Marylin Fitoussi, vestuarista de "Emily en París": "Lo más hermoso de mi trabajo es poder contar historias con ropa"

Responsable de los looks de la popular serie, fue elegida desde la primera temporada para ocupar ese rol. En exclusiva con EPU, revela los secretos detrás de cada una de sus elecciones y asegura que la calle es su mayor inspiración.

La popular comedia dramática "Emily en París", que comenzó a transmitirse en 2020 y ya cuenta con cuatro temporadas en Netflix, no solo cautiva a los espectadores con sus triángulos amorosos y paisajes de ensueño, sino también por los increíbles looks de cada uno de sus personajes. Detrás de eso, hay una gran responsable: la diseñadora de vestuario francesa Marylin Fitoussi, quien desde el día uno acompaña la trama con cada elección de colores, texturas y estampas.

Elegida, nada más y nada menos, que por la estilista de "Sex and the City" y "The Devil Wears Prada" (Patricia Field) para ocupar ese rol, confiesa en exclusiva con EPU: “Lo más hermoso de mi trabajo es poder contar historias con ropa”. En esta cuarta entrega de la serie, la protagonista Emily Cooper (encarnada por Lilly Collins) atraviesa un gran cambio emocional que también se ve reflejado en su guardarropa. Todos los secretos detrás de sus looks, en la voz de su Costume Designer.

–En la última temporada, Emily atraviesa grandes cambios tanto en sus vínculos como en lo laboral. ¿De qué manera influye eso en sus looks?

–En la primera parte, cuando ella está en París, está un poquito más confusa que siempre; hay una mezcla de sentimientos, de amor, de decepción, de no saber a qué hombre elegir. Entonces, hicimos que la ropa vaya de colorida a gris, para exponer todos sus sentimientos y expresar todas sus emociones. En la segunda parte, cuando ella llega a Roma, es otra cosa: se ve una nueva Emily que está floreciendo cada vez más en su rol de mujer y productora. Así que también quería, con su vestimenta, hacerla florecer. El tema de las flores es bastante recurrente esta temporada; personalmente creo que ella era una flor que todavía no había brotado, y ahora está mostrando su verdadera personalidad.

–¿Cómo lográs equilibrar la estética visual de la serie con cada uno de los protagonistas?

–Cuando tengo el guion tengo que imaginar la manera en la cual se va a vestir el personaje, encontrar la ropa justa que vaya con su filosofía, su personalidad y la historia. Que sea atractivo, bello, divertido, horrible, lo que quieras, pero que genere algo en la gente, que lo amen, lo odien o se peleen por él.

–¿Dónde encontrás inspiración para cada uno de los looks?

–Mi trabajo es visual, así que necesito recibir todo ese alimento mediante todos los medios artísticos, incluso la danza. No voy mucho al teatro, pero veo libros y exhibiciones de fotos, un poco de moda también, y estoy atenta a lo que sucede en las calles. Lo que pasa allí es muy sorprendente, y siempre es mi punto de partida.

–¿Cómo convertiste a la Emily estadounidense de la primera temporada, en la Emily parisina que vemos ahora?

–Espero que nunca esté totalmente parisina, si no me pongo a llorar ahora mismo (se ríe). Lo que me interesa hacer es que no sea aburrida como una parisina. Es capaz de copiar los códigos del “french chic”, lo que es elegante para ellos, pero en su atuendo más parisino hay todavía este toque irreverente y colorido de la Emily estadounidense.

–Nombrás el estilo “french chic”. ¿Ese sería el estilo de Sylvie? (N. de la R.: la directora de la agencia de marketing en la que trabaja Emily).

–¡Sí!, ella es la reina del estilo chic francés, es minimalista, distinguida y elegante.

–Ya que hablamos de los distintos personajes, la mejor amiga de Emily, Mindy, es muy opuesta a ella en cuanto a los looks. ¿Qué tienen en cuenta a la hora de mostrar esa oposición de los personajes, pero que a la vez se complementen?

–Es un gran desafío. Cuando termino de hacer las pruebas con Emily, empiezo las pruebas con su amiga, que es muy extravagante, que puede ponerse un vestido de noche a las diez de la mañana, le gustan las lentejuelas, las plumas. Es un show constante. Después, tengo que lograr que las dos se vean bellas y que los colores convivan. Cuando las ven en la pantalla, si una está de rojo, la otra está de verde, o le pongo un bonito azul para que no choquen y ambas puedan lucir su personalidad. Igualmente, la protagonista siempre tiene que lucirse más.

