Esta práctica, que agrupa desempeño físico, descontracción emocional y concentración mental, hizo de sus clases a distancia una gran alternativa para mantenernos en eje en tiempos de aislamiento. Cuáles son los pros y los contras de entrenarse desde casa.


El chat grupal –en el que sólo pueden enviar mensajes los profesores, para no generar un barullo de conversaciones cruzadas– anuncia las actividades del día. “¡Buen día a todos!”, dice la directora de la sede Cerviño, Lucía López. “En diez minutos empezamos práctica preparatoria conmigo. Y si no, a las 12.30 tienen otra chance con Fran. ¡Lindo día para todos!” Los alumnos recibimos este mensaje dos o tres veces por día, como esa madre que te recuerda: “¿Hiciste la tarea hoy?”. Aunque esto no es un deber, sino un placer. El Método DeRose, que llegó a la Argentina en el año 1988 y hoy cuenta con 19 escuelas en todo el país y cientos de sedes alrededor del mundo, es, en palabras oficiales, “una propuesta de buena calidad de vida, buenas maneras, buenas relaciones humanas, buena cultura, buena alimentación y buena forma”. Y sigue: “Desenvuelve alta performance profesional y alta performance deportiva. Algunas de nuestras herramientas son la reeducación respiratoria, la administración del estrés, las técnicas orgánicas que mejoran el tono muscular y la flexibilidad, procedimientos para perfeccionar la descontracción emocional y la concentración mental. Todo eso, en última instancia, con miras a la expansión de la conciencia y al autoconocimiento”. Al margen de esta definición, quien escribe acredita que el Método te hace sentir mejor. Baja la ansiedad, aumenta el rendimiento físico, calma la mente y desarrolla el cuerpo en su máxima expresión. Sus clases, de una hora de duración, abarcan aspectos de elongación y gimnasia con resistencia muscular, ejercicios de respiración, relajaciones y meditaciones que cierran cada práctica.

Aunque el encuentro presencial, la sociabilidad con nuestros compañeros y las clases grupales siempre fueron el eje del Método, la modalidad virtual existe desde hace varios años, con el propósito de crear puentes entre los alumnos que viajan o tuvieron que mudarse a ciudades donde no hay escuelas.

“La modalidad online funciona prácticamente igual que la presencial. Es como la escuela, pero en tu casa. Tenemos una plataforma donde los alumnos pueden acceder a los horarios de clases en vivo y además a las clases on demand, ya que las dejamos grabadas y disponibles en esa plataforma”, explica Lucía. “Muchos alumnos estaban algo reticentes al comienzo, pero al experimentar esta opción se sorprendieron de lo bien que funciona y el cien por ciento se adaptó a la modalidad online.”

–Desde el Método implementan estas prácticas mucho antes de que pasara lo del aislamiento, ¿por qué siempre creyeron que la modalidad a distancia era una buena alternativa?

–Nuestros alumnos son personas curiosas, que viajan, se forman y trabajan en distintos lugares del mundo. La modalidad online es algo que usamos desde hace años para responder a las necesidades de ellos. Hace años que personas de lugares en los que no hay representación de nuestra red solicitan alguna forma de aprenderlo a distancia. De esta forma, poco a poco la enseñanza online se fue instalando en las escuelas, primero más informalmente, con el tiempo se fue estructurando y ahora nos encontramos con este momento particular en el que funcionamos cien por ciento online.

–¿Cómo tomaron los alumnos esta modalidad? ¿Se entusiasman con las prácticas desde sus casas?

–¡Muy bien! Aunque manejamos desde hace mucho tiempo este sistema para clases grupales o personales, la mayoría de nuestros alumnos utilizan el formato presencial. Por la situación que nos atraviesa a todos, surgió la necesidad de adaptar el cien por ciento de nuestras actividades a lo virtual casi de un momento a otro. La verdad es que en un principio no sabíamos cómo iban a habituarse nuestros alumnos, algunos al principio no le tenían tanta confianza, ¡pero tuvo un impacto enorme! Mucha gente está con más tiempo disponible y con una profunda necesidad de desarrollar más vitalidad, bienestar, foco e inteligencia emocional. El nivel de participación aumentó un montón y se sumaron muchas personas a nuestras actividades.

–¿Qué se gana y qué se pierde frente al sistema presencial?

–Para nosotros el factor humano es indispensable, nos encanta estar cerca y de hecho nuestra escuela se caracteriza por ser un lugar de encuentro y convivencia mucho más allá de lo que enseñamos en las clases prácticas. Pero realmente sentimos que esta situación tan particular nos dio un empujón para percibir el potencial de nuestro trabajo y cuánto podemos aportar a la sociedad y a las personas más allá de la distancia. Continuamos estando cerca aunque sea de forma virtual, dando clases que nos permiten corregir, vernos, escucharnos e incluso que los alumnos compartan desde sus casas con su familia o amigos.

–Además de las clases, fomentan el diálogo y los encuentros virtuales, ¿qué importancia tienen estas cuestiones además de la práctica?

–El DeRose Method es una propuesta muy amplia que busca brindar herramientas para que podamos desarrollarnos en todos los aspectos. Por eso la parte técnica (mindfulness, técnicas corporales, de respiración, etcétera) es apenas un fragmento de todo lo que enseñamos. ¿De qué sirve trabajar tu cuerpo, tu cabeza y tus emociones si después eso no se refleja en la forma de ser y de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno? Somos seres sociales y mucho de lo que enseñamos tiene que ver con comportamiento, por eso nuestras escuelas son espacios de convivencia, donde el aprendizaje se da al compartir diálogos, encuentros o actividades sociales. Y en esta nueva etapa seguimos en contacto de esa forma, sigue habiendo desayunos, clases teóricas, meriendas, lecturas y charlas que nos permiten acercarnos desde otro lugar. Incluso generamos, entre todas las escuelas, un espacio virtual 24/7 en el que 70 profesores de todo el mundo estamos como voluntarios para conversar y recibir a quienes quieran pasar por ahí. En derose.co/sos se encuentran alumnos e instructores de todas las escuelas del mundo, amigos, conocidos o familiares.

“Mucha gente está con más tiempo disponible y con una profunda necesidad de desarrollar más vitalidad, bienestar, foco e inteligencia emocional. El nivel de participación aumentó un montón y se sumaron muchas personas a nuestras actividades.”

–También acompañan a sus alumnos con charlas individuales a distancia para afrontar este momento, ¿cómo se les ocurrió implementar esto?

–Es nuestra forma de trabajar desde siempre. Lo personalizado y el uno a uno caracterizan nuestra forma de enseñar para saber qué es lo que cada persona quiere y necesita trabajar, desarrollar o aprender. Además, es un momento super particular en donde nuestra mayor responsabilidad (y deseo) es llevar bienestar a las personas para que podamos aprender de esta situación común a todos y salir de ella más fuertes, más unidos y más humanos.