Con la sensibilidad a flor de piel, el vocalista reflexiona sobre lo que está dejando la pandemia, despunta algunas verdades sobre el presente de la música y adelanta detalles del lanzamiento de su próximo disco. 


Allá por 2009, en la ciudad de Rosario, se engendró la banda Indios, y su música, lejos de pasar desapercibida, se instaló en un público con sed de algo nuevo. Algo que combinara pop y rock sin establecer lazos fijos en ningún género. La voz cantante, la que marca el pulso de sus melodías, está al mando de Joaquín Vitola, un artista que porta la virtud de trasladar estados de ánimo a las canciones e imprimirles historias cotidianas. 

Besos en la espalda (2019) fue el último disco de estudio que dieron a conocer, y durante el año pasado, con la pandemia a cuestas, lanzaron algunos sencillos para no detener la máquina: “Todas las flores de enero” fue una de las primeras que sacaron. La grabaron en México, cuando el covid-19 todavía era una novedad, mientras estaban de gira.

Luego vinieron “Fobia” y “No te quedes solo”, ambos temas editados bajo la atenta producción de Nicolás Cotton. “No te quedes solo, en la oscuridad/ A todos nos pasa lo mismo/ No me dejes solo, en la inmensidad/ Es mentira el equilibrio”, reza su cantante en este último corte que lanzaron en septiembre del año pasado y al que le anexaron un videoclip que también vio la luz a finales de 2020. 

“Estoy cada vez más convencido de que la gran obra es la vida. Está en uno decidir qué tamaño le da en su propia vida a las redes sociales.”

De sus inicios a esta parte, de aquellos primeros ensayos donde no había covers ni nada que les fuera ajeno a su búsqueda, la banda fortaleció una pirámide estética en la que no se soslayan las huellas de sus influencias. En su currículum de redes sociales, Indios tiene 409 mil oyentes mensuales en Spotify y su canción más escuchada, “Tu geografía”, tiene 13.839.104 reproducciones. 

En la actualidad, ultiman los detalles de su próximo disco y diagraman la agenda de nuevos shows. En medio de ese vaivén artístico, Vitola se toma un rato para responderle a El Planeta Urbano.

–¿Cómo trabajaron la composición de nuevas canciones en medio de la pandemia?

–En lo que tiene que ver con la composición, hicimos un poco de todo. Personalmente, desató una horda de canciones e ideas nunca antes vista. Simplemente iba imprimiendo pensamientos en canciones, ideas, preguntas, y se volvió parte de lo estrictamente necesario en la cotidianeidad.

Hubo un hecho interesantísimo: no bien se reconocía la pandemia, con la banda nos quedamos varados en México, y en el hotel había un piano, mezcal que sobraba de festivales, suficiente como para sentarse ahí y disfrutar del temible escepticismo del momento. Pero en lo que respecta a las nuevas canciones, fueron compuestas antes de la pandemia.

–¿Influyó a la hora de pensar las letras o pudiste escribir por fuera del contexto actual?

Creo que es un poco imposible, al menos para mí, escribir sin contexto. Por más que no hables de lo coyuntural, te atraviesa. Si bien las canciones fueron escritas prepandemia, me empezó a pasar que todo se resignificaba. Estoy haciendo un ejercicio que tiene que ver con escribir sólo una palabra o una frase y pegarla en la heladera con imán. Mantenerla por días o semanas. Voy viendo cómo la frase es la misma, pero yo, en teoría el mismo, interpreto diferente cada vez. Nuestras nuevas canciones no son la excepción. 

«Para mí el arte quiere decir sensibilidad, y la sensibilidad quiere decir capacidad de observación.»

–En la vida de los artistas, ¿las redes sociales terminaron siendo más importantes que la obra?

–Creo que las redes sociales pueden ser parte de la obra. O no. Son simplemente herramientas de comunicación, hoy las más populares. Estoy cada vez más convencido de que la obra es la vida. Está en uno decidir qué tamaño le da en su propia vida a ese espacio de comunicación.

Para mí el arte quiere decir sensibilidad, y la sensibilidad quiere decir capacidad de observación. Así que a todos nos vale esa buena pregunta: ¿qué tan importante son las redes sociales para tu obra?

–¿Y el look, qué papel sigue teniendo en la música?

–Si hablamos de look, me gustaría extenderlo a estética, que siento que tiene que ver con el total de la cosa, del ser, sea una banda o un solista, en definitiva, lo que se muestre. Somos obra, y cualquier intervención que hagamos a nuestra realidad tiene su consecuente repercusión. Si vamos al look, por ejemplo, me gustaría explayarme en un concepto: los colores como tal no existen. Es un invento del ojo humano, del iris.

Se dice que los perros ven en blanco y negro. No se sabe con precisión, pero sí podría arriesgar que no tienen la misma percepción de color, porque tienen ojos constituidos de manera distinta. Los colores son frecuencias, es luz o ausencia de luz, pero sí puede medirse en qué frecuencia está cada cosa. Y todo te resuena diferente. Un color que uses me va a resonar a mí de tal o cual forma. Así que sí, es importante el color de tu remera hoy.

“La pandemia desató una horda de canciones e ideas nunca antes vista. Simplemente iba imprimiendo pensamientos, ideas, preguntas, y se volvió parte de lo estrictamente necesario en la cotidianeidad.”

–Hace poco, Nick Cave dijo que el rock antes pedía libertad y ahora pide moral , ¿Indios qué pide?

–No sé si Indios pide algo. Ya hay mucho pedido dando vueltas y podría ser lindo que hubiera gente, que hubiera colectivos creativos, de pensamiento, que no pidieran nada. Porque pedir tiene que ver con este mundo que consume sin parar, y mientras más tenés, más necesitás.

Pedir tiene que ver con acumular. ¿Qué tal si nos amigamos con el desapego, con decir chau y no sentir que estás haciendo algo malo? El mundo está lleno de apego, mi mundo, y me encantaría no pedir nada para que llegue el vacío.

–¿Los adelantos de canciones que estuvieron sacando el año pasado van a formar parte del disco nuevo?

–Es muy probable.

–¿Cómo se proyectan de cara a lo que resta del año?

–Cerrar el disco para seguir abriendo.

Fotos: Guido Adler