Franco Masini: "Ver películas me conecta con por qué hago lo que hago"
Con una carrera que se expande entre la Argentina, Europa y Latinoamérica, el joven actor asume proyectos que tienen como meta el crecimiento profesional y la visibilidad internacional. Una búsqueda artística que es a la vez camino y llegada, y que encara con madurez: “Trato de no quedarme estancado en un lugar, en un tipo de personaje ni en un formato”.
Es, probablemente, una de las figuras argentinas con mayor proyección internacional. Sin embargo, esa expansión no parece haber alterado la forma en que Franco Masini piensa su carrera: con intuición, pero también con una necesidad constante de movimiento.
De sus primeros pasos en Nickelodeon a proyectos en Disney y la TV Pública; de acompañar a Lali en Esperanza mía a coprotagonizar El clan, y de allí a saltar al teatro, la comedia musical y a producciones internacionales, como Riviera, Rebelde y Todas las veces que nos enamoramos, Masini fue ampliando territorio sin perder curiosidad. A ese recorrido se suma la reciente El retorno, donde interpreta a un mesías, y el próximo estreno en Prime Video, Amor animal.
Con ese presente, dividido entre rodajes locales e internacionales, conversó con El Planeta Urbano.
–Actuás, trabajás en redes, hacés campañas, viajás… ¿Cómo decidís hacia dónde ir?
–Mi prioridad siempre es la actuación; todo lo demás acompaña eso. Pero en el último tiempo también estoy intentando que lo que hago a nivel imagen y de marcas me represente globalmente. Haber hecho Todas las veces que nos enamoramos en España, Rebelde en México y la película Straight con Alejandro Speitzer me dio una proyección más internacional, y traté de que eso también se conectara con lo que hago fuera de la actuación. Se fue dando bastante naturalmente y hoy todo está más integrado.

Amo estar en la Argentina y siempre quiero hacer cosas acá. El retorno, por ejemplo, es una producción local, aunque filmamos en Italia y hay actores de España, Italia y Chile. Eso le da una dimensión más internacional y acompaña el momento que estoy viviendo. Hace algunos años vengo creciendo más afuera, y esta película dialoga con eso. Además, fue espectacular filmar en Amalfi, en Roma, en el Vaticano; no importaba si había que ensayar tres meses un acento. Al mismo tiempo, el año pasado rodé Amor animal en Uruguay, con elenco argentino y una historia bien argentina para Prime Video. Entonces, cuando elijo, me pregunto qué puede aportarme el proyecto: crecimiento, aprendizaje, desafío. Intento correrme de mi zona de confort.
Siento que el movimiento trae más movimiento; hacer algo que no estaba en tus planes puede hacer que después te piensen para otra cosa. Eso me fue pasando en los últimos años. Por eso trato de no quedarme estancado ni en un lugar, ni en un tipo de personaje, ni en un formato. Me gusta alternar entre teatro, cine y series, porque cada uno me exige algo distinto y me mantiene activo.

–¿Cuándo sentís que hiciste ese clic, esa decisión más consciente de no repetirte?
–Se fue dando de a poco. Me pasó que aceptaba hacer teatro y, a partir de eso, empezaban a llegarme más propuestas de ese estilo. Podría haber dicho: “Bueno, ahora me quedo cinco años haciendo teatro”. Y seguramente me hubiera ido bien. Pero soy muy inquieto. Cuando me involucro mucho en algo, también sé que en algún momento necesito salir y cambiar. No quiero acostumbrarme a repetir durante años lo mismo, sino hacer cosas que me generen movimiento. Ese clic tiene que ver con entender que la comodidad no siempre es crecimiento. A veces lo cómodo funciona, pero si no te desafía, a la larga te apaga un poco. Yo necesito sentir que estoy aprendiendo algo nuevo, aunque sea pequeño: un registro distinto, un acento, una energía diferente. Eso es lo que me mantiene conectado con lo que hago.

–¿Qué hacés cuando no estás actuando ni viajando?
–Disfruto mucho leer y estar en mi casa, armar planes con mi familia y mis amigos. Como este año viajé menos, cuando estoy en Buenos Aires tengo más ganas de generar encuentros, comidas, charlas largas. Me gusta ese tiempo más doméstico, más tranquilo. También me gusta mucho ir al cine. Ver películas me conecta con por qué hago esto. Y correr: ahora estoy preparándome para un maratón acá en Buenos Aires. El deporte me da una rutina en una vida que casi no la tiene. De un día para el otro puedo estar catorce horas viajando y aparecer en Francia, después volver y otra vez irme. Correr y sostener cierta disciplina me ordenan en medio de esa dinámica. Es una forma de estructura personal cuando todo alrededor es cambiante.
–En "El retorno" jugás con la sexualidad y corrés el eje del “galán”. ¿Cómo lo vivís?
–Intento animarme siempre, moverme. Si un personaje es esto hoy y mañana es otra cosa, voy para adelante. Si durante veinte años uno hace el mismo personaje, de galán o de lo que sea, llega un punto en que ya sabe cómo funciona todo y deja de moverse. Y eso a mí no me interesa. Estos desafíos me despiertan y me mantienen la chispa que tenía cuando empecé a actuar, a los doce años. Esa chispa sigue estando, justamente, porque me permito cambiar. Cuando aparece un personaje que me entusiasma, quiero hacerlo y quiero ir a fondo. Si después eso implica correrse de una etiqueta, no me importa. Prefiero sentir que me moviliza a quedarme en un lugar cómodo donde ya sé cómo responder.

–Vivís mucho entre la Argentina y España. Cuando estás acá, ¿qué extrañás de allá?
–España es el lugar donde estoy cuando no estoy acá. La Argentina va a ser siempre mi lugar, pero Madrid es la segunda ciudad donde soy feliz. Extraño mi rutina allá: caminar, ir de café en café con un libro, sentarme en la plaza. Es un circuito de diez cuadras donde hago mi vida a pie. Esa cosa de moverme caminando, de tener mis bares, mis cafés, de leer tranquilo en una plaza, es algo que extraño cuando estoy acá. En Buenos Aires a veces necesitás el auto y la dinámica es distinta; estoy más en mi casa. En Madrid estoy más en la calle. Son pequeños hábitos que terminan siendo importantes porque marcan tu día a día.

–¿Qué próximos proyectos vamos a ver?
–Amor animal, dirigida por Paula Hernández y Pablo Fendrik. Comparto elenco con Valentina Zenere, Tatu Glikman, Inés Estévez, Santiago Achaga, Antonio Birabent, Juan Sorini, Olivia Nuss y Evitta Luna, entre otros. Es un elencazo. Yo ya vi un capítulo y me parece que propone algo que hoy no se está viendo; es una temática distinta, que no tiene mucho antecedente actual. Eso fue lo que más me atrajo: sentir que estaba entrando en un universo nuevo y que, otra vez, me iba a mover de lugar.
Fotos: Cecilia Glick, Prime Video

