Paulina Vetrano: "Haber cantado el himno en un estadio repleto es de las cosas que más orgullo me da en la vida"

La protagonista de O11CE, la serie de Disney+, atraviesa un presente repleto de proyectos. Reina de redes, madre canina de su perrito Mochi y a punto de estrenar un programa por el streaming de El Trece, hoy se define orgullosamente nómade.

Cuando me encuentro con Paulina Vetrano acaba de volver de Uruguay, donde acompaña regularmente la carrera de su novio, el futbolista Emanuel Cecchini, exjugador de San Lorenzo y otros equipos de Chile y España. La vida de Paulina podría ser la de cualquier chica que se enamora de alguien con un estilo de vida distinto y larga todo para instalarse en otro lugar, pero no es el caso.

Porque entre viaje y viaje le dedica su tiempo a ser la protagonista de "O11CE", la serie de Disney+ que es un auténtico fenómeno global. Además fue anfitriona del reciente retorno de Hannah Montana y se prepara para estrenar "Había que decirlo" con Luchi Maidana, Gastón Dalmau y Faustino Bo en el streaming de El Trece. Paulina tiene la simpatía de su hermana Cande Vetrano y los pies sobre la tierra como ella. Actriz, cantante, reina de redes, madre canina de su perrito Mochi, nació y creció en Banfield aunque hoy decide ser orgullosamente nómade. Paulina, como Hannah Montana, tiene lo mejor de los dos mundos.

–De novia con un jugador y protagonista de O11CE. ¿El fútbol te persigue?

–¿Vos viste? Increíble cómo la ficción se convirtió en realidad. Digamos que Zoe, mi personaje en la serie, podría ser Paulina tranquilamente. En la historia hay paralelismos sorprendentes con mi vida y te juro que no me meto en el guion para nada, pero tenemos muchas coincidencias. Sobre todo porque ni Zoe ni yo somos botineras; siempre vamos detrás de nuestros propios proyectos, nunca abandonamos todo para dedicarnos completamente a vivir en función del sueño del otro.

–Lo que decís de las botineras es interesante porque acompañar a un futbolista en general tiene más que ver con renunciar a muchas cosas. ¿Cómo se hace para bancar la carrera de una pareja y desarrollar la tuya?

Yo no dejaría de lado todo por la carrera de una pareja pero igual valoro mucho a la gente que lo hace. A mí me cuesta eso de radicarme cada vez en otro lugar, y hoy no puedo luchar contra eso. Quizás el día de mañana puede ser… Con mi novio tenemos un arreglo y es que mientras los dos podamos hacer lo que nos gusta y acompañarnos, vamos para adelante. Yo nunca pude desprenderme de mis proyectos, no iba a sentirme del todo completa y además creo que el momento de disfrutar la vida es hoy, no cuando tenga 40 años y él se retire. Entonces, por suerte es un pacto que mantenemos y respetamos, si no, hubiese sido medio difícil sostener una relación como la nuestra durante doce años. Tengo 29 y arrancamos a los 17, ¡ya somos gente casada, te diría!

–Hablando de años… Pasó una década desde la última temporada de O11CE. ¿Cómo fue reencontrarse con un personaje que hiciste hace tanto tiempo?

Fue espectacular porque la serie se convirtió en un fenómeno, la verdad es que estamos totalmente sorprendidos. En su momento no fue lo que es hoy, se estrenó en Disney pero no estuvo alimentada por las redes sociales y anduvo bien pero hasta ahí. Lo loco es que creció con los años y el boom se dio durante el último Mundial, ahí fue cuando llegó a la plataforma Disney+ y tuvo un salto gigante.

Antes nos veía el público adolescente y ahora los niños también se prendieron un montón, gracias a las redes los sentís muy cerca. Les debemos todo porque esta nueva temporada existe gracias a toda la gente que la pidió. Realmente es increíble el amor, la cantidad de mensajes que nos llegan de todo el mundo. ¡De repente te escriben en turco, por ejemplo! Es un delirio, algo medio irreal. Yo trato de responder todos los mensajes porque sé lo que eso significa, me pongo en su piel y pienso: ¡Imaginate si en el momento en que estaba enloquecida con "High School Musical", Zac Efron me hubiese mandado un video!

–Ya que estamos con la nostalgia… formaste parte de la acción de Disney con Hannah Montana, una serie de culto para tu generación. ¿Qué significó para vos?

