Violeta Urtizberea: "No soy más una teen y me sorprendo porque tengo un espíritu muy adolescente"
Creció frente a las cámaras, pero siempre mantuvo intacta su autenticidad. En esta entrevista con El Planeta Urbano, comparte su forma de ver el mundo con la misma honestidad con la que construye cada personaje y reflexiona sobre temas diversos: la amistad, el paso del tiempo, su relación con la actuación y la maternidad.
Violeta Urtizberea pasó casi toda su vida frente a las cámaras pero no tiene libreto. Prefiere la charla a la respuesta de fórmula, no esquiva una pregunta con un lugar común. Violeta es una disfrutadora nata y se nota cuando habla porque la conversación dispara hacia lugares insospechados, lo mismo pasa con sus personajes. Puede ser Lu, la amiga tremenda de Vicky en Envidiosa, profundizar su honestidad brutal en la segunda temporada de la serie y lograr que ames a esa criatura perfectamente tilinga de lengua karateka. O conmoverte sobre el escenario del Picadero con la obra Quiero decir te amo. Violeta, actriz, lectora, amiga de sus amigos, madre de Lila, pareja de Juan Ingaramo, hija de Gabriela y Mex, se entrega a las palabras como sus personajes al juego.
–Cuando arrancó "Envidiosa" muchos plantearon que la premisa de una mujer obsesionada por casarse y tener hijos atrasaba. Pero para sorpresa de varios, un montón de mujeres reconocieron que se identificaban con eso. ¿Cómo lo viviste?
–A mí también me sorprendió, porque, sobre todo la cuestión del casamiento, en mi círculo de amigas no es un tema de debate. Yo no me casé y tampoco me ilusiona hacerlo, mis amigas tampoco están en esa, pero descubrimos que a Vicky y a muchas mujeres sí. A partir de eso la serie habla de un montón de otras cosas que nos tocan a todas, por ejemplo, qué se espera de una mujer a los 40, si quizás verla con hijos y en pareja… Me parece que ahí sí nos sentimos interpeladas. Y también en el tema de la envidia, que está presente en todas las personas pero no es algo tan agradable de mostrar. Que la heroína esté totalmente atravesada por ese sentimiento tan poco noble me parece supernovedoso, porque te habla desde un lugar incómodo. Es muy gracioso y empatizás, pero también te genera un cierto rechazo, es un tironeo interno, de golpe la estás odiando y a la vez la estás amando.

–La serie se anima con otra cuestión bastante silenciada socialmente y es lo jodido de la amistad femenina. Lu, tu personaje, es dueña de una honestidad brutal. ¿Qué pensás de ese “te voy a ser sincera”?
–Con mi personaje tengo sentimientos encontrados, porque yo no soy para nada así y la gente que es de esa manera me choca, me parece que manejan una cosa frenemy de “en pos de la sinceridad te digo cualquier cosa”. Yo prefiero hablar con un poquito más de amor. Pero por otro lado, creo que es necesario contar con una amiga que no tenga tanto filtro, está bueno saber escuchar lo que te dice alguien muy cercano. Cuando te cantan la posta quizás en un primer momento te da bronca, pero al final puede ayudarte a hacer un clic, sino estás rodeada todo el tiempo de gente que te la está careteando.
–Vamos con un dilema. Después de ver una obra dudosa tenés que pasar a saludar por el camarín. ¿A la amiga actriz se le miente o se le dice la verdad?
–Yo pienso que las críticas tienen que ser constructivas, las cosas que ya no tienen solución mejor ni decirlas, pero si tenés un comentario que al otro puede llegar a servirle, está bien. Si hay una observación para darte, una amiga cercana te la tiene que dar. También desde lo artístico hay cosas que pueden gustarte o no, y eso es totalmente subjetivo, si no suma nada, callate. ¡Es un momento terrible ese! (se ríe).
–¿Hay algún tema tabú sobre el que no se opina?
–Sí, nunca hay que decir nada de las parejas del otro, eso lo aprendí, porque por defender a tu amiga hablás… ¡y después vuelven! Me pasó: “¿Viste lo que te dije de tal? Bueno, ahora que están de nuevo juntos, olvidate”. A veces le decís al amigo cosas negativas de su pareja porque sabés que necesita despegarse. Si después retoma, salvo que sea algo muy tóxico y no lo vea bien, vamos con lo positivo.

