Supermodelo, activista y directora. Su documental visibilizó la problemática de la salud materna e infantil en diferentes partes del mundo. Nuevamente elegida por Calvin Klein como imagen de su fragancia emblema, regresa a la industria de la moda para ocupar el mismo lugar que hace 30 años.


“¿Dónde, después de todo, comienzan los derechos humanos universales? En lugares pequeños, cerca de casa, tan cerca y tan pequeños que no se pueden ver en ningún mapa del mundo.” Así, con una frase de Eleanor Roosevelt, comienza el filme de Christy Turlington Burns estrenado diez años atrás en el Tribeca Film Festival. Una hemorragia durante el parto de su hija que casi le cuesta la vida le permitió tomar conciencia de lo privilegiada que fue su situación al recibir la atención necesaria y preguntarse cuántas otras mujeres no cuentan con los mismos recursos. Su compromiso humanitario la llevó a recorrer diferentes partes del mundo para descubrir las falencias en los sistemas de salud y así fundar una ONG, Every Mother Counts.

Atrás quedaron las pasarelas y fiestas junto a Linda Evangelista, Cindy Crawford y Naomi Campbell, pero no así los flashes. Casada con Edward Burns, actor y director de Hollywood, en el 30º aniversario de la fragancia Eternity de Calvin Klein, ambos volvieron a ser los elegidos para filmar la campaña inspirada en el amor incondicional de almas, marcada por miradas profundas, manos entrelazadas y el mar.

–¿Cómo es el vínculo con Calvin Klein y cómo ha crecido y se ha fortalecido con el tiempo, teniendo en cuenta que también te han apoyado con tu ONG?

–No tengo conocimiento de ninguna otra relación que sea tan larga como la mía con Calvin Klein. Cuando vine por primera vez a Nueva York para trabajar como modelo, era una de las marcas más deseadas por todos, y haber sido elegida en ese entonces para lanzar Eternity fue más que emocionante. Con el correr de los años, seguimos trabajando en conjunto y sumamos las campañas de ropa interior y la colección regular, cuando todavía estaba en marcha. Es muy especial porque, como bien decís, han sido un gran apoyo también con Every Mother Counts, y me enorgullece poder fusionar ambas partes de mi vida y que se crucen de manera positiva. Creo que realmente reconocen lo que hacemos y cuán importante es este tema para tantas mujeres.

–Junto a tu marido, volvieron a la marca con una nueva campaña de la fragancia. Imagino que la filmación trajo recuerdos de ese primer comercial en 1988. ¿Cuáles fueron tus emociones durante el rodaje y cómo te descubriste en este mismo papel pero años después?

–Las imágenes de la campaña se han mantenido supericónicas, y si bien algunas cosas han cambiado, en su mayor parte mantienen una línea común: el amor eterno, el océano y la cinematografía en blanco y negro. Me encanta todo lo que creamos juntos, pero por supuesto que, ahora que estoy con mi marido, se siente aún más significativo porque es mucho más personal. Cuando tenía 18 o 19 años hice el primer comercial y no era mamá. Tuvimos muchos niños en la campaña con nosotros, pero todos eran de diferentes edades, en algunos casos ni siquiera era posible que fueran mis hijos, y yo transitaba un lugar muy diferente en mi vida para desempeñar ese tipo de papel. Ahora entiendo el significado de una relación, de un compromiso y del amor a largo plazo, así que, en ese sentido, este comercial es muy fiel a mi experiencia personal. Mi esposo no es modelo, y cuando hicimos la primera campaña fue divertido verlo en esa situación, pero esta segunda vez diría que lo pudimos disfrutar aún más porque ya tuvimos aquella primera experiencia y resultó hermoso poder volver a hacerlo con un nuevo director, un nuevo fotógrafo y en un nuevo lugar.

–El comercial nos muestra la conexión cósmica y la unión física entre almas gemelas en su forma más pura. Incluso la canción es muy romántica. ¿Creés en este tipo de vínculo? Puede sonar un poco cliché, pero ¿creés que el amor es la respuesta?

–Sí, no sólo el amor romántico, sino que creo que el amor en general es la respuesta y es por eso que estamos acá. Lo que hace que los humanos seamos humanos es que tenemos esa capacidad de amar y entender que el amor puede cambiar, crecer y evolucionar. Creo que todo tiene un aspecto cósmico, que hay mucho en juego en función del destino, y el tiempo justo es una pieza importante en esto. Cuando conocí a mi esposo no sólo estaba en el lugar correcto y en el momento adecuado sino que también estaba en el lugar correcto en mi vida, donde un compromiso como el matrimonio era por primera vez algo que me interesaba, y creo que él estaba en ese mismo lugar también. Realmente hay algo celestial en eso. Cualquier cosa significativa también requiere esfuerzo. Habrá momentos en los que será más fácil y sentirás que estás más sincronizado que otros, pero una vez que tengas una base de comprensión y respeto mutuo, siempre se puede resolver en conjunto cualquier cosa que desafíe una situación.

–Tu documental No Woman, No Cry comienza con una frase de Eleanor Roosevelt, ¿por qué elegiste esa cita en particular?