–Yo crecí con Disney fanatizada por "High School Musical", "Hannah Montana", "Zack y Cody". Vi absolutamente todas las series habidas y por haber. Con "Hannah Montana" conecté mucho desde la música, solo el hecho de escuchar la canción de los títulos me remontó a mi infancia, fue como un rewind de lo que veía cuando era chiquita y  me juntaba a merendar con mis amigas para ver la serie. Realmente creo que "Hannah Montana" me acercó un montón a lo musical y a mucho de lo que fui haciendo en la vida, esas series que formaron parte de mi niñez me transmitieron toda esa pasión por el baile, la música y la actuación. Fue hermoso reconectar con mi infancia, compartir momentos con los fanáticos y también probarme en la conducción. No me perdía esa posibilidad ni loca, soy de las que creen que hay que animarse y aprovechar cada oportunidad.

–Voy a aprovechar la mía y a preguntar por tu sobrino Pino, hijo de tu hermana Cande Vetrano. ¿Cómo viviste el hecho de ser tía de un bebé que fue tendencia en X durante una semana?

–¡Pino revolucionó todo! Ser tía es lo más lindo que me pasó en la vida. Realmente no hay semana que no lo vea, estamos todo el tiempo viendo qué necesita Cande, acompañándola en este proceso nuevo para ella, es prioridad absoluta. Puedo tener diez planes, pero si me pide que cuide a Pino, yo dejo todo y voy para allá. Nada es más importante para mí que estar con él. Además, de una semana a la otra Pino ya habla, dice “tía”... un poco más y me encuentro con que suma y resta (se ríe). A veces lo veo y todavía me parece una locura que Cande sea madre de esa personita tan especial. Es el amor, imaginate, primer hijo, primer nieto, primer todo. Tiene un año y medio y ya le encanta la música. Ya le compramos mil instrumentos… seremos muy pesadas con mi hermana Julieta pero estamos embobadas.

–Cande es una persona muy amada por sus colegas y por el público. ¿Cómo fue en su papel de hermana mayor con vos y tu melliza Julieta?

–Siempre fue muy pata con nosotras, nunca fue de ponerse en el papel de hermana mayor que da órdenes. Si mis papás no nos dejaban salir a bailar, Cande hacía de todo para que nosotras pudiéramos ir y hasta nos prestaba la ropa. La volvíamos loca realmente… ¡se ha bancado cada cosa! Éramos densas de verdad, todo el día haciendo coreos, pero ella es tan buena y generosa. Le agradezco también que, dedicándonos a lo mismo, nunca nos entregó nada en bandeja, jamás nos hizo el camino más fácil.

Cande tenía todos los contactos del mundo, podía levantar el teléfono y decir: “Está mi hermana casteando”, pero siempre supo que ese no era el camino para sostenerse en esta profesión. Prefirió que nosotras descubramos el nuestro y aprendamos a convivir con la frustración desde chiquitas porque el mundo del artista también es eso. Fue una gran maestra para nosotras. Julieta decidió explorar otros rumbos con el tiempo y yo hasta el día de hoy si necesito un consejo o ayuda para un casting se lo pido a Cande. Es tal cual como la perciben: amorosa con todo el mundo. Pero viene de raíz, todo eso lo aprendió en casa, mamá le enseñó de entrada cómo tener los pies en la tierra.

–Intuyo por el tono en el que lo decís que tu mamá tuvo un método efectivo.

–Cuando Cande empezó a actuar en la tele era chiquita, y viste que hay algo de relacionar a la gente que actúa con ser agrandado y creerse mil. Las primeras veces que volvía de grabar era como que decía: “No, mamá, yo no voy a levantar la mesa porque trabajo en la tele”. Mi mamá la agarró un día y le dijo: “Nena, vos acá y en todos lados sos como el resto, simplemente tenés un trabajo que hace que la gente te conozca pero nada más”. Tenemos esa escuela como bandera en nuestra vida.

–¿Cómo terminaste cantando el himno nacional en un partido que jugó la Selección en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba?

–Si me preguntás qué es lo que más orgullo te da en la vida, te digo que fue ese momento. Me cuesta creer que viví algo así, todavía hoy lo miro y pienso que eso le pasó a otra persona. Fue una iniciativa que me propuso Disney y fue una experiencia espectacular compartirla con el público y con mi familia que viajó para acompañarme. Las últimas frases las canté con un nudo en la garganta, fue terminar la estrofa y largarme a llorar. Es el recuerdo más preciado que tengo de esta profesión, te lo cuento y vuelvo a emocionarme.

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