Ubicada en el corazón de Palermo Soho, fue elegida por la revista Time Out de Londres como una de las diez arterias más cool del mundo por su singular combinación de gastronomía y arte. Acá, un recorrido imperdible por un paisaje elegante y vanguardista.


Texto: Majo Loss

Este 2021, la revista Time Out de Londres eligió calles de todo el mundo que tuvieran atractivos turísticos, arquitectónicos, que mostraran la energía que se vive en las ciudades. Y Thames fue elegida la calle que mejor representa la vibra de Buenos Aires.

La autora de la nota, la periodista inglesa Sorrel Moseley-Williams, radicada en Buenos Aires hace más de diez años, habló con EPU y dijo: “Elegí esta calle por la vasta extensión y oferta. Es muy completa a nivel gastronómico, alberga lugares nuevos, otros históricos más establecidos, tiene bares y restaurantes con opciones para todos los bolsillos, y, por sobre todo, es muy divertida”.

EPU decidió hacer zoom in en la calle y mostrar por qué Thames es la más canchera de Buenos Aires.

Al entrar en Palermo por Thames, la dupla de Germán Sitz y Pedro Peña fue pionera en apostar por esta calle y copar el barrio. Germán recuerda que cuando empezaron a buscar local, había una parrillita a la que iban a comer. Intentaron varias veces alquilarla hasta que se dio. “Una de las cosas más lindas de Thames es que funciona como la puerta de entrada a Palermo Soho. Es un corredor superinteresante para quien no conoce la zona”, asegura.

La dupla comenzó hace seis años con La Carnicería (Thames 2317), una de las parrillas menos tradicionales de Buenos Aires, que acaba de ingresar en la lista de los mejores 50 restaurantes del mundo. En La Carni, como la llaman sus dueños, los cortes parrilleros tienen una vuelta novedosa: las mollejas vienen agridulces, con costra dorada de miel de caña; la nalga se come cruda, con leche de tigre, como un cebiche; los chinchulines vienen con puré dulce de boniato, y las ensaladas que acompañan varían según la estación (combinan remolachas dulces con kale crocante, por ejemplo).

“Elegí esta calle por la vasta extensión y oferta. Es muy completa a nivel gastronómico, alberga lugares nuevos y otros históricos más establecidos.” (Sorrel Moseley-Williams, periodista que destacó Thames en Time Out)

La Carnicería es la propuesta más premium de la dupla y la verdadera diferencia es que controlan la cadena ganadera desde el campo, en La Pampa, hasta el plato. Un imperdible para los amantes de la carne argentina y de los buenos vinos.

Sitz y Peña también están al frente de Chori, Niño Gordo, La Taquería y pronto incorporarán en la familia de Thames a Paquito, el restaurante de tapas españolas con una propuesta muy original de vinos, donde habrá lockers personales. Llegará a la esquina de Thames y Soler este mes.

Chori, por su parte, le pone onda al clásico sándwich argentino. Está en Thames y el pasaje Russel, una esquina llena de arte callejero, donde por 460 pesos se puede probar un choripán como el de la cancha pero gourmet y escuchar buena música. También se puede ir a tomar cerveza o gin tonic. Los viernes suele haber DJ invitados que intervienen la noche y llenan de movimiento el pasaje.

Niño Gordo se lleva todas las miradas y las fotos desde que incorporaron en la calle al niño asiático inflable que decora la transitada vereda. La verdadera fiesta empieza cuando se ingresa por una puertita colorada en el local y la estética nos lleva a Asia, con globos chinos colgantes, el color rojo tenue, las peceras con medusas y la barra llena de juguetes nipones.

La parrilla asiática ofrece, además de un espectáculo visual, platos inolvidables. Sugerimos probar la pesca, el tataki, las mollejas y el increíble sándwich de milanesa en pan de brioche y mayonesa de wasabi (o Katsu Sando para los amigos).

La Taquería también es una opción accesible para probar auténticos (y algunos picantes) tacos mexicanos: vienen tres tacos por porción de res, cerdo o pollo, y también tienen churros fancy, como los de lemon pie. La sopa de tomates mexicana es una de las mejores de Palermo. Ideal para picar algo en la vereda y seguir.

Para tomar tragos de autor, la calle Thames es el verdadero point. Una de las paradas obligatorias es Tres Monos (Thames y Guatemala). Charly Aguinsky, uno de sus socios fundadores, cuenta que con Seba Atienza (uno de los bartendes más populares del país) planearon este bar y buscaron en la zona un local hasta dar con el de Thames, su idea era hacer un bar genuino, de calidad y que estuviera cerca de los restaurantes. Además, querían que fuera un bar que abriera los siete días de la semana.

Luego del éxito de Tres Monos se dieron cuenta de que la gente, después de la pandemia, iba a buscar divertirse y crearon La Uat (Thames 1627), una de las propuestas más innovadoras de la calle, que cautiva la tarde/noche de Palermo. Detrás de Cacho Rotisería (la casa de comidas de Atienza), unas cortinas de plástico como las de almacén de barrio nos llevan a este bar “secreto” que reversiona (y mejora) los tragos de los 80 y 90. El Esperma de Pitufo, el Piel de Iguana o el Sex on the Beach volvieron al ruedo en La Uat. Además, hay que estar atentos a la programación, ya que tienen un line up diferente cada semana con los mejores DJ locales.

Tres Monos, bar número 85 segun la selecta lista The World’s 50 Best Bars.

Otro de los must de Thames es meterse a mirar los pasajes que la cortan: tanto el Russel como el Santa Rosa están llenos de murales, con los que artistas callejeros transformaron a Palermo Viejo en Palermo Soho. En el pasaje Russel está la fachada de colores de Darío Coronda, que muestra el fútbol y el barrio de La Boca en pleno Palermo, las chicas que se abrazan y las fotogénicas alas de mariposa. En tanto, en el pasaje Santa Rosa está el popular mural lleno de frases de Guille Pachelo que rezan “Amar garpa” o el famoso “Love is in the air” en mosaicos.

Al cruzar Córdoba está el bar que llegó primero a Thames y a la coctelería porteña: el 878, un templo para los amantes del buen beber. Detrás de una puerta está la meca de los tragos, comandada muchas veces por su creador, el bartender Julián Díaz, ícono y pionero de la renovación y actualidad de la gastronomía de Buenos Aires.

Una de las novedades más singulares de la calle Thames es el Mercat Villa Crespo (​​​​Thames 747). De martes a domingo, de 10 a 19, la última estación de la calle Thames abre sus puertas y presenta sugerencias gastronómicas repartidas en 2.700 metros cuadrados para que todos puedan disfrutar.

En el Mercat sólo hay una opción de cada rubro con productos exclusivos y de calidad: especias, quesos y fiambres, carnes, verduras, chocolates, pastas frescas, pastelería italiana, café, té, vinos, pan de masa madre, empanadas, comida oriental, judía, mexicana, hamburguesas y salchichas caseras, postres, helados, productos con dulce de leche.

Hay propuestas veganas, vegetarianas, alimentos sin TACC; es decir, nadie se queda afuera de la propuesta de emprendedores del ​​primer mercado gastronómico de la Ciudad de Buenos Aires, que promueve un lindo stop para tomar un café o trabajar un rato. El edificio tiene una estética bien industrial y paredes grafiteadas en su interior. Una linda oportunidad para comer y conseguir productos argentinos.