Una iniciativa fomenta el crecimiento y la supervivencia de las monarcas, una especie fundamental en los ecosistemas urbanos, que está en peligro de extinción.


Una mariposa de colores naranjas vibrantes y un borde negro con lunares blancos vuela lento, llevada por el viento, y se posa en cada flor de las macetas del balcón terraza. Es una monarca, una mariposa de ciudad que está en extinción. Todos los años las mariposas van desapareciendo de las ciudades, por el cambio climático, la pavimentación de espacios verdes o la falta de plantas nativas, que son la clave para que puedan poner sus huevos y reproducirse. Esto no es sólo una pérdida estética o decorativa; las mariposas son un eslabón importantísimo en los ecosistemas urbanos: actúan como indicadores del bienestar del medioambiente y su restauración puede traer numerosos beneficios en la salud del ecosistema y de las personas en forma indirecta.

Florencia Gallino, creadora de Sitopia Cultivo Urbano, generó una iniciativa para fomentar el crecimiento de las monarcas, ya que “con la urbanización vamos destruyendo sus hábitats naturales y quedan sin alimento, sin plantas hospederas ni lugar de reproducción”. Su estrategia comienza con plantar especies típicas de la región. “Cuando tenemos la posibilidad de armar un jardín o un balcón, está bueno no sólo poner plantas que nos parezcan lindas sino plantas nativas, hospederas de las mariposas.”

Las mariposas pasan por cuatro estadios diferentes: comienzan siendo huevo, luego se camuflan entre las hojas en forma de oruga o larva y durante esa etapa crece y se hace una pupa con forma de cápsula. Si son mariposas diurnas se llaman crisálidas (son más coloridas porque salen a alimentarse durante el día). Cuando esta crisálida se abre, finalmente sale la mariposa volando.

Las mariposas no se alimentan de cualquier planta, tienen una o pocas plantas hospederas, donde ponen sus huevos. En el caso de las monarcas, la oruga sólo se alimenta de la asclepia, conocida también como la planta de las mariposas. Además, Gallino explica que para atraerlas también hay que plantar flores con néctar, ya que la mariposa es un polinizador. La importancia de estas plantas es vital para los ecosistemas. Las plantas exóticas o de otros países no son el alimento ni el hogar del insecto o de los animales de la región, por eso las nativas favorecen la cadena de supervivencia de todo lo autóctono.

Desde Sitopia aseguran que a través de las mariposas encontraron una llave para lograr que la gente se conecte más con la naturaleza, en especial durante la cuarentena. “Fue un detonante importante con todo lo que tenga que ver con el jardín y el verde. Con un pedacito de terraza, balcón o jardín, la naturaleza se convertía en una especie de santuario para muchas personas que se dieron la oportunidad de observar, algo que en la vorágine del día a día de la ciudad no se hubieran permitido.”

Florencia explica que tanto el jardín como la huerta nos invitan a entender el ritmo de la naturaleza, a esperar que la mariposa ponga el huevo, que la planta florezca, que la crisálida se convierta en mariposa. “Lo interesante es no caer en la urgencia, sino esperar, aunque lleve meses. Me escriben para consultar si vendo orugas. Dejemos que la naturaleza se haga cargo.”

Las ciudades necesitan más mariposas que favorezcan a los ecosistemas y a la salud. Además, cuanta más cantidad de especies haya, más resiliente y más sano se vuelve el ecosistema, y veremos llegar abejas, abejorros, libélulas. Si un jardín atrae más insectos se vuelve más saludable para ellos y para las personas.

Gallino también explica que la contemplación de las mariposas tiene un poder muy terapéutico: “El proceso de reconocer las mariposas de la región, en quéépoca del año vienen, a qué hora llegan al balcón. Se ven todas las relaciones simbióticas de la naturaleza. Las diferentes partes del ecosistema se vinculan y nos permiten conectar desde un lugar urbano con la naturaleza”.

Desde la antigüedad, la mariposa fue asociada con la transformación, y no es casual que transforme a quienes las cultivan. “No hace falta irse a vivir al campo para colaborar con la naturaleza; en la ciudad podemos tener nuestro pedacito de verde y ayudar al incremento de mariposas urbanas, como las monarcas, así como de las plantas autóctonas y el ecosistema.”

SOBRE SITOPIA

Florencia Gallino comenzó con el proyecto de Sitopia en 2015, cuando vivía en Ciudad de México, a través de una búsqueda personal. Hizo un cambio radical de su alimentación a una dieta vegana, y junto a una amiga (quien continúa Sitopia México) comenzaron a cultivar su comida en una terraza en Polanco motivadas por saber de dónde viene lo que comemos.

Cuando volvió a la Argentina, desarrolló la versión porteña de Sitopia con la intención de enseñar a cultivar y a observar la naturaleza. Desde una terraza en Villa Crespo y a través de las redes sociales y talleres en vivo envalentonó a jóvenes y adultos a conocer qué llevan a su plato. Las mariposas vinieron de la mano con este proceso. Empezaron en Ciudad de México a entender el ciclo completo, en un mariposario gigante, donde entraban caminando. “Las mariposas tienen un ciclo alucinante, es una llave de entrada para mirar el mundo y te lo estás perdiendo sólo por no observar detenidamente. Es gratis y muy mágico.”

Plantas y flores para cultivar y atraer mariposas en Buenos Aires

Plantas hospederas para jardín o macetas

Asclepias: mariposa monarca

Sen del campo: mariposa limoncito

Aristoloquia: mariposa borde de oro

Mburucuyá: mariposa espejito

Chilca de olor: mariposa perezosa

Plantas con flores para atraer mariposas y otros polinizadores

Copete

Caléndula

Zinnias

Cosmos

Lavanda

Girasoles

Pensamientos

Violas