Pablo Temes presenta su 30ª muestra: "No es fácil ser pintor hoy"
Desde el 7 de mayo en el Centro Cultural Recoleta, el artista exhibe 34 obras atravesadas por la memoria, la melancolía y una figuración que combina lo objetivo con lo abstracto.
En su exposición número 30, Pablo Temes presenta 34 obras reunidas bajo el título “Escenarios de una poética silenciosa”, una muestra donde explora la idea de “pintar el silencio”. Disponible desde el 7 de mayo en la sala 13 del Centro Cultural Recoleta, el artista construye una atmósfera de calma para retratar “momentos que uno tiene en su mente y su corazón”.
Con curaduría de Daniel Santoro —a quien conoce desde la década del 70 y con quien comparte afinidades visuales—, la exhibición se inscribe en una figuración objetiva atravesada por un tratamiento abstracto de la forma y el color. “Me interesa que el espectador pueda leer el cuadro y registrar ese momento”, explica.

Lejos de una lógica rupturista, Temes reafirma una línea de trabajo sostenida en el tiempo: “Hay afirmaciones y elementos que utilizo desde hace muchos años. Algunos lo llaman estilo; yo prefiero pensar que es una forma propia de expresar mi discurso plástico. Cada cuadro, sin importar su tamaño, es diferente”, señala el pintor.
Su nueva propuesta no consiste en una narrativa lineal entre las obras, sino que abarca distintos núcleos donde el busca recorrer distintas temáticas vinculado a lo nostálgico. “Hay un núcleo importante donde apelo a la memoria, a la infancia, a la melancolía. También, hay escenas urbanas, situaciones intimistas, naturalezas muertas del taller y obras que aluden a la actualidad socioeconómica argentina. Además, aparecen homenajes a maestros de la pintura argentina como De la Cárcova, Lacámera, Victorica o Pío Collivadino.” adelantó el artista en diálogo con El Planeta Urbano

Hacer arte en tiempos de sobreproducción artística.
Desde los cuatro años, Temes dibuja y captura imágenes. Su metodología no responde a un proceso rígido ni a tiempos establecidos. “Un cuadro puede llevarme dos días o seis meses. Es la obra la que en algún momento te dice: ‘hasta acá llegamos’”, explica. Sus escenas parten de estímulos visuales y sensoriales. “Por lo general comienzo con bocetos, apuntes, ideas o ensoñaciones. Los recuerdos y las fotos generan impulsos que luego interpreto”, suma el artista plástico.
En un presente atravesado por lo digital, su mirada sobre la pintura es crítica. “No es faciel ser pintor hoy. El vendaval electrónico es inconmensurable. Hoy todo el mundo hace arte, de cualquier manera. Es un terreno resbaladizo que rápidamente deja en evidencia a quienes improvisan.”, sostiene. Lejos de esa lógica, su práctica se mantiene ligada al oficio y a los materiales tradicionales. “Los que seguimos pintando con herramientas de hace más de 2000 años muchas veces nos sentimos confundidos, pero seguimos”, afirma.

Esa persistencia encuentra su motor en el hacer mismo. “Me sigue motivando el juego con las carbonillas, los óleos, las acuarelas, los acrílicos”, dice. Y concluye: “Me gustaría que el espectador no se quede solo con lo aparente, sino que perciba lo que hay detrás de cada forma. Si se lleva algo, ojalá sea la honestidad con la que trabajo”.
Créditos imagenes: GABRIELLA BOTELLO/JOAQUIN TEMES

