Coldplay, la banda que parece venir de otra galaxia

Los británicos acaban de editar Music of the Spheres, su noveno álbum de estudio, inspirado en un sistema solar imaginario en el que la banda pueda moverse con libertad. Con invitados Selena Gomez y BTS, demuestran que no importa lo que hagan, ellos siempre triunfan.

Chris Martin sabe que Coldplay es una de las bandas más grandes del siglo XXI y que puede darse el lujo de hacer lo que desee. “Hay una parte nuestra que tiene que aceptar que somos una banda vieja. Nunca fuimos ‘la nueva gran cosa’, pero de alguna manera extraña es liberador. No hay presión sobre nosotros, así que hacemos lo que nos gusta”, dijo el cantante a la revista NME.

Music of the Spheres, su noveno álbum, es el resultado de crear música “sin reglas ni miedo a lo que la gente piense o diga” de ellos. Con este nuevo trabajo, el cuarteto tendió un puente entre pasado, presente y futuro, y demuestra, a 25 años de su formación, que sigue marcando tendencia.

Atrás quedaron los días en los que Coldplay representaba el último aliento del britpop. A partir de su tercer álbum, X&Y (2005), la banda se sumergió de a poco en la música electrónica. Primero tuvieron un acercamiento tímido: los sintetizadores aportaban ambiente, un colchón musical en donde podían desplegar su pop de corte inglés.

Sin embargo, a medida que las guitarras iban perdiendo terreno y el mainstream empezaba a ser dominado por DJ y raperos, ellos se adaptaban a los nuevos tiempos. Musicalmente, Music of the Spheres es una continuación de A Head Full of Dreams (2015) y “Something Just Like This” (su colaboración de 2017 con el dúo The Chainsmokers), con himnos de estadio llenos de color, purpurina, luces y papel picado.


“Nunca fuimos ‘la nueva gran cosa’, pero de alguna manera extraña es liberador. No hay presión sobre nosotros, así que hacemos lo que nos gusta.”
(Chris Martin)

Tras la breve incursión en la world music –principalmente en el afrobeat y los ritmos arábicos– que significó Everyday Life (2019), Martin y sus compañeros entendieron que para volver al centro de la escena debían retomar el camino que los mantuvo al tope de los charts durante tantos años, pero apuntando a las nuevas generaciones.

Los centennials van a saber enseguida cómo pronunciar las canciones que llevan por título un emoticón, como el tema del corazón, una balada a capela en la que el cantante tiene el apoyo de dos de las voces más interesantes del R&B actual: el dúo californiano We Are King y el fenómeno de YouTube Jacob Collier.

El primer sencillo, “Higher Power”, tiene una base techno que recuerda a The Weeknd, mientras que “Humankind” se sostiene con unos sintetizadores vintage que remiten a los 80, esos que tan bien usaron Van Halen, New Order y Depeche Mode. “People of the Pride” ofrece el momento más rockero de todo el álbum y quizás de casi toda la discografía de Coldplay, con un riff de guitarra con un sonido industrial retrofuturista influenciado por bandas como Muse y The Prodigy.

El concepto que buscó la banda para hacer música sin ataduras es el de una galaxia lejana, por lo que las doce pistas –nueve canciones y tres interludios instrumentales– representan un cuerpo celeste imaginario y están atravesadas por una estética espacial de ciencia ficción inspirada en el mundo de Star Wars, en particular en la escena de la cantina de Mos Eisley, donde toca una banda alienígena.

“Me pregunté cómo se verían los músicos a través del universo”, dijo Chris Martin en Zach Sang Show. De ahí que “Biutyful”, cantada con un pitch en la voz superagudo que podría ser de un niño o un extraterrestre, no desentone con el resto del álbum. Music of the Spheres cierra con lo que es hasta el momento el tema más largo de la carrera Coldplay. “Coloratura” es una suite de poco más de diez minutos que tiene reminiscencias a Pink Floyd y al ambient de Brian Eno (que produjo en 2008 su exitoso cuarto álbum, Viva la Vida or Death and All His Friends).

Coldplay está de regreso con un nuevo álbum y otra vez apuesta a revolucionar la manera de consumir música

Junto con el instrumental que lo precede –una lluvia de sintetizadores apta para la pista de baile titulada apenas ∞”, el signo del infinito–, es el momento de mayor libertad de los británicos, que tuvieron la valentía de estrenarlo como segundo adelanto y generaron confusión entre el público y la crítica, que creyeron que la banda iba a entregar un trabajo complejo y poco comercial.