–Amo a Eleanor Roosevelt, ella es la persona que introduce esta idea de ayuda para los derechos de las personas. Pensé en esa cita tan bellamente hablada sobre los aspectos humanitarios, haciéndolos parecer tan accesibles con esta idea de que todo comienza con vos, en tu hogar y en tu comunidad. Entendí que eso marcaría perfectamente el tono de lo que quería que le llegara a la audiencia. Quería que vieran algo que probablemente no sabían, que conocieran las historias de mujeres con las que probablemente nunca interactuarían y traer esas experiencias más cerca de cada uno. Hacía ya un tiempo que no veía el documental, en abril fue nuestro décimo aniversario e íbamos a volver a transmitirlo en el Tribeca Film Festival, pero por supuesto todo fue cancelado por el covid. Hicimos un screening virtual, y cuando lo volví a ver, esa frase fue lo que me volvió a conectar de inmediato y a recordarme por qué quise hacer este trabajo y por qué era tan importante. Reforzó mi compromiso y el de la organización una vez más.

–Compartís una historia personal que sufrís con el nacimiento de tu hija. ¿Creés que muchas veces debemos pasar por experiencias traumáticas para poder trascenderlas y así brindar un mensaje al mundo?

–En mi caso particular, lo que me ocurrió tuvo una incidencia en mi activismo porque fue muy personal, pero conozco a muchos activistas que no tuvieron una experiencia traumática, simplemente notaron las injusticias que estaban sucediendo a su alrededor. No creo que tenga que ser así, pero conmigo lo fue y da la casualidad de que la mayoría de las cosas en las que me he involucrado profundamente han tenido que ver con algún episodio que haya transitado y que de alguna manera me acercó a determinados temas para tener algo que aportar.

–Viajaste por todo el mundo, ¿por qué elegiste casos en Tanzania, Bangladesh, Guatemala y los EE.UU. para filmar en el documental?

–Comencé buscando los lugares donde las tasas de mortalidad materna eran las más altas, y el África subsahariana era el lugar indicado hasta que el presidente de Tanzania en esa época, que también era el jefe de la Unión Africana, habló en la ONU. Él había tenido un compromiso tan real con la salud materna e infantil que escucharlo me ayudó a tomar la decisión final. Fue un placer que quien liderara ese país se concentrara en este tema y que tuviera una red de personas que nos ayudaran a que todo fuera un poco más fácil para que pudiésemos filmar. Con Bangladesh fue similar; si bien nunca había estado antes, es un país con una gran población, fundamentalmente de origen musulmana y con altas tasas de mortalidad materna, pero tuvieron mucho éxito con respecto a la salud de las mujeres en la última década. Tratamos también de elegir lugares que tengan el potencial de hacer un gran cambio. Guatemala es una región del mundo rodeada de otros países que son mucho más conservadores en lo que respecta a los derechos reproductivos. Sin embargo, allí hay una gran población indígena que tiene una fuerte red de activismo con la que me he conectado. Y los EE.UU. tenían que estar; mi historia ocurrió acá y estoy muy feliz de haberla incluido porque, desde entonces, ha habido mucha más atención en nuestras estadísticas.

–En el documental mostrás cómo las mujeres en tu país no fueron tratadas como personas particulares cuando estaban embarazadas, ¿eso cambió?

–No, estamos peor que nunca. Hay mucha discriminación ya sea porque no están documentadas o por su color de piel. Eso es un gran desafío y no ha mejorado; en todo caso, ha empeorado. Pero al menos ahora hay un diálogo y estos hechos son más conocidos por la sociedad. De todos modos, hay que identificar las disparidades y el racismo que existen en nuestras instituciones y hospitales y ser conscientes de la atención que se les brinda a las mujeres.

–¿Sos optimista en cuanto a que podamos encontrar soluciones a los problemas de salud del mundo?

–Lo soy. Creo que una de las cosas que estamos viendo ahora con el covid es que algunos sistemas de salud son más débiles que otros y que eso tiene que ver con quienes nos lideran. Entonces, cuando mirás a tu alrededor y ves que hay lugares que están transitando el virus de una manera más organizada porque sus gobernantes han guiado a las personas y las han ayudado a protegerse, creando medidas de seguridad o testeos, no es sorpresa que acá, en los EE.UU., estemos haciendo todo mal. Tenemos un líder que no comprende lo que estamos tratando y no respeta a las mujeres. Pero tengo esperanza, por lo menos a nivel local. Hay ciertos estados que están dirigidos por personas que entienden cómo protegernos y están creando mejores recursos para ayudar a la población a mantenerse segura. Espero que podamos pasar este gobierno pronto y que comiencen a implementar políticas útiles no sólo para este virus sino también que sean funcionales después. Hay mucho que debemos hacer y hay que asegurarse de que las personas estén cubiertas y tengan acceso a una atención de calidad.

–Siempre estuviste muy conectada con la música, incluso has filmado videos con George Michael y Duran Duran. ¿Cuál es tu conexión personal con las melodías hoy?

–Amo la música; de hecho, no conozco a nadie que no la ame. Ahora mismo estoy disfrutando que mi hija está muy sumergida en eso y estoy aprendiendo sobre varios artistas que no conocería si no fuese por ella. Cuando hacemos viajes largos en auto, ella es una especie de DJ y descubrí que tenemos muchos gustos similares. Creo que todos estamos muy conectados con las canciones con las que crecimos o escuchamos en algún momento importante. La música se convierte en parte tuya y, así como las fragancias, te sumerge en emociones, te pone nostálgico y te transporta.