–Hablando de relaciones enrarecidas, tu personaje terminó la primera temporada desilusionada por un marido muy turbio, separadísima. Ahora consigue un pseudotrabajo dentro de una empresa que es una especie "Sex and the City" de mujeres engañadas. Yo tengo la teoría de que nuestra sociedad está obsesionada por los cuernos, ¿te parece que hay un tema ahí?
–A ese grupo no lo une el amor sino el espanto, a veces pasa eso. A medida que corren los años, con tantas cosas vividas, encontrar a alguien que haya pasado las mismas desgracias, te une más todavía. Yo creo que, curiosamente, a mi personaje el cuerno no es algo que le afecte tanto, la traición mayor es la de no saber a quién tuviste al lado. También ella se hacía mucho la boluda, nada de esto la sorprende demasiado, en el fondo lo que más le jode es que el marido haya sido un tarado que no supo manejar las cosas. Creo que muchas veces hay como un silencio, un no mirar que es muy consciente con tal de no perder la posición social.
–Vicky ve los 40 como una barrera insalvable en su vida y vos estás por cumplirlos. ¿Cómo te encuentran?
–Por ahora bien, mejor de lo que me imaginaba. Yo estoy contenta, en un buen momento, enamorada, con todo en la profesión, en términos generales está todo muy bien. Después me pasa que me miro y veo cosas físicas que antes no tenía... Ya soy una mujer. No te diría una mujer grande, pero sin duda no soy más una teen y me sorprendo porque tengo un espíritu muy adolescente, yo me siento de veintipico. Siempre fui así, no soy de esa gente que de chico ya vivía una vida más adulta, a mi encanta salir, joder, bailar. Me parece un gran momento los 40, lo quiero disfrutar sin conectar con las partes negativas. Podés concentrarte en el envejecimiento o decir: “Che, nunca voy a ser más joven que ahora”, y vivir este momento bárbaro.

–Necesito chequear esto. En "Envidiosa" está Roto, el famoso perrito que vive alternativamente con los personajes de Griselda Siciliani y Esteban Lamothe. ¿Es verdad que comparten la tenencia de una perra con Martín Garabal?
–Sí, desde hace 12 años, imaginate que ahora cumplo 10 de relación con Juan y Martín fue una pareja anterior pero seguimos manteniendo el régimen de visitas. Lo bueno es que no es como un hijo por el cual tenés que estar en contacto todo el tiempo, igual la verdad que con el papá de Francisca tenemos muy buena relación (se ríe), supongo que estas cosas solo se pueden dar cuando todo es armónico. Con las separaciones y los hijos es difícil porque los niños escuchan, hablan y el tránsito de la información es mayor. Por suerte Francisca solo ladra, ¡así no cuenta nada de lo que ve!
–Juan dentro de poco será nuestro Richard Gere en "Pretty Woman". Hace 10 años formaste pareja con un cantante y ahora es actor, te estafaron. ¿Cómo lo estás llevando?
–¡Me estafaron absolutamente! (se ríe) Hasta que no empiece con las funciones realmente no sabría decirte cómo lo estoy llevando, va ser intenso pero voy a estar ahí firme, apoyando.
–¿Creés que influiste un poco en esa nueva vocación?
–No lo sé, pero él ya tiene una inquietud por la actuación, yo lo veo. ¡No sabés lo buen imitador que es! Saca re bien a todo el mundo, pero tiene que ser espontánea la imitación, si se lo pedís no le sale. Actuar es muy divertido y creo que soy un buen ejemplo, tanto con él como con nuestra hija. Cuando me dicen: “Mirá si Lila te sale actriz”, pienso que puede ser porque ve que soy muy feliz con lo que hago y la manera de enseñarle algo a un hijo es que te vea disfrutando. Mi mamá nunca me dijo: “Tenés que leer”, pero yo la veía haciéndolo con una devoción tan grande que me contagió ese amor, la sentía tan inmersa en los libros que pensaba: “Yo quiero saber qué hay ahí adentro”.

–Si tuvieras el poder de elegir un libro y lograr que todo el mundo lo leyera, ¿cuál sería?
–El año pasado leí la saga Dos amigas, de Elena Ferrante y me dejó fascinada, hacía mucho que algo no me atrapaba tanto. Son cuatro libros re gordos, uno de ellos es La amiga estupenda, los mirás a priori y pensás que es una lectura imposible, pero los devoré en un mes y me agarró un fervor incontenible por seguir. Todas las personas a las que se los recomendé se volvieron locas y tuvieron la misma sensación de no poder parar de leer, de necesitar que no se acabara.
–Ahora que lo decís, "La amiga estupenda" tiene mucho que ver con "Envidiosa" en esa manera incómoda de mostrar los claroscuros en la amistad a lo largo de la vida y el impacto de ese vínculo, ¿no?
–Recontra. Es ese juego del alter ego, de tener tu doble que siempre te marca un poco lo que a vos no te está pasando, eso sucede un montón en las amistades. Pero también Lila, increíble pero se llama igual que mi hija, le sirve mucho a su amiga Lenú como motor. No siempre esos sentimientos de envidia o de competencia son totalmente negativos, a veces reflejarse en un otro sirve como impulso en la vida.
Fotos: Julieta Horak / Netflix

