada, se convertirá en la protagonista de "Cautiva" junto a Lorena Vega y volverá para la despedida de "Soy Luna".

Juan Cottet está estrenando la nueva serie de Sebastián Ortega, "Amor animal", donde comparte elenco y carreteras perdidas con Franco Masini, Tatu Glikman, Valentina Zenere y Santiago Achaga. Fue el hijo de Griselda Siciliani en "Descansar en paz", se lució junto a Ernesto Alterio en la película "Moscas" y encarnó a Lino en "Diario de un gigoló". Además es integrante de la Compañía Labrusca y la rompe en ese fenómeno de terror teatral que es la saga "El juego". También es músico y cantante, no sé qué más querés.

Caro y Juan se conocieron haciendo el clásico chejoviano "La gaviota" en el San Martín e inevitablemente surgió la amistad. El teatro es un sentimiento que en tiempos líquidos nos propone algo novedoso: sentarnos a charlar.

–Ustedes vienen de hacer dos temporadas muy exitosas de "La gaviota" en el Teatro San Martín. Hay un prejuicio de los sectores más tradicionales de la crítica: creen que los actores jóvenes no tienen formación teatral. Me gustaría que contaran cómo fue el taller por el que fueron elegidos para sus personajes.

Carolina Kopelioff: –Empecemos con el hecho de que hubo una convocatoria masiva, vos entrabas a la página del Teatro San Martín, mandabas tu currículum, tu formación, una foto y tu experiencia teatral exclusivamente. Eso tenía que ir acompañado de un video donde interpretaras alguno de los monólogos de "La gaviota"; en nuestro caso, el de Nina y el de Tréplev. De ahí quedamos 32, los seleccionados tuvimos un taller intensivo donde preparamos escenas y trabajamos física y vocalmente. El último día fue en la Sala Casacuberta, donde pasamos todos haciendo las escenas antes de la elección final.

–O sea, a quien crea que fue algo fácil, hay que responderle con el meme: “Usted se tiene que arrepentir de lo que dijo”.

Juan Cottet: –Sí, porque fue un taller muy exigente. Aunque también con un compañerismo grupal muy lindo. A pesar de que éramos 16 mujeres y 16 varones casteando para cuatro personajes, hicimos muchas pasadas armando distintas duplas. El acompañamiento del director Rubén Szuchmacher fue fundamental en el aprendizaje del texto, en darnos devoluciones para el día siguiente; eran muchas horas diarias. A veces nos hacía preparar un poema… ¡el mío no le gustó! (se ríe) Tuve que cambiarlo y repetirlo de otra manera. No era simplemente estudiarse la letra, Rubén es muy detallista con la puntuación, y todo era una experiencia muy nueva, no suelen ser así los castings, fue algo único en ese sentido.

–Ustedes hicieron una obra emblemática de Chejov, y Peter Lanzani volvió al teatro con una adaptación de "Peer Gynt" de Henrik Ibsen. ¿Acercar los clásicos a un público joven es el gran desafío?

C. K.: –¡Creo que todas las actrices hicimos el monólogo de Nina en alguna clase de teatro! "La gaviota" habla del arte, del amor y de la creación, son temas universales que te interpelan. Pero si bien conocés el texto a la hora de encarnarlo, podés sentirlo lejano. Me pregunté cómo iba a hacer para pasarlo por el cuerpo y lograr que sonaran verdaderas estas palabras escritas hace tantos años. Y la conclusión después de esta experiencia es que siento que se puede transmitir y conmover con un clásico. ¡Por algo son clásicos!

J. C.: –Para mí, al inicio era algo muy lejano pero eso me sirvió, la distancia con la obra, no porque la sintiera antigua sino porque en mi mente era inalcanzable. Me permitió divertirme un poco más, jugar sin sentir tanto el peso, porque era un casting para después enfrentar tres meses de ensayo. Un trabajo muy lindo que hicimos como grupo fue encontrar límites más allá del texto en sí, no decirlo sino sentirlo. Es una obra que te pasa por encima, a veces salíamos del escenario con Caro y estábamos llorando desconsoladamente.

–A ustedes, aparte de "La gaviota", los une Sebastián Ortega. Caro, venís de estrenar la segunda temporada de "En el barro", y vos, Juan, formás parte de "Amor animal". ¿Cómo es la movida de estar en una serie megapopular?

C. K.: –Es toda una movida, como decís. En el caso de "En el barro", es muy loco lo que pasa porque te das cuenta de que todo el mundo la vio, es una serie supermasiva con un elenco espectacular y tiene algo fascinante. Se da un fenómeno muy parecido al de "El marginal", es algo inexplicable que sucede muy de vez en cuando. Pasa también que las actrices de "En el barro" son muy sarpadas, todas grandes compañeras, la historia está buenísima y nos divertimos un montón, ¡porque las escenas son tan tremendas! Ya verla actuar a Vero Llinás fue un lujo increíble, es un honor impresionante haber hecho de su hija.

–Juan, no te hagas el distraído que vos también tenés cada escenita en "Amor animal"…

J. C.: –Mucho, muuucho sexo (se ríe). Yo ya había trabajado con Sebastián en "Diario de un gigoló" y siempre me sorprende mucho cómo está absolutamente en cada detalle. En las dos series, por ejemplo, opinaba todo el tiempo sobre el vestuario de los personajes. "Amor animal" fue una experiencia increíble porque se armó un grupo muy hermoso, y eso es lo más importante que te llevás de un rodaje. Grabamos en Uruguay, fueron tres meses lejos de nuestras familias y amigos. Es una serie atrapante, muy bien hecha, cuenta una historia diferente, con música y personajes muy diversos, refleja un mundo de jóvenes donde hay muy pocos adultos.

