Gonzalo Posse y Juan Baez reconvirtieron el negocio de las ferias americanas y desarrollaron una empresa basada en la economía circular. Así funciona la pyme que vende prendas que no produce.


La muerte es un concepto que suele estar asociado a los finales. Sin embargo, para Gonzalo Posse y Juan Báez, dos amigos de toda la vida, el fallecimiento de un conocido en común significó un comienzo. Con apenas 22 años, ambos se preguntaron qué debían hacer con toda la ropa usada que había quedado en su placar, y entonces tuvieron una idea: recircular las prendas para continuar con su ciclo. Así, con más preguntas que respuestas pero la decisión firme de emprender, armaron su primera plataforma online de venta al público y le dieron vida a Galpón de Ropa. Sin experiencia, sin conocimientos ni demasiado dinero, pero con la idea fija de darle una vuelta de tuerca al negocio de las ferias americanas. “Analizamos el mercado de la ropa usada y notamos que tenía fisuras, entonces nos sedujo el desafío. Pero en 2012 las herramientas tecnológicas del e-commerce no estaban tan desarrolladas como ahora. No conseguíamos tener ventas ni clientes, así que un día decidimos alquilar un bar en Palermo y promocionar el evento en las redes sociales. Fue nuestra primera feria física y nos fue muy bien: en un solo día vendimos la misma cantidad de ropa que en seis meses. Comenzamos a hacer esto una vez por mes hasta que en 2014 dimos un paso más y abrimos nuestro primer local en Villa Crespo”, recuerda Posse, dueño y cofundador del proyecto.

A partir de ese momento, Galpón de Ropa empezó a crecer y el concepto de economía circular tomó fuerza en la empresa. “Hoy la sustentabilidad es uno de nuestros valores principales. No sólo por el hecho de recircular las prendas, sino también por los procesos de trabajo que elegimos. Siempre que remodelamos un local, reutilizamos los materiales; no manejamos materias primas como plásticos; reciclamos todos los desechos que se generan en las oficinas, y la ropa que queda sin venderse va directo a donación. De a poco estamos logrando que la marca sea de triple impacto, algo fundamental para el medioambiente”, explica Florencia López, jefa del Departamento de Arte y Comunicación.

“Hoy la sustentabilidad es uno de nuestros valores principales. No sólo por el hecho de recircular las prendas, sino también por los procesos de trabajo que elegimos”, explica Florencia López, jefa del Departamento de Arte y Comunicación.

Todo en Galpón de Ropa está en constante movimiento. Por eso hoy la firma cuenta con tres locales (en Almagro, Belgrano y Las Cañitas), que toman alrededor de 30 mil prendas por mes. Pero el proceso de selección de ropa es riguroso –a eso se debe parte del éxito– y se basa en cuatro pilares. El primero es el estado de las prendas: la ropa no debe estar manchada, descocida ni rota, y su tela tiene que estar en perfecto estado. El segundo es el estilo, que debe ser moderno. Reciben ropa de día, de noche y también deportiva, de hombres y mujeres, aunque no trabajan con prendas vintage ni de fiesta. “Por otro lado, también nos fijamos mucho en la marca, porque eso es lo que nuestros clientes buscan cuando vienen a comprar, y nosotros tenemos que asegurarnos de que las prendas no se estanquen. Es un criterio polémico, que genera amor-odio, pero si no priorizamos lo que nuestro público quiere, no podríamos mantener ese círculo. Así que trabajamos con marcas nacionales e internacionales que uno encuentra en zonas comerciales: Zara, H&M, Forever 21, la mayoría conocidas como fast-fashion”, explica Florencia. El último criterio a tener en cuenta es la temporada climática. Actualmente, están priorizando la ropa de invierno, porque está claro: la premisa es que sea un negocio rentable.

De la mano de estos pilares, los clientes que además de comprar quieran vender sus prendas pueden optar por tres sistemas diferentes: cobrar en efectivo, dar las prendas en consignación o recibir créditos para compras futuras en los locales. Si el cliente quiere el dinero, se lleva un 30 por ciento del valor total en el momento; en caso de elegir la opción de consignación, se queda con el 40 por ciento una vez que se vende la prenda (puede controlar el estado de la operación a través del panel de clientes que tiene la web), y si opta por los créditos, se lleva el 50 por ciento del precio de la prenda para gastar (sin fecha de vencimiento) en cualquier local galponero.

En un mundo que fabrica más de 150 mil millones de prendas anuales, de las cuales el 30 por ciento nunca llega a venderse y sólo el dos por ciento se recicla para producir nuevos materiales, Galpón de Ropa asumió el compromiso de reducir el impacto de la industria textil y promover el consumo responsable.

En un mundo que fabrica más de 150 mil millones de prendas anuales, de las cuales el 30 por ciento nunca llega a venderse y sólo el dos por ciento se recicla para producir nuevos materiales, Galpón de Ropa asumió el compromiso de reducir el impacto de la industria textil y promover el consumo responsable. Así logró que se vendieran y compraran alrededor de 810 mil prendas de más de 130 mil personas, que se convirtieron en piezas clave de este cambio de paradigma. “Antes de comprar, preguntate si de verdad lo necesitás. Cuidá las prendas que tenés para que duren más. Vendelas cuando ya no las uses. Eso es el consumo responsable: cuestionarse qué hábitos afectan el medioambiente o impactan socialmente y accionar en pos de revertirlos”, concluyen desde la firma.