El mundo de la coctelería y las bebidas espirituosas muestra cada vez más diversidad de géneros en la composición tanto de quienes lo llevan adelante como de su público. Con el rol central que van tomando las mujeres como gran ejemplo, se opera un cambio de paradigma bienvenido y necesario.


Es tiempo de movilizar viejas estructuras, y las bebidas espirituosas no son la excepción. Hace pocos años era una rareza ver a una mujer sentada sola en una barra bebiendo whisky. Incluso era observada con ojos prejuiciosos. Afortunadamente, ya no es así. Gracias a los cambios socioculturales que se fueron dando (o, mejor dicho, que se fueron ganando), como cuestiones de identidad de género y de equidad, aunque todavía quede terreno por conquistar se fue desmitificando el hecho de que determinados consumos estén dirigidos exclusivamente hacia hombres o mujeres.

En una master class organizada por la marca de whiskey –se escribe así porque hace referencia al producto venido de Irlanda– Jameson, a cargo de Claudia Piedrabuena, Brand Ambassador de Pernod Ricard Argentina, en la que participaron la CEO regional de la firma, Constanza Bertorello, y, como invitada, Eugenia Harttig, de Minas Whisky, se dio una interesante charla entre mujeres de la industria y periodistas. Se habló sobre el crecimiento del consumo de whisky en la Argentina, con mayores índices en el público femenino (un 23 por ciento a nivel mundial el último año), y sobre las nuevas formas de consumo, menos prejuiciosas y más descontracturadas. “En la Argentina se multiplican las oportunidades de consumo del whiskey: coctelería, after office y brunch, donde se incorporaron las espirituosas en el menú”, afirma Piedrabuena.

Basta de “quién, cómo y cuándo”

Esta tendencia no sólo es observada por las empresas de bebidas sino que hoy se ve a diario en los bares que ofrecen infinidad de cócteles con whisky para todo paladar, desmistificando el antiguo consumo asociado a lo viejo, ceremonial y exclusivamente masculino.

Un bar que desde su apertura en 2018 levantó la bandera del “whisky libre de machismo”, proclamando que no tiene género, es Sede – Central de Whisky. Juanma Bidegain, uno de los dueños, cuenta cómo surgió la idea: “Nosotros creíamos que muchas bebidas tenían construcciones sociales. El whisky tenía dos antagónicas: por un lado, el consumo muy aristocrático, de hombres adultos, machos, gente culta; y por otro lado, el consumo ultrapopular o del rock, sin grises”. Cuenta que, como los lugares que existían no los representaban, decidieron armar un espacio “donde no hubiera una forma correcta de cómo beber whisky sino que fuera inclusivo y que uno pudiera ir a aprender y experimentar, tal vez empezando con coctelería con whisky suave y después con una coctelería más compleja; luego ir al mundo de la cata y ahí entrar en las distintas variedades de bebidas, de más amenas a más complejas”. “Hicimos un poco eso: un espacio para gente joven, donde uno no tuviera que estar sentado en un sillón con luces tenues escuchando jazz sino que pudiera estar parado tomando whisky de otra manera.”

En Sede, la mujer tiene un rol central. La mitad del equipo está integrado por personal femenino, y suelen estar al mando de la barra. “Decidimos contactarnos con Red de Mujeres para que no se vinculara al bar con un lugar macho y lograr un espacio que fuera seguro para mujeres. Esto, en dos sentidos: uno, que cualquier persona se sintiera cómoda tomando whisky, sea sola o en grupo; además, sacarle esa mirada conservadora. Por otro lado, que fuera un lugar donde quedara claro que no permitimos ningún tipo de acoso o violencia hacia la mujer. Ante cualquier problemática, lo primero que tienen que hacer es avisarnos a nosotros; todo el equipo tiene una capacitación en ese sentido. También quisimos que las caras del lugar fueran mujeres e hicimos la campaña ‘El whisky no tiene género’ para dejar esto en claro”, agrega Bidegain. El bar queda en Chacarita, y en su puerta, una placa tipo lápida dice: “23 de agosto de 2018. Acá murió la mirada conservadora del whisky. QEPD”.

“Creo que se corrigieron en muchos lugares un montón de prejuicios. Cada generación vino con información nueva y, la verdad, cada vez siento mucha más amplitud.” (Juanma Bidegain, socio propietario de Sede – Central de Whisky)

Whisky para todes

Minas Whisky es una comunidad de sólo dos años de vida que organiza catas y maridajes. En palabras de su creadora, Eugenia Harttig, “nace de un deseo de acompañar un movimiento colectivo de inclusión”. Y cuenta su experiencia: “Para 2018, yo ya tenía muy naturalizado el consumo de la bebida. Años antes comencé a notar ciertos patrones de comportamiento que me hacían ruido. Por ejemplo, beber whisky y que fuera llamativo, que creyeran que yo no entendía o no tenía interés en la bebida, etcétera. Obviamente, me alentó la oleada feminista y de deconstrucción de paradigmas, más mi bagaje en comunicación social, como para armar un proyecto comunicativo y experimental cargado de sentido”.

Cuenta que la idea le surgió una noche al volver de una cata en la que eran cuatro mujeres y ochenta hombres. Pensó: “Hay que animarse y animar”. Y la respuesta de la gente fue inmediata. La primera placa que publicó decía: “¿Sos mina? ¿Te gusta el whisky? Welcome to the jungle!”. A los pocos días propuso una cata exclusiva para mujeres y en pocas horas tuvo más de sesenta comentarios pidiendo información.

Hoy en día, no sólo mujeres participan de sus programas. “Comenzó siendo una comunidad para mujeres pero después hubo tal respuesta y deseo de sumarse por parte de muchos varones que fue como ‘¡si quiero inclusión, no puedo hacer actividades exclusivas o que excluyan!’, con lo cual les hablo a mujeres, varones y disidencias.”

En cuanto al aumento del público femenino sobre estas bebidas, Harttig afirma: “Creo que es gracias a que crecen los espacios de consumo y comunicación. Por ejemplo, en paralelo a Minas Whisky, abría el bar Sede, surgían otros colectivos de mujeres, periodistas interesados en escuchar y transmitir y, poco a poco, las marcas lo están haciendo. Entiendo que todo eso se conjuga en ese crecimiento de interés. Pero es parte de un aprendizaje que estamos amasando entre varios para tener nuevas formas de pensar, nuevos paradigmas, menos juiciosos o estereotipantes”.

Juanma Bidegain coincide con esta idea: “Creo que se corrigieron en muchos lugares un montón de prejuicios. Cada generación vino con información nueva y, la verdad, cada vez siento mucha más amplitud. Para mí, claramente se está dando un cambio y tiene que ver con cosas socioculturales, como identidad de género, matrimonio igualitario, el Ni Una Menos, marchas de mujeres; tiene un impacto muy desde ese lado. Nosotros, los dueños, somos tres hombres, así que no vamos a decir que somos un bar feminista porque no nos compete, pero sí intentamos materializar algunas cosas en las que creemos”.