A los 18 años llegó a Nueva York para adentrarse en los engranajes de Broadway. Hoy, la productora argentina lleva adelante una academia de formacion de artistas y ya se prepara para el regreso de las funciones con público en la meca de la comedia musical.


Nació en Argentina, pero su futuro estaba escrito en Nueva York. Más específicamente en Broadway, la cuna de los musicales a nivel global. Llegó persiguiendo su pasión por el teatro pero sin tener en claro cuál era su lugar dentro del arte, algo que descubrió gracias a la carrera de Arts Management. Por eso su nombre no aparece en las marquesinas, pero sí resuena -y fuerte- en el detrás de escena.

Hoy, doce años más tarde, su carrera en la Gran Manzana incluye desde la producción de más de 30 alfombras rojas y la dirección de las campañas de marketing de más de 50 obras teatrales, hasta la creación de un programa de formación de artistas que además es una plataforma virtual: GO Broadway. “Cuando tenía 19 años, creé el primer evento en Facebook. Junté a mis profesores y armé un programa con los recursos que tenía, y la gente se empezó a anotar. La primera vez vinieron 20 chicos de Argentina, Chile y Uruguay, de los cuales 14 eran del elenco de la Novicia Rebelde. Como yo sabía de dónde venían, cuando terminó el curso los llevé a conocer a los autores de la obra. Eso lo hicimos sólo para ellos, porque nuestro trabajo es súper personalizado, nos encanta cumplir sueños”, asegura Berger desde el Upper East Side de Manhattan. GO Broadway está pensado para alumnos latinoamericanos de 18 años en adelante que quieran aprender a navegar en la industria del entretenimiento. Algo parecido a lo que ella necesitaba cuando llegó a la ciudad. 

Además de baile, canto y actuación, ¿qué se puede aprender en Go Broadway?

Armamos este programa para que los chicos tengan una experiencia vip y puedan acceder a lugares a los que uno no llega si viene solo. Los llevamos adónde se arman los sets de grabación y los vestuarios, pueden hablar con los productores de las obras, conocer lo que pasa en el detrás de escena del mundo teatral neoyorquino. Nosotros creemos en el concepto del artista 360, que es autogestivo y no espera a que le caigan los proyectos del cielo. Por eso les damos herramientas para que aprendan a manejarse arriba y abajo del escenario, herramientas de networking como la negociación de contratos, por ejemplo.

—Algo que me llamó la atención es que trabajan con una psicopedagoga. ¿Por qué?

En el ambiente artístico hay mucho rechazo y los chicos tienen cero contención. A muchos los mandan a estudiar a la otra punta del país, sin un peso y les exigen un montón. Por eso intentamos contenerlos para sacarles todo ese peso de la competencia, de compararse, los ayudamos a lidiar con eso. Los artistas pasan por muchas audiciones y no siempre son elegidos, por eso esta pata es fundamental. En EE.UU recién ahora están empezando a tomar conciencia.

—GO debe ser un espacio de mucha liberación para los artistas.

Sí, totalmente. Al estar removidos de su entorno, se destraban emociones que antes estaban guardadas. Algunos chicos salieron del closet, otros llegaron y se dieron cuenta de que estaban cumpliendo el sueño de sus padres. Es muy especial lo que pasa. El arte, para muchos, es un proceso muy sanador.

—Vos terminaste la secundaria y ganaste una beca para estudiar comedia musical en Nueva York. ¿Cómo fue llegar a esa ciudad siendo tan chiquita?

Ahora que lo pienso, tenía 18 años y no puedo creer que vine para acá a vivir sola. Pero al estar afuera, me pude focalizar a pleno en mi carrera, lo único que hacía era estudiar y ver obras de teatro de Broadway. Eso estuvo bueno, porque prácticamente no tenía distracciones.  

¿Qué fue lo que más te sorprendió al llegar?

El ritmo es otro: un día en Nueva York equivale a 10 días en la Argentina. El nivel de exigencia de la gente es altísimo y eso me shockeó. Acá, vos entrás a una escuela de danza un fin de semana y ves a 50 artistas practicando giros, la gente se obsesiona, y eso en la Argentina es más relajado. Uno ensaya, charla, es más humano. Acá, business es business. 

—¿Es cierto que allá se trabaja mejor en equipo?

Lo que pasa acá es que están muy definidos los roles de todos: el coreógrafo es coreógrafo, el stage manager cumple su rol, el company manager también. En la Argentina todos saben hacer de todo, entonces todos opinan de todo y a veces cuesta más la dinámica en equipo. Acá el coreógrafo no opina de escenografía, todo es mucho más colaborativo y organizado, la gente es muy específica en lo que hace. Argentina tiene algo bueno: nosotros con muy poco hacemos mucho, pero a veces pasa que el director musical opina de vestuario y se mezcla todo.

¿Es cierto que estás acostumbrada a consumir más de diez horas semanales de teatro?

Sí, o más. En mayo, todos los años se hace una conferencia que se llama Spring Road Conference, donde invitan a todos los miembros de Broadway del país para decidir qué obras de teatro salen en tour por EE.UU. Esa semana veo doce musicales en total. Hay semanas a full.

—También trabajas en la producción de alfombras rojas. ¿Qué tareas tenés en este tipo de eventos?

Tuve varias tareas desde que empecé. Cuando era más chiquita, era la que rodaba la alfombra roja y le ponía las carteras a las famosas (se ríe). Ahora mis responsabilidades son más estratégicas. En los estrenos de Broadway, a las diez de la noche sale el review del New York Times. Esa crítica es muy valiosa, porque te indica si a la obra le va a ir bien o mal. Yo lo que hago es manejar los war room o cuartos de guerra: los productores leemos las críticas que salen durante los estrenos, buscamos los textuales que van a salir en prensa, en redes, y hacemos un análisis.

—Qué responsabilidad…

A veces está buenísimo porque las críticas van bárbaro, pero si algo sale mal y tenés que dar de baja una obra, es más difícil. He hecho mil cosas, he acompañado a los artistas a hacer todas sus entrevistas de prensa… Me asignaban a tal celebrity y tenía que acompañarla toda la noche.

—Te traigo a la actualidad. ¿Cómo están funcionando los teatros allá?

Hoy casi no se están usando, se puede tener hasta cien personas adentro y el Off Broadway está casi todo fundido. Pero va a ir volviendo de a poco. El 14 de septiembre vuelven las cuatro primeras obras con los teatros al cien por ciento de aforo: El Rey León, Aladín, El Fantasma y Chicago, que son las más conocidas. El resto, recién entre octubre y diciembre, va a llevar un tiempo.

La mayor parte de la gente que consume teatro en Broadway, es turista. ¿Cómo van a ser los protocolos de ingreso, estando tan avanzada la vacunación en EE.UU?

Todavía no anunciaron los nuevos protocolos, pero se sabe que toda la gente que esté arriba del escenario tiene que estar vacunada. Acá tenemos un código QR en el celular que certifica la vacunación, entrás a un lugar, lo escanean y saben que estás vacunado. Espero que Broadway haga algo así.