Con Miley Cyrus y Foo Fighters a la cabeza, el show de música más famoso del mundo volvió a la ciudad norteamericana para celebrar sus 30 años de vida e iniciar, ahora sí y con protocolos, la esperada vuelta de los mega eventos a los Estados Unidos.


Una foto cenital con mucha, mucha gente. Parece mentira, pero es real. Flashes, risas, tinturas, teléfonos celulares, transpiración, looks, gritos, música, euforia: la postal es conocida y la pandemia no hizo olvidar ni una de las mañas, ni gestos, ni yeites. Una al lado de la otra, al lado de la otra, al lado de la otra: más de 400 mil personas celebraron el regreso del Lollapalooza Chicago, uno de los festivales más importantes del mundo. 

En tanto, con este comeback, se yergue la vuelta de los grandes festivales a los Estados Unidos. La postal asombra y entusiasma. Aun con Miley Cyrus como la figura más atrayente, con los shows de Post Malone, Marshmello, Megan Thee Stallion y Tyler, the Creator y con el enérgico cierre de Foo Fighters, el Lolla tuvo sobre sus espaldas el mejor de los headlinersposibles: el deseado reencuentro de la música en vivo con sus fanáticos.

Fue al aire libre, fue en Grant Park, un gran parque urbano situado en el distrito central del comercio de la ciudad de Chicago, en Illinois. Fue el Lollapalooza de siempre y fue, también, aunque valga la contradicción, un Lollapalooza completamente distinto.

Con el rebrote ocasionado por la variante Delta, la ciudad de Chicago vivió un torbellino de debates: que sí, que no, que más adelante, que en otro lado, que nunca, que ahora. Sin embargo, las autoridades advirtieron que no habría mayores riesgos epidemiológicos si se respetaban las estrictas medidas sanitarias.

Miley y compañía, cautivando el Grant Park.

De esta manera, del 28 al 31 de julio se vivió el aniversario número 30 de Lollapalooza, el festival concebido en 1991 por Perry Farrell, cantante de Jane’s Addiction, quien suele pulular por los VIP y prestarse amable para selfies y entrevistas.

¿La ausencia de esta edición? El Kidzapalooza, la oferta familiar del Lolla, que fue prescindida por motivos protocolares. No obstante, entre otros aciertos, el Lollapalooza Chicago ofreció los shows de más de 170 bandas y solistas de todo el planeta. “Ahora estamos juntos acá, lo logramos, lo hicimos posible”, gritó la exultante y optimista Cyrus.

Y, entre los momentos destacados, amén del indestructible setlist de Miley (se oyeron “The Climb” y “Party in the U.S.A.”, hubo un dúo con Billy Idol, sonaron covers de Blondie y Mark Ronson, vibraron las smilersy el grueso del fandomdel género), estuvo la defensa a #FreeBritney, el movimiento que pide que Britney Spears sea liberada de la tutela de James Spears, su padre. Por eso, mientras se escuchaba “SMS (Bangerz)”, que originalmente las iba a tener en un dueto, las pantallas proyectaban el pedido de libertad para la princesa del pop fundido con la figura de Cyrus.

Así las cosas, uno de los hechos llamativos fue la cancelación de último momento del rapero DaBaby, producto de sus declaraciones homofóbicas contra la comunidad LGBTIQ+ en un concierto de Miami. Le salieron al cruce Madonna, Dua Lipa, Elizabeth Banks, entre otras. Por eso, rápidos de reflejos, desde el Lolla lo retiraron inmediatamente del cartel y cancelaron sus presentaciones. “Lollapalooza se basa en la diversidad, la inclusión, el respeto y el amor”, tuitearon los organizadores.

El set de Alison Wonderland, un fuego.

Por otro lado, enfundada en una dosis de ternura, la cantante alemana Kim Petras aseguró que “era un sueño tocar en el Lollapalooza” y que “solía ver videos de Lady Gaga tocando en el Lolla y pensaba que eso era inaccesible” para ella. El público enloqueció y Petras celebró. Por ahí, una verdadera multitud se agolpó para ver a la rapera Megan Thee Stallion, otro de los puntos fuertes del festival y quien este año se llevó el Premio Grammy por “Mejor Artista Novel”. ¿El número? Unas 180 mil almas corearon sus canciones, entre la bruma, el humo y a plena luz del día.

Algo similar sucedió con Post Malone: todos los presentes se sabían de punta a punta cada una de sus canciones. ¿El clímax? “Circles”, con el público como corista exclusivo y con las luces de los celulares alumbrando el oscuro campo. Y entre las destrezas físicas, en alza las del rapero Machine Gun Kelly, que brindó un “momento Spider-Man”, mientras se colgaba del escenario, revoleaba sus patas y caía sobre la gente. Abrir cámara, recy subir a Instagram: pistas de un viral asegurado.

Y si hay Lolla, hay curiosidades: como la de Roddy Ricch, disconforme con su interpretación de “Down Below”, su hit con más de 260 millones de reproducciones en YouTube. “Es mi culpa, la cagué”, dijo y, enseguida, para remontarla, se metieron Polo G y Mustard a dar una mano.

O como cuando Tyler, the Creator se dio ánimos a sí mismo: “Estoy orgulloso de donde he estado en los últimos diez años. Fue interesante ver cómo llegué hasta allí y escribí una canción al respecto”, sentenció antes de “Massa”, tema de su exquisito último álbum, Call Me If You Get Lost.

Asimismo, oscilando entre la oferta con novedades y el estirpe mainstream, hubo espacio para el artista local Nez, quien ya trabajó en producción con pesos pesados como Chance The Rapper, ScHoolboy Q y A$AP Rocky y que, ahora, se lanzó como cantante. “Soy un verdadero ganapán”, le dijo Nez al Chicago Tribune, el prestigioso periódico doméstico.

Soy rock: Dave Grohl y los interminables Foo Fighters.

A la sazón, en su reverso, el cierre corrió por cuenta de Foo Fighters y toda su potencia, tras sus shows en Madison Square Garden y The Forum de Los Ángeles. Hubo un cover de Queen, “Somebody to Love”, una versión de “You Should Be Dancing”, de Bee Gees, y la ejecución perfecta de hitazos como “Best of You” y “Everlong”. Frescura y desmesura, descubrimiento y penales pateados fuertes y al medio.

Como quien se quema con leche y ve la vaca y llora, desde lejos pensamos: “¿Todo esto pasó de verdad en 2021?”. Sí, Lollapalooza Chicago fue posible gracias a que el 90 por ciento de los presentes tenía aplicada la vacuna contra el covid-19, a que el 100 por ciento presentó PCR negativo hecho unas 72 horas antes del evento y a que hubo un uso obligatorio de mascarillas en los espacios internos.

Así, con esta mueca entre fundante y ¿modernista?, se vislumbra oficialmente la puntita del ovillo de un mundo –espera la humanidad; ciencia, vacunación y cuidados mediante– pospandemia.

“Todos nosotros somos lo suficientemente fuertes para enfrentar cualquier cosa que se nos presente en la vida y todo es más fácil si lo hacemos junto a la gente que amamos. Hoy hay una luz al final del túnel y Lollapalooza es esa luz para todos nosotros”, concluyó Miley Cyrus al cierre de la primera jornada, en las postrimerías de su luminoso concierto. Y si hay una luz al final del túnel, aquí, bajo los inmarcesibles ecos de la vieja normalidad y la firme estampa de la nueva, se demostró al menos un poco que, si el camino será fragoso, ya le vemos un final.