El pasado 19 de junio se celebró el día internacional del cóctel más elegante de todos los tiempos. A pesar de los mínimos ingredientes que lo componen, su ejecución es un desafío para todo bartender. Aquí, varias de las historias que relatan su origen y algunas recetas.


Al pedir un Martini surgen varias preguntas. ¿Gin o vodka? ¿Batido o refrescado? ¿Con aceitunas, piel de limón o cebollines? ¿Proporciones? ¿Servido en la copa que lleva su nombre u on the rocks?

Básicamente, un Martini es una mezcla de gin y vermú seco (también llamado “francés”) decorado con aceitunas o un twist de limón. Sin embargo, el más icónico de los cócteles no tiene una fórmula única. Los puristas dicen que lleva gin –nunca vodka– y que no debe agitarse en coctelera. En realidad es un clásico, y como tal, la receta correcta es la que cada cliente prefiera.

Existen varias versiones acerca de su origen. La más popular dice que desciende del Martinez, un cóctel con gin, vermú dulce, marrasquino y bitters creado por el legendario bartender Jerry Thomas en el San Francisco’s Occidental Hotel en 1862. El afortunado cliente fue un viajero que iba de camino a la ciudad californiana. Pasado el tiempo, Martinez devino en Martini. Su receta se fue tornando más seca gracias al vermú dry y, probablemente también, a la evolución del gin, que ya no necesitaba taparse con ingredientes dulces. Además, con el correr de las décadas, la tendencia iba hacia sabores más secos.

Otra historia cuenta que su antecesor es el Marguerite –nada que ver con el actual Margarita–, hecho a base de gin, vermú seco francés (en vez del tipo italiano), marrasquino y bitters. ¿El año? 1896.

También se dice que el Dry Martini tuvo que ver con la aparición del London Dry Gin, un estilo más fino y seco del destilado base. Dicho cóctel fue fuertemente publicitado por la marca italiana Martini & Rossi para el lanzamiento de su vermú seco, el 1º de enero de 1900.

De una manera u otra, lo cierto es que a principios del siglo XX la palabra Martini era tan popular en las barras del mundo que dio lugar a múltiples recetas, siempre servidas en la emblemática copa en forma de V.

Algunas incluso surgidas de la ficción, como el Vesper Martini, sin duda el Martini literario más famoso. El cóctel favorito de James Bond apareció en Casino Royale, la primera novela de la saga escrita por Ian Fleming, en 1953. El impecable agente secreto le dicta la receta de su creación al bartender: “Tres partes de Gordon’s, una de vodka, media medida de Kina Lillet –un aperitivo francés–”. Y detalla: “Agítelo muy bien hasta que esté helado, luego agregue una piel de limón larga y delgada. ¿Entendido?”. Y lo bautiza con el nombre de la bella agente Vesper Lynd. Se dice que es la primera versión de un Martini con vodka. Pero no la última, sobre todo por la creciente popularidad de este destilado desde los años 80. Larga vida al distinguido Martini.


Varias recetas para un clásico

Dry Martini

El clásico para los amantes de la complejidad y carácter del gin. La proporción puede variar según se lo prefiera más o menos seco. Si se reemplaza la aceituna por cebollines, obtenemos un Gibson.

• 60 ml de Tanqueray London Dry Gin o Gordon’s Dry Gin

• 10 ml de vermú seco

• 1 aceituna

En un vaso de composición con hielo, verter primero el vermú y luego el gin. Revolver bien hasta que se enfríe. Colar en una copa helada (se puede poner un rato en el freezer o enfriar con hielo). Decorar con una aceituna.

Vodka Martini o Vodkatini

Para los fans del vodka y su sabor más suave.

• 60 ml de vodka Smirnoff Nº 21 o Ketel One

• 10 ml de vermú seco

• 1 piel de limón o aceituna

En un vaso de composición con hielo, verter primero el vermú y luego el vodka. Revolver bien hasta que se enfríe. Colar en la copa fría. Perfumar con la piel de limón (puede dejarse caer dentro de la copa) o con aceitunas.

Vesper Martini

Creado por Ian Fleming, padre literario de James Bond. Dicen que tuvo la idea mientras bebía en el Dukes Bar de Londres.

• 60 ml de Gordon’s Gin

• 20 ml de vodka Smirnoff Nº 21

• 10 ml de Lillet Blanc

• 1 piel de limón

Batir los ingredientes en la coctelera con hielo. Colar en la copa fría. Decorar con la piel de limón.

Baileys Espresso Martini

Una opción dulce de otro clásico de la coctelería.

• 15 ml de Baileys Irish Cream

• 35 ml de vodka Smirnoff Nº 21

• 35 ml de café espresso recién hecho

• 5 ml de almíbar (alternativa: miel)

• 3 granos de café

Batir los ingredientes en la coctelera con hielo. Colar en la copa fría. Decorar con los granos de café.

Dirty Martini

Al clásico se le agrega una pizca de salmuera.

• 60 m de Tanqueray London Dry Gin o Gordon’s Dry Gin

• 10 ml de vermú seco

• 10 ml de salmuera

• 1 aceituna

En un vaso de composición con hielo, verter el vermú, la salmuera y por último el gin. Revolver bien hasta que se enfríe. Colar en la copa fría. Decorar con una aceituna.