A poco tiempo de cumplir los 50, la modelo, actriz y cantante deja a un lado los sets de grabación para meterse de lleno en el estreno de su primer EP de seis canciones en clave folk, que saldrá a fines de mayo.


A los 18 años, Carolina del Carmen Peleritti, mientras hacía sus primeras armas en la carrera de modelaje, decidió tomar clases de teatro con Norman Briski y con Julio Chávez. Trabajó como actriz en cine, teatro y televisión, y en 2008 se llevó un Cóndor de Plata como Mejor Actriz por su papel en la película ¿Quién dice que es fácil?, protagonizada junto a Diego Peretti. Pero desde 2009, la actriz que supimos ver en Mi cuñado, Cybersix, Resistiré o en la película Días de vinilo decidió que era momento de torcer un poco el destino e inclinarse hacia la música.

Junto a Jaime Torres se largó a cantar y desde entonces ha compartido escenarios con referentes de la música popular argentina. Su repertorio abrazó la obra de Raúl Carnota, Leguizamón y Castilla, Chango Rodríguez, Chivo Valladares, Arsenio Aguirre, Ramón Ayala, Adolfo Ábalos, Chacho Echenique, María Elena Walsh.

“Empecé a estudiar canto a los 17 años, a partir de la necesidad de empezar a hablar mejor, de expresarme mejor. Tenía la voz muy guardada hacia adentro, no se me entendía nada”, le cuenta a El Planeta Urbano desde su casa en Colegiales. Pero esa urgencia por solucionar un déficit la llevó a descubrir su voz cantora. Su rodaje por los escenarios y su contacto con distintas letras y músicas le despertaron la necesidad de componer lo suyo. Así brotaron dos canciones con su sello personal: “Aleteo” y “Suspiro” (esta última, con música de Peteco Carabajal), que ya se pueden escuchar en YouTube y Spotify.

En 2019, Peleritti puso en la balanza su recorrido musical, y la suma de las partes la llevaron a grabar un EP. Lo hizo sin apuro y visitando el estudio en distintos momentos. Dejó listo un trabajo de seis temas que estará disponible en todas las plataformas el 27 de mayo. “Este EP es como un punto de partida. Siento que acá empieza algo. Es el inicio a poder seguir eligiendo las músicas que voy a cantar, es la proyección de una presentación y armar un show con lo próximo que va a venir”, confiesa.

Además de las buenas nuevas con la música, ese mismo año participó de una serie brasileña, Boca a boca, que se estrenó en 2020. Su personaje, cosas del destino, le permitió incorporar su canto. “En el personaje podía cantar, podía arrullar. El arrullo es para calmar. Pude usar mi voz musical en ese personaje. Hay una playlist de la serie donde está el arrullo que hago”, dice, y se le dibuja una sonrisa.

Luego, pandemia mediante, llegó el momento del parate obligado y se truncaron varios proyectos; uno de ellos, el lanzamiento del EP y algunas giras por el país. “El 2020 fue un momento de freno y de conciencia. Me di cuenta de que no debía sacar el material, me metí para adentro, me abracé y sentí que era momento para hacer solamente eso: abrazarse y abrazar a los que estaban en casa. Me dediqué a cuidarme y a cuidar a los otros.”

“Empecé a estudiar canto a los 17 años, a partir de la necesidad de empezar a hablar mejor, de expresarme mejor. Tenía la voz muy guardada hacia adentro, no se me entendía nada.”

–Carolina del Carmen Peleritti… ¿Usar tu nombre completo es un modo de resignificarte?

–Tiene que ver con esta construcción que vengo llevando desde hace varios años con la música. Es adonde quiero ir, y Del Carmen me empezó a gustar. Etimológicamente, está relacionado con la música, y me pareció interesante integrar mis partes y nombrarme así.

–¿Cómo fue el proceso que te llevó a descubrir tu voz cantante?

