Si ya estaban en replanteo como instituciones que no terminaban de adaptarse al paradigma digital y al circuito alternativo de la contracultura, ¿qué sucede ahora, en plena pandemia? ¿Acaso el Covid fue el golpe de gracia que les faltaba para quedar obsoletos? ¿Qué cosas ya se están pensando desde su interior? Algunas ideas y ensayos.


Quizás uno de los primero desafíos que los museos tuvieron que enfrentar en la última década tuvo que ver con evolucionar de un paradigma de observación pasiva y lineal (no digital) a uno de redes y con mayor interactividad. A su vez, conforme la cultura y estética web fueron mutando, la búsqueda del factor “wow”, la foto perfecta o la experiencia “redsocializable” se volvió casi un prerrequisito para los jóvenes (de aquí que se comenzara a hablar de “museos instagrameables”). Los museos lo saben y en los últimos años han comenzado un proceso de aggiornamiento para captarlos. ¿Cómo? Mientras que antes la fotografía no estaba habilitada en muchos espacios debido a cuestiones de copyright o protección de las obras, hoy esta práctica no sólo está incorporada (y hasta se permiten y promueven selfies), sino que las organizaciones utilizan las redes sociales para potenciar sus exhibiciones y generar engagement.

Por otro lado, la propia definición de lo que es un museo parecería estar en flujo y revisión en tanto ahora se habla de experiencias inmersivas o pop ups antes que de exhibiciones tradicionales; se busca la interactividad del público con la obra (a veces este también es parte de la obra), y los curadores y organizadores están empezando a tener en cuenta cómo los museos son fotografiados por los visitantes y de qué manera la tecnología interactúa con la obra en los espacios educativos y artísticos.

Como resume JiaJia Fei, directora de Marketing Digital del Guggenheim de Nueva York, en una charla TED: “En una era predigital de la fotografía, el mensaje era ‘Esto es lo que estoy viendo, lo que vi’. Mientras que hoy el mensaje es ‘Estuve ahí. Vine, vi y me hice una selfie’”.

Del futuro y la continuidad de los museos

Los museos ya tenían diversos desafíos relativos a la manera de vincularse con los nuevos públicos, incorporar la tecnología de forma orgánica, mantenerse relevantes y no al margen de la coyuntura global y, además, sumar caras y propuestas frescas, por lo que vale preguntarse cómo el escenario actual los afecta.

“En estos casi diez años trabajé en el nuevo Museo de Arte Moderno, previo a su inauguración y posterior a su inauguración, y en la fundación de un banco, al tiempo que lo hacía en galerías autogestivas. La verdad es que nunca me sentí identificada e interpelada por las cosas que pasaban en el circuito tradicional. Me parecía todo demasiado superficial y demasiado político para mal, digamos, con mucho juego de poder. Para mí siempre fue más representativo y más interesante todo lo que tiene la contrapropuesta en el circuito paralelo al mundo del arte”, cuenta Victoria Tolomei, curadora multifacética que además acaba de lanzar una plataforma de asistencia para artistas emergentes en tiempos de Covid-19 llamada Viralizá Arte y un podcast de arte.

“El museo tiene que ser el punto de partida y no de llegada, y ese es para mí el principal problema del museo hoy, que se configura como “el” destino final, e incluso como algo imposible para muchos artistas porque no son lugares accesibles y porque además hay un montón de cuestiones que como artista tenés que considerar para poder ser parte de este circuito y para poder pertenecer”, agrega Tolomei. En este sentido, no está sola advirtiendo que los museos deberían tomar un rol más activo, y hasta desde un lugar casi activista. Un ejemplo de esto último bien puede ser el del Museo del Mañana en Río de Janeiro, un espacio cuya idea principal es que el mañana no está listo y que esto será una construcción colectiva de la cual participarán los brasileños y otros ciudadanos del mundo, ya que este no es un museo de objetos sino de ideas.

“En una era predigital de la fotografía, el mensaje era ‘Esto es lo que estoy viendo, lo que vi’. Mientras que hoy el mensaje es ‘Estuve ahí. Vine, vi y me hice una selfie’.” (JiaJia Fei)

Panorama pos-Covid

Según la Unesco, se estima que un 90 por ciento de los aproximadamente 60 mil museos que hay en el mundo enfrentan hoy en día un cierre parcial o total. En este contexto, y a medida que se flexibilicen los términos de la cuarentena en los distintos países, los museos irán tomando distintas medidas para reabrir.

En algunas ciudades de Europa, como Berlín, algunos museos, como el Brandenburg State Museum, ya están experimentando con nuevos términos y estrategias. Allí se les permite a los visitantes practicar distanciamiento social en el foyer con palos y cintas que miden exactamente 1,5 m como parte de un ejercicio; las muestras se van tiñendo del tono general con imágenes alegóricas al cambio de costumbres sociales, y en el suelo hay marcas que determinan dónde pueden ubicarse los visitantes al mirar la colección. “Un museo es un espacio libre diseñado para abrir horizontes nuevos de pensamiento, pero no funciona independientemente de la realidad”, explica el director del museo, que sólo permitirá cien personas en simultáneo y venderá tickets online para horarios específicos, como otros museos del país.

A las estrategias de reabrir presencialmente con restricciones o programar tours virtuales, cursos y seminarios online, se suman algunas opciones más innovadoras y creativas. Como es el caso del Hastings Contemporary Museum en Inglaterra, que comenzó a ofrecer tours virtuales usando robots con telepresencia (compuestos de un Segway y un iPad), y que hoy tiene alta demanda. O el de la Royal Academy of Arts, que desde las redes sociales propuso un desafío curioso y bastante gracioso para ver quién dibujaba el mejor jamón, logrando más de 100 mil likes y cobertura en varios medios locales.

F5 al concepto de museo

Para bien o para mal, esta crisis mundial de salud podría ser el catalizador que las autoridades y equipos de los museos estaban necesitando para (re)pensar lo que significan estos espacios en tanto instituciones, cómo innovar en este contexto para mantener a las audiencias interesadas y participando o, incluso, cómo usar la tecnología a su favor en tiempos de distancia social.

Tal vez un signo de la necesidad de actualización sea que en las definiciones oficiales del Consejo Internacional de los Museos sobre estas instituciones como “espacios democratizadores, inclusivos y polifónicos para el diálogo crítico sobre los pasados y los futuros”, no se haga mención a lo digital o al espacio virtual como territorio que también hay que ocupar y hacer público, en tanto internet hoy es una institución en sí misma, como señala Tolomei. Asimismo, estos espacios no deberían considerarse sólo de preservación del patrimonio o educación, sino también como lugares de diálogo, inspiración y hasta crítica. Bienvenido sea el replanteo.