El pionero y referente del rock argentino se dio el gusto de lanzar en vinilo el registro de un recital que ofreció en 2019, cuando por primera vez tocó en vivo el material de Travesti, un icónico álbum de los años 90.


Como todos, Daniel Melero sufrió los meses de encierro del año pasado. Se dio cuenta de la importancia de su espíritu gregario y la costumbre que tenía de reunirse con músicos amigos para escuchar discos a gran volumen, incluso trabajos que no le interesaban en particular, porque lo fundamental era reunirse. Y esa dinámica se cortó durante meses y meses. “Sinceramente –explica–, no me parece lo mismo hablar por Zoom y vernos con mis amigos de una manera virtual con un plano americano que me quita ver su lenguaje corporal.”

Ahora, por suerte, sale de su casa con el barbijo de rigor y se sienta a sus anchas en un coqueto bar de Recoleta, su barrio. Y de hecho, este sábado 25 tocará a las 19 justo frente a su casa, en Camping (Avenida del Libertador 999, esquina Callao).

Hace apenas un par de semanas lanzó un vinilo llamado Travesti vive, con el registro del recital que dio dos años atrás en el teatro ND, donde por primera vez tocó las canciones de uno de sus discos más conocidos, pero que extrañamente no se había presentado en vivo en su momento, allá por 1994.

–¿Cómo surgió la idea de editar este Travesti sin maquillaje?

–Realmente fue muy interesante cómo en plena pandemia mi manager pudo enfocar esto y logramos editar Travesti vive. También salió Piano en vinilo. Fueron proyectos que antes uno no encaraba por falta de tiempo o porque parecía que no eran de valor. Esta es una sorpresa del pasado que hoy es lejanísimo, como 2019, porque este disco en realidad fue una propuesta externa. Cuando se logró que La ruta del opio saliera en vinilo por una gestión con Láserdisc, le preguntaron a mi manager si habíamos grabado el show de Travesti. Y sí, lo habíamos grabado, pero sólo para tener un recordatorio de eso para los que participamos.

–El título es genial: Travesti vive y no Travesti vivo.

–Si fuera Travesti vivo sería un reflejo de que siempre me estoy travistiendo, y en cambio Travesti vive tiene algo de “Lázaro…”. Está muy cerca de la neo-lingua y hasta podría haber tenido una equis, pero esa situación era más rebuscada y preferí ser más antiguo.

“Creo que los discos en vivo son cada vez más una falsa representación de lo que ocurrió, y este es lo contrario. Por eso digo que esto es Travesti sin maquillaje.”

–De alguna forma, es el disco del cual más hablaste, porque hiciste notas cuando salió en 1994, cuando lo presentaste en vivo en 2019 y nuevamente ahora.

–¡Uh, no lo había registrado! ¡Es casi vergonzoso, como si fuera lo único que hice! Realmente es distinto al disco de estudio, y al mismo tiempo es mucho más parecido en su criterio a cómo eran los discos en vivo de los años 70, porque nada está vuelto a tratar, sino que contiene la mácula de sus errores de esa noche y que a la vez son inspiraciones.

Nada está reafinado, nada fue vuelto a tocar, los planos son los que tuvieron esa noche los instrumentos, y a la vez hay mucha elaboración en cuanto a alguna ecualización agregada para emular lo que sonó. Creo que los discos en vivo son cada vez más una falsa representación de lo que ocurrió, y este es lo contrario. Por eso digo que esto es Travesti sin maquillaje. No tiene maquillaje e igual es Travesti.

–¿Qué recordás de aquel show?

–Fue increíble. Estuvimos ensayando mucho más que para cualquier otra ocasión. Yuliano Acri hizo un trabajo muy interesante de revisar cómo estaba construido el disco originalmente, que para mí fue una sorpresa, sobre todo los temas que tienen capas sobre capas de Vox Dei, T. Rex, La Pesada del Rock o lo que fuera.

Cuando llegó el día del show todos sabíamos que queríamos representar el álbum similar a cómo fue, y la cantidad de traiciones que cada uno de los artistas fue cometiendo era fascinante. Después está el caso de Diego Tuñón y Carca, que estuvieron en el disco original. Fue hermoso cuando lo llamé a Carca y me dijo que ese álbum lo tenía como tatuado y que sabía cada detalle.

Travesti fue grabado en 1994. Es considerado –con justicia– como un momento clave en la carrera de Daniel Melero.

–¿Te acordás por qué no se presentó en vivo cuando salió en los años 90?

–No sé… sinceramente no lo sé. ¡Estaba haciendo tantos discos de otros! Aparte, como la mayor parte de mis discos, en el momento en que aparece Travesti es un hecho pequeño y no tiene la dimensión que consigue años después. Sin embargo, sé que toqué temas de Travesti en el Instituto Goethe antes de que saliera el disco. Las versiones son muy buenas, iba probando ideas. Incluso son demasiado parecidas al disco y no es tan rico como esto. Lo sé porque se encontraron los DAT y las volví a escuchar.

–En esa época venías de haber estado con Soda Stereo en Canción animal, hiciste Colores santos con Cerati, encaraste muchos discos experimentales, y de pronto salió un disco de canciones.

–Sí. Salió mientras seguía produciendo discos de Ruido y grupos sónicos. Muchos amigos me cargaron en esa época porque decían que mandé a todos para un lado y yo fui para el otro. Pero el diagrama del álbum lo tenía mucho antes de hacer la primera canción; sabía que iba a ser un disco así. A la vez, convoqué a gente que se suponía que estaba haciendo lo contrario, como Gabo, Carca y Tuñón.

–Otra sorpresa fue que apareciste tocando guitarra acústica. Otra vez desconcertando a la gente.

–La guitarra acústica es el instrumento que mejor manejo. La primera que tuve nunca la vendí y es la de Travesti. Tampoco vendí mi primer sintetizador y lo sigo usando. Todo lo demás lo vendí en algún momento en el que la música estaba complicada.

«Todavía tengo mi primera guitarra acústica y mi primer sintetizador. Todo lo demás lo vendí en algún momento en el que la música estaba complicada.”

–¿Cuáles son tus proyectos actuales?

Estoy terminando los dos primeros discos de una serie llamada “Qualia”, que es una palabra del campo de la filosofía que está denostado. Es cómo no logramos expresar lo que es la experiencia personal respecto de una situación que se nos presenta. Es una serie que no sé dónde terminará, porque van a ser muchos discos con el espíritu de la qualia, aunque no sean necesariamente todos álbumes míos.

–¿Qué otros discos sacaste en vinilo?

Cristales de tiempo salió directamente en vinilo. Después están Travesti, Piano y ahora Travesti vive. Van a salir más, como Rocío y Cámara en versión doble, ampliado. ¡Mi manager Rodrigo se puso a revisar mis cosas y hasta aparecieron demos del 81, pre Los Encargados!

–¿Y cómo serán tus próximos shows?

–En los últimos conciertos ya estoy tocando temas de “Qualia”, aunque la gente no lo sepa. El formato es con Guille en una guitarra eléctrica que funciona como una ametralladora de sonidos, y yo toco teclados. Es lo que voy a tocar el 25 justo enfrente de casa. La idea es que voy a bombardear Recoleta.

Fotos: Ignacio Yuchark