–En esta temporada aparecen nuevos personajes: Marcello, un empresario italiano, y Genevieve, una chica recién llegada de Nueva York que siempre soñó con vivir en París. ¿Qué nos podés contar de sus estilos?

–Marcello es irresistible y un buen ejemplo del lujo silencioso. Usa un amplio abanico de colores de las paletas romanas: rojo, ocre, bordó, naranja oscuro, siena tostada. Nos pareció adecuado que Marcello usara todos esos tonos, porque está viviendo en Italia. Allí se manejan otros códigos, otra paleta. El estilo es más sobrio, el color se luce con elegancia y discreción, nada de estampados. Por su parte, Genevieve es genuina, inocente, pero puede que tenga algo de demonio guardado, quién sabe. Solemos verla casi toda de negro.

La actirz Ashley Park como Mindy, la amiga "parisina" de Emily.

–Uno de los looks más destacados fue el del episodio “Masquerade”, donde se la puede ver a Emily con un catsuit inspirado en Audrey Hepburn y la película My Fair Lady, durante un baile de máscaras. ¿Me contás la historia detrás?

–Desde la primera temporada quería hacer una “masquerade” porque es una tradición francesa desde el siglo XVIII. Estaba quejándome para que por favor lo hicieran y cuatro temporadas después me dijeron: “Marilyn, lo lograste”. Inmediatamente me puse a buscar documentos y vi que el escritor Truman Capote había hecho un baile de mascaras muy famoso en los Estados Unidos, donde la gente se vistió de blanco y negro.

Después, busqué diseñadoras que pudieran trabajar para Emily, porque quería algo hecho especialmente para ella. En ese momento, Lily Collins me puso en contacto con su amigo Harris Reed, el diseñador de Nina Ricci. Tanto la firma como él hacen mucha ropa rayada en blanco y negro, así que hablamos del tema de mezclar las rayas de Nina Ricci con el baile de máscaras de Truman Capote, y también quisimos sumar la película "My Fair Lady", con Audrey Hepburn, que es una actriz que le gusta mucho a Lily. Toda esta combinación, dio como resultado el vestuario del baile de las máscaras. Hay gente que lo ama y por supuesto gente que no debe amarlo, pero se convirtió en una pieza fuerte de su guardarropa. Fue increíble ese atuendo.

–Solo en la última temporada, se usaron 12.000 prendas prestadas, compradas o alquiladas. ¿De qué manera se logra el equilibrio entre las piezas de diseñadores famosos con las piezas de diseñadores que aún no son tan conocidos?

–Es un flechazo. Si la pieza no me convoca, si no veo que cuenta una historia, si no siento una melodía al verla, no la uso. No me importa la marca. Al construir las siluetas, buscamos tonalidades, proporciones y estampas que se complementen unas a otras. No pienso dónde usar algo de Versace o de Gucci, o una pieza de Prada, se da naturalmente. No quiero vender algo; mi intención es mostrar y proponer lo inesperado. Estas piezas no se ven a diario, no se usan en la vida cotidiana, y ni tú ni yo podríamos comprarlas o añadirlas a nuestro vestuario, pero contemplarlas es un placer. Quiero que todos tengan acceso a esta belleza porque la belleza es buena para el cuerpo y para el alma. Unifica e inspira.

Fitoussi, en su reino de perchas y diseños.

–¿Qué esperás de los espectadores cuando descubren ese mundo de colores, estampados y brillos que hay en el guardarropas de Emily?

–Lo único que tengo que hacer es vender sueños, fantasía, felicidad y lo hacemos seriamente con el propósito de que podamos escaparnos de una realidad que es difícil. Si estás en Buenos Aires, queremos que puedas descubrir que hay un joven diseñador que está en la India y que ha hecho un vestido tan bello, que te va a dar emoción y que vas a querer copiar. Algunos critican la serie y dicen cosas como: “Es imposible que Emily pueda pagar toda esa ropa, y definitivamente no tiene lugar para guardarla”. Pero lo que ofrecemos es poesía, es entretenimiento, y creo que esa es la palabra más linda para describir lo que hacemos: llevar felicidad y una visión distinta de la moda.

Fotos: Stephanie Branchu / Giula Permigiani (cortesía Netflix)

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