Bicicletas, monopatines y automóviles eléctricos. Vehículos sin conductor dependientes de inteligencia artificial. El transporte público y privado pospandemia plantea desafíos necesitados de tecnologías que estén a su altura. En el ámbito local, empresas privadas –algunas con venia del Gobierno nacional– los enfrentan con buenas armas y expectativas favorables.


Fantasía húmeda de Los Supersónicos, realidad que sabe más a presente que a sci-fi: vehículos autónomos, autos eléctricos, movilidad del futuro. Ante los nuevos desafíos planteados a partir de la pandemia global, los expertos aseguran que aumentará el negocio de los transportes alternativos. Entonces, ¿vienen tiempos de bicicletas y monopatines eléctricos? ¿Cómo está la Argentina con respecto a desarrollos tecnológicos relacionados con la movilidad? ¿Hay en la actualidad opciones para suplantar el transporte público? Ante la crisis económica, ¿se trata de una solución para pocos?

No es noticia que desde hace tiempo viene machacándose con la idea de un transporte más sustentable, con la aparición de baterías eléctricas y con nuevas formas de trasladarse dentro de las ciudades. De hecho, una encuesta reciente de Adecco asegura que casi la mitad de los trabajadores argentinos (46,74%) evitará el uso de los medios de transporte público cuando pueda retomar sus actividades laborales. ¿Llegó el tiempo de los vehículos unipersonales?

Ante los nuevos desafíos planteados a partir de la pandemia global, los expertos aseguran que aumentará el negocio de los transportes alternativos.

El auto eléctrico homologado por el Gobierno

El desarrollo del proyecto Volt Motors se inició en 2016 y demandó, desde su creación, una inversión cercana a los 500 millones de pesos. Hoy se convirtió en el primer auto de la Argentina en obtener la licencia de homologación L7e, un permiso especial del Gobierno que habilitará a estos autos eléctricos cordobeses a circular en calles, rutas y autopistas.

“La licencia alcanzada nos permite concretar nuestro anhelo, que es poner en las calles un vehículo competitivo, de muy bajo costo de mantenimiento y operación, de alta tecnología, construido con los mismos materiales utilizados en la industria aeroespacial y dotado de los últimos avances en materia de conectividad”, explica Daniel Parodi, CEO de Volt Motors.

De esta manera, la provincia de Córdoba se ensancha de orgullo. Y hasta el ministro de Producción, Matías Kulfas, anduvo recorriendo la planta y fue parte del anuncio de la producción en serie. “Creo que este tipo de vehículos están llamados a reemplazar, gradualmente, a los vehículos de combustión tradicional”, comenta Parodi.

La sorpresa: Volt no necesita ningún tipo de inversión adicional, ya que para arrancarlo alcanza con… ¡un enchufe de 220 voltios! “Los vehículos eléctricos desafían esquemas y generan un nuevo paradigma de movilidad”, sigue Parodi. Se trata de autos amigables con el ambiente, con estándares económicos y sociales. Saldrá al mercado con un valor de USD 20 mil; tendrá una versión utilitaria que costará unos USD 17 mil, y una más liviana que valdrá USD 12 mil.

“Creemos que el contexto actual que estamos viviendo ha generado nuevas situaciones y ha impuesto nuevas medidas en cuanto a cuidados e higiene social que han venido a quedarse. La movilidad es una de ellas, y exigirá el traslado en grupos reducidos o de a pocas personas por vehículo”, explica el CEO. Y concluye: “En ese sentido, consideramos que los autos eléctricos vienen a consolidarse como una solución o propuesta de movilidad para pocas personas”.

La leyenda del vehículo sin conductor

Hace unos años, emprendedores argentinos diseñaron el primer auto sin conductor. Se trató de un prototipo que mostraba cómo podría ser su impacto en la movilidad autónoma en las ciudades. “Y ese impacto es enorme”, comenta Alejandro Repetto, creador de este auto junto a Enrique Cortés Funes.

Se trata de un vehículo autocomandado capaz de cumplir con las principales funciones de movilidad de un auto tradicional, pero de manera autónoma. Para funcionar, recurre a la inteligencia artificial, que interpreta los estímulos de su entorno con la capacidad de tomar decisiones sin la intervención humana.

“El auto mostró que se necesitaría infraestructura inteligente, además de autos inteligentes”, continúa Repetto. Ahora bien, ¿ciudades como la Capital Federal tienen infraestructura para este tipo de rodados? “La realidad es que, con la tecnología actual con respecto a inteligencia artificial, los vehículos pueden rodar en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, para sacar el máximo provecho de esto, todas las ciudades están con déficit de infraestructura”, sigue.

Para 2015, cuando los emprendedores desarrollaron esta tecnología, este tipo de demandas era aún “incipiente”. Y los prototipos locales llegaron apenas una semana después que en Singapur y Londres, pioneros de estas invenciones. La intención de este proyecto va más allá de lo comercial: quiere cambiar la lógica de posesión del auto. Lo explica Repetto: “¿Para qué voy a tener un auto estacionado si puede estar, por ejemplo, trabajando para Uber? Si esto lo extrapolamos, será necesario un auto de cada diez de los que hay ahora circulando, que en realidad están la mayor parte del tiempo estacionados”. Y aventura: “Después de la pandemia, los robots van a tomar impulso”.

Huellas de carbono, ruido, estrés, humo: a eso le escapan estas tecnologías. Su interés está centrado sobre tres ejes: cambiar la forma en que nos transportamos, purificar el aire que respiramos y mejorar la calidad de vida.

Ebikes y monopatines de vanguardia

Rodar Electric es una empresa local creada en 2014 con la finalidad de desarrollar soluciones de movilidad sustentable y ecológica para distintos escenarios y necesidades. Su creador, Juan Martín Savage, un licenciado en Administración de 37 años, proyecta un aumento de ventas a causa de la pandemia: “Está pasando en otras partes del mundo. Y en la Argentina estos transportes están bastante a la vanguardia”. ¿El dato? Desde Rodar Electric sostienen que durante la cuarentena experimentaron un crecimiento en las ventas del 230 por ciento.

La pretensión de las ebikes (bicicletas de asistencia eléctrica) y los monopatines eléctricos es reemplazar los autos y el transporte público. Su costo oscila entre los 68 mil y los 200 mil pesos. A la sazón, ¿pueden considerarse como alternativas caras o, en relación, se trata de opciones que puede amortiguarse? “Yo diría que, antes de tomar una decisión, los usuarios analicen bien los costos de los otros medios de transporte, que evalúen su tiempo perdido esperando o trabados en embotellamientos”, propone Savage.

Según sus propias estimaciones, el usuario promedio de las ebikes y los monopatines eléctricos tiene entre 35 y 45 años. A propósito, Rodar Electric se asume como una de las compañías pioneras en este tipo de movilidad. En rigor, la empresa fabricó la primera bicicleta eléctrica de Latinoamérica.

Huellas de carbono, ruido, estrés, humo: a eso le escapan estas tecnologías. Su interés está centrado sobre tres ejes: cambiar la forma en que nos transportamos, purificar el aire que respiramos y mejorar la calidad de vida.

En Rodar Electric imaginan una movilidad pospandemia volcada a este tipo de vehículos. “Como está pasando en los países que están saliendo de la cuarentena”, completa Savage. Y otro dato no menor: este tipo de rodados no necesita patentamiento.