–Empecé a estudiar canto a los 17 años, a partir de la necesidad de empezar a hablar mejor, de expresarme mejor. Tenía la voz muy guardada hacia adentro, no se me entendía nada. Ese aprendizaje para sacar la voz afuera me llevó todos estos años y fue el más perseverante. Pasé por muchos maestros, y a partir de todas esas clases descubrí una voz musical. Por supuesto, me sirvió para actuar e interpretar, pero en ese proceso empezó a salir una voz que tiene que ver con el cantar. Animarme a cantar me llevó mucho tiempo. Hace once años me lancé a cantar por primera vez, pero la voz estaba absolutamente fortalecida para expresarme y estar en el teatro sin necesidad de tener amplificación. El dominio expresivo de la voz es un camino muy personal. Lo que sí sé es que gracias a la perseverancia puedo cantar y me siento muy feliz haciéndolo. Sólo yo sé lo que significa destrabarlo y haber descubierto esto en mí.

–Este movimiento no sólo te llevó a destapar tu costado cantante, sino también el de la composición. ¿Cómo trabajaste esa parte?

–“Aleteo” es la primera canción en la que hago letra y música, y fue una sensación de sorpresa. Fue muy fuerte sentir esa primera composición, es una sensación que difiere con la interpretación de canciones de otros. A la vez, también me encanta interpretar y buscar repertorio de compositores y autores, o que me lleguen a través de amigos músicos. Después hay otro tema que tiene una letra mía y la música la puso Peteco Carabajal. No es algo que me plantee, empieza a suceder por esto de que uno está todo el tiempo buscando letras y autores. Ese movimiento te empapa en poesías y líricas. Siempre escribí y me gusta, pero ahora es como que esto me pone más atenta a que eso que escribo tenga una forma. Sin ánimo de apurar nada, las cosas que salieron no me las propuse. Tiene más que ver con una inspiración que me dio todo el movimiento.

–“Hoy sentí el latido de un pajarito muriendo/ Un golpe en mi ventana lo dejó sin el aliento/ Lo acurruqué entre mis manos/ Lo apoyé contra mi pecho”, decís en “Aleteo”. Suena a una vivencia que tuviste.

–Totalmente. Surgió de una experiencia en primera persona. En el intento de salvar pájaros que se golpeaban contra mi ventana. Muchos a los que pude sacar del shock del golpe y darles un poquito de miel con agua revivían y salían volando. Fue una experiencia muy hermosa para mí. Me pasó muchas veces, hasta con un colibrí. Es una sensación con la vida y con la muerte. La letra salió directa, como un sentimiento. Al principio quedó guardada, hasta que un día, en un monte cordobés, me prestaron un ronroco (el instrumento favorito de Gustavo Santaolalla). La letra se aunó de forma natural con la música. “Esto es una canción”, me dije. Al tiempo, llegué a Buenos Aires, lo llamé a Fernando Noy y le conté lo que me había pasado. Le di la letra para que se fijara si había algo que modificar, pero la miró y enseguida me dijo: “Esta canción se llama ‘Aleteo’”. Y quedó ese nombre.

–¿Cómo surgió la participación de Peteco Carabajal en “Suspiro”?

–Pasó algo parecido. Salió directa, sin pensarla. Y la música llegó por algo mágico. Tengo una amistad hermosa con Peteco, y muchas veces es de mandarme sus chacareras. Un día me animé a mandarle una letra y me la devolvió con una música. Fue muy fuerte. Cuando empecé a ver la posibilidad de grabarla, él terminó siendo el productor. Le gustó mucho la letra.

–En su momento, Juana Molina dejó su carrera de actriz para dedicarse a la música. ¿Te sentís en el mismo camino?

–Corrí mi energía para irme hacia otro lugar, dejando la actuación al ladito. Los espacios escénicos, el teatro, hasta la moda, me trajeron a este presente que es la música. Yo, Carolina del Carmen Peleritti, me expreso, soy feliz en un proyecto propio y voy buscando qué hacer y cómo lo quiero hacer. Eso es muy diferente a actuar. Siento que fue muy importante para mí darle el espacio para que suceda. Si vos estás disociada, vas y volvés, es como que no estás dando el espacio real para que pase. Por eso todo este tiempo me he dedicado a hacer música y a cantar. Es lo que me apasiona y lo que me gusta.