–Es un universo heredero de los 90, con pibes que consumen lo que tienen a mano: sexo, música, drogas, violencia, y a la vez son consumidos por todo eso. Lo peor es que ese mecanismo opera sobre el espectador porque es adictiva.

C. K.: –Ay, ¡qué ganas de verla ya!

J. C.: –Entonces es adictiva de verdad (se ríe). La verdad es que no podés parar, necesitás siempre el siguiente episodio.

–Ustedes son muy fuertes en las redes. ¿Cómo manejan la comunicación y la exposición?

J. C.: –Digamos que nos manejamos desde lugares muy distintos, porque Caro Kopelioff tiene unos cuantos seguidores más (se ríe). Hay algo que charlábamos mucho con Muriel Santa Ana y es que para nuestra generación las redes sociales son una especie de CV. De hecho, cuando nosotros arrancamos nos pedían un reel, un currículum y fotos, pero hoy en día te piden el Instagram. Cuando muchos entendimos que eso puede pesar si te llaman para hacer una serie, las redes comenzaron a tomar otro espesor. Es un lugar para mostrar tus trabajos, las cosas que hiciste o que sos capaz de hacer. Ahí te das cuenta de que es casi un perfil profesional, no un lugar para compartir fotos con tus amigos, como era antes. Una vez que lo asumí, empecé a usarlo como una herramienta laboral, aunque también me divierto subiendo a veces videos de personajes, cosas más boludas, eso no se abandona.

–Y vos, Caro, ¿cómo te manejás con el tremendo caudal de gente que arrastran series mayúsculas, como "Soy Luna" o "En el barro"? Las lunáticas están agazapadas esperando la nueva temporada.

C. K.: –Sí, va a revivir el fenómeno de "Soy Luna". Con las redes me pasa un poco lo que dice Juan, las tomo como una herramienta de trabajo. No soy muy de subir a mis amigos o a mi familia, soy muy respetuosa de la intimidad. La verdad es que no estoy muy de acuerdo con gente que muestra a personas de su núcleo cercano sin su consentimiento, la exposición es del actor, no de los que lo rodean. Resguardo mucho eso. Yo comparto mi trabajo, trato de responder los mensajes e intento ser genuina con lo que posteo, evito subir contenidos con los que no estoy de acuerdo.

–Hoy para muchos actores las redes son una fuente de ingresos. En esta mesa alguien se amuebló un departamento que parece la casa de Pedro Almodóvar. Juan, ¡teléfono!

J. C.: –(Se ríe) ¡Qué halago lo de Almodóvar! Fue así, había hecho toda la reforma de mi departamento, y cuando terminé me di cuenta de que no quedaba ni un peso para comprar muebles. Te cuento una, de chico yo armaba powerpoints con reformas de casas y se los mostraba a mis papás, ¡siete años tenía! Cuando me mudé, se me ocurrió hacer un blog con el proceso de reformas de mi departamento y hablarles a marcas para que se sumaran. Lo armé todo así y me encanta.

C. K.: –Es que Juan es actor, músico y, digámoslo, ¡un influencer deco impresionante!

Fotos: Manuela Díaz Lima

Artículos Relacionados>

Por Carolina Barbosa
Entre la maternidad, la escritura, la música y el teatro, la actriz encuentra en la sensibilidad una forma de resistencia frente al vértigo contemporáneo. En esta charla, reflexiona sobre la crianza, la necesidad de transcurrir el tiempo con mayor calma y la importancia de construir vínculos más humanos.
Por Facundo Cancro

Tras su explosión viral en Coachella, la artista argentino-estadounidense llegó a Buenos Aires para presentarse por primera vez en Niceto Club con un show agotado donde reafirmó que su proyecto va mucho más allá de la música electrónica.

Por El Planeta Urbano
La actriz vasca visitó la Argentina para presentar el thriller psicológico Pensamiento lateral y su paso por el país excedió la pantalla. Aquí, reflexiona sobre el peso de la fama, su formación como socióloga y la responsabilidad ética de ocupar un lugar visible en el debate público.
Por Facundo Cancro

La artista lanzó Mataderos, un disco grabado en Los Ángeles donde transforma la nostalgia barrial en una estética sonora y visual propia.

Por Noelia Tegli
Entre La violencia de la ternura, la obra sobre su historia familiar, y su versatilidad en redes y streaming, el artista rosarino construye una voz propia en tiempos de exposición constante.
Por Leonardo Martinelli

Actriz de inmensa trayectoria, sus palabras cobran vida para transformar cualquier charla en una auténtica cátedra. Considerada una figura fundamental de la escena local, vive un presente de grandes proyectos: la dirección de la obra No tiene un desgarrón, el estreno de la serie El resto bien y la nueva película de Damián Szifron son algunos de ellos.

Por El Planeta Urbano

La actriz y comediante divide sus días entre el streaming, los shows, el paso por la exitosa serie En el barro, su papel en la próxima película de Lucía Puenzo y nuevos personajes que la desafían a avanzar hacia lugares más oscuros. En esta charla con EPU, reflexiona sobre el presente del humor y los rumores sobre la esperada vuelta de Cualca.

Por Rolando Gallego

A los 55 años, el protagonista de clásicos como La sociedad de los poetas muertos, Generación X, la trilogía Antes del amanecer y Boyhood, brilla en Blue Moon como Lorenz Hart, papel por el cual estuvo nominado a los premios Oscar y Globo de Oro. En este mano a mano exclusivo con EPU, el actor revela por qué este viaje en el tiempo fue de lo más desafiante de su carrera: “La clave para hacer este tipo de películas de época es no ser nostálgico”, confirma.