GLAAD • QUÉ VES CUANDO ME VES

Brindar imágenes veraces y objetivas de la comunidad LGBTIQ+ en los medios de comunicación para erradicar la homofobia y la discriminación. Esa es la tarea de esta organización sin fines de lucro dedicada al activismo en el sector. Porque el futuro llegó hace rato pero necesita de visibilidad y hechos concretos.


Armar videos, postear arcoíris, organizar reclamos virtuales. Este año, el amor es amor pero en las redes. Cuando Carlos Jáuregui y los primeros militantes LGBTIQ+ tomaron las calles porteñas por primera vez, en 1992, seguramente no imaginaron que 28 años más tarde una pandemia encerraría los cuerpos en sus casas, cambiaría el abrazo por el Zoom y desplegaría banderas instagrameadas o agitadas bajo la luz del control remoto.

Es un noviembre raro, distinto de otros, cuando la Marcha del Orgullo iluminaba la ciudad, pero la diversidad siempre se las ingenia. Mientras estoy viendo en Netflix por segunda vez Elisa y Marcela, la gran película de Isabel Coixet que retrata una historia real de dos mujeres que se amaron en 1885 y se casaron fingiendo ser Mario y Marcela, me pregunto si todo lo que pasa por mi cabeza equivale a una marcha personal. Porque mirar al otrx abre preguntas, genera emociones, propone temas. Hay muchas maneras de poner el cuerpo.

Con el mundo recluido en casa, los consumos culturales cambiaron y se reprodujeron brindando una gran oportunidad para contar otra historia. Desde la usina creativa de Ryan Murphy con Hollywood, The Politician o la película Los chicos de la banda, donde vemos ese clóset gay que, aunque parezca mentira, aún hoy existe, pasando por la desfachatez de Sex Education o el amor entre Omar y Ander en Elite, algo cambia. Estamos sentados sobre el filo del paradigma y sabemos que se va a caer.

Netflix hizo una encuesta en la Argentina y los resultados abren el debate sobre el real valor de la visibilidad en los medios: la mayoría de los entrevistados LGBTIQ+ sienten que el entretenimiento ahora refleja de forma más precisa a la comunidad que hace dos años; también tres cuartos (73 por ciento) de los encuestados LGBTIQ+ dijeron que las historias en la pantalla ayudaron a generar mayor comprensión por parte de sus familiares.

Estas conclusiones son el disparador para hablar con Mónica Trasandes, directora de Medios y Representación en Español para Gays y Lesbianas contra la Difamación (Glaad), quizás la organización de activismo LGBTIQ+ más célebre del mundo, dedicada a promover imágenes veraces del colectivo en los medios de comunicación para eliminar la discriminación basada en la identidad de género y la orientación sexual. Mónica es uruguaya pero vive en los Estados Unidos y trabaja en la organización desde 2008, es activista LGBTIQ+, experta en medios, escritora, madre de una niña y se enciende por Google Meet cuando nos metemos a fondo con el tema de la diversidad y su visibilidad en los medios. “Parte del problema es que algunos tienen una idea de quiénes somos las personas LGBTIQ+ con base en lo que han visto, y eso es puro estereotipo”, dispara, y agrega: “Incluso mucha gente que está en los medios no conoce a personas trans o gays, así que replican el prejuicio”.

Le pregunto por una cuestión que me desvela: cómo se hace para deconstruir esa imagen, qué herramientas de cambio concretas podemos utilizar. Mónica nos revela su estrategia. “Nosotros en Glaad vamos a la industria del entretenimiento y les decimos: ‘Tenés un proyecto trans, muy bien, pero… ¿tenés escritores trans?’. Aunque sorprenda, infinidad de veces la respuesta es no. Entonces los conectamos con guionistas de la comunidad. Si vas a rodar una serie con perspectiva trans es necesario tener unx showrunner trans. Es un trabajo de diálogo constante para lograr un producto interesante, conmovedor y abarcativo. Porque el problema es la falta de diversidad, el no mostrar diferentes personas, profesiones y posturas en la vida.”

La representación será plural o no será. La diversidad no sólo atraviesa la cuestión de género, también es política y social. “A veces se retrata sólo el mundo de las personas gay con dinero –dice Trasandes–, y nosotros bregamos por la representación de toda la sociedad y sus diferentes realidades, desde lo socioeconómico hasta lo racial.” No hay realidad sin pluralidad, parece evidente, y lo esencial, con perdón de El principito, no debe ser invisible a los ojos.

La paridad de género delante y detrás de cámara es un asunto crucial; cómo escaparle al tokenismo que reinó en los medios desde siempre es la cuestión. Dejar de generar roles secundarios y decorativos para tener “un amigx gay” en el elenco es fundamental. Le planteo a Mónica si podemos lograrlo. “En Glaad compartimos los estudios que hemos hecho, y muestran que, por ejemplo, en una ficción hay quince personajes importantes y ninguno es LGBTIQ+; o si existe, el rol está diez minutos de tiempo en pantalla contra cuarenta minutos del resto de los personajes. Son datos, no opinión”, manifiesta.

“Si vas a rodar una serie con perspectiva trans es necesario tener unx showrunner trans. Es un trabajo de diálogo constante para lograr un producto interesante, conmovedor y abarcativo.” (Mónica Trasandes, de Glaad)

Pienso en cuántos personajes “florero” que están sólo para prestarle la oreja al protagonista hemos visto; pero algo está mutando. Le pregunto a Mónica si comparte la sensación, y responde: “El cambio se está dando de a poco. Netflix es uno de los que dicen ‘esto es importante para nosotros’, pero aún hay mucho por hacer. En Hollywood el gran trabajo por delante es obtener más inclusión latina y también LGBTIQ+. Hay que mostrar el problema, concientizar la falta”. Poner en marcha el cambio no es sólo darle play al reclamo. “A las minorías también hay que ayudarlas a ganar experiencia en el mercado laboral”, dice Mónica, y hace foco en una cuestión central: “Algo que necesita la comunidad trans, por ejemplo, es que se le dé oportunidades de trabajo y formación. Poder empezar como asistentes de producción, aprender el oficio y, eventualmente, algún día, llegar a ser showrunners. Nadie obtiene ninguna experiencia si no se la das”. Tenía que decirse y se dijo.

Antes de despedirnos hablamos de Patricia Rodríguez Real y Romina Moore, las chicas argentinas de la serie Street Food: Latinoamérica, de la naturalidad con la que abordan su vínculo, la historia de sus familias y el prejuicio de género que implica creer que la parrilla es cosa de varones. Mónica recuerda cómo su abuelo les enseñó a hacer el fuego tanto a ella como a su hermana, el orgullo de ese primer asado de las pibas. Y por un segundo sentimos que lo que vemos está más cerca.

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