Es posible que la banda haya encarado el proceso creativo con una soltura mayor a la habitual, pero, en definitiva, su novena placa está pensada para volver a conquistar los rankings. Como sucede con muchos de los artistas más exitosos de la actualidad, la producción y la composición estuvieron a cargo de un ejército de colaboradores, entre los que se destaca Max Martin, el gran artífice del pop del siglo XXI.

El músico y productor es la mente brillante detrás de hits como “…Baby One More Time”, de Britney Spears; “I Want It That Way”, de Backstreet Boys; “I Kissed A Girl”, de Katy Perry, y “Shake It Off”, de Taylor Swift, entre otros. Los invitados que participan también son de primera línea y dan cuenta de que Coldplay entiende perfectamente lo que hay que hacer para mantenerse en lo más alto.

Selena Gomez los acompaña en la balada “Let Somebody Go”, mientras que BTS, las máximas estrellas del K-pop, aparecen en el tema principal de Music of the Spheres, “My Universe”, que ya se perfila como una de las canciones del año y un número fijo en sus recitales. La colaboración entre estos dos pesos pesados dio sus frutos: desde su lanzamiento, a fines de septiembre, la canción acumula más de 186 millones de reproducciones en Spotify y debutó en el primer puesto del ranking estadounidense.

Si conceptualmente la banda optó por situar su música en el espacio –“Higher Power” fue reproducido por primera vez por el astronauta francés Thomas Pesquet desde la Estación Espacial Internacional–, como individuos su principal preocupación es el planeta Tierra. Su último show de estadios fue el que dieron en La Plata en 2017 como cierre del tour A Head Full Of Dreams, que quedó inmortalizado en el álbum Live In Buenos Aires. Conscientes de la contaminación que producían sus giras mundiales, optaron por suspenderlas hasta que encontraran la manera de hacerlas más sustentables. Por eso Everyday Life apenas fue presentado con dos conciertos por streaming desde Amán, Jordania.

En 2019 convocaron a expertos que durante dos años elaboraron un plan para hacer que los conciertos para promocionar Music of the Spheres, que arrancan en marzo de 2022 en Costa Rica, sean más amigables con el medioambiente. Así, Coldplay apunta a reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono plantando árboles por cada entrada vendida, montando un escenario con materiales reutilizables, disminuyendo significativamente el uso de plásticos y generando energía a partir de fuentes renovables.


El concepto que buscó la banda para hacer el álbum es el de una galaxia lejana, por lo que las doce pistas representan un cuerpo celeste imaginario y están atravesadas por una estética espacial tipo Star Wars.

Para eso, se aliaron con BMW, que a cambio de usar “Higher Power” en un comercial desarrolló una batería móvil reciclable que se carga con el sol, con aceite vegetal hidrotratado (hecho a partir del aceite de cocina utilizado y desechado por los restaurantes) y hasta con energía proveniente del movimiento de los fans a través de la instalación de un piso especial que convierte los saltos y los pasos del público en electricidad. Además, planean instalar bicicletas para que los asistentes puedan colaborar con la carga de la batería.

La banda quiere demostrar que los músicos pueden hacer mucho más que concientizar sobre el cambio climático desde el escenario: con la tecnología adecuada, ellos mismos pueden mitigar el impacto ambiental de sus presentaciones en vivo e incentivar a los fans a cambiar sus hábitos. Es una verdadera evolución que podría mejorar la industria del entretenimiento para siempre.

Coldplay está de regreso con un nuevo álbum y otra vez apuesta a revolucionar la manera de consumir música. Si bien Music of the Spheres no representa un cambio de estilo tan pronunciado –más bien es una vuelta al sonido electrónico que los convirtió en uno de los grupos con más convocatoria del mundo–, los muestra bien sueltos, capaces de hacer lo que tengan ganas, desde usar emoticones para titular sus canciones hasta componer un tema de diez minutos.

Ellos despiertan pasiones y rechazos por igual, pero no se puede negar que su lectura del pop moderno es acertada y por eso, hagan lo que hagan, caen siempre bien parados.

Fotos: Warner Music

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