Beyoncé, Rosalía, Rihanna y Billie Eilish se convirtieron en fanáticas instantáneas de esta firma californiana de ropa reciclada, única, superpop y ultracustomizada. La tendencia “hágalo usted mismo” vuelve reversionada y causa furor entre los fashionistas creativos con conciencia ambiental.


Hubo un tiempo en que las carpetas escolares eran de cartón negro, pero para combatir el aburrimiento siempre se podía recurrir a las revistas, con tijera y Plasticola en mano. Fotos de actores, series y películas solían formar un collage personalísimo que era celado por tus compañeres, y el pastiche de autor como sello identitario solía trasladarse a la indumentaria: ¿querías una remera de los Sex Pistols? Pintabas un parche con temible pintura para tela marca Teka y lo cosías, generalmente a mano y a escondidas de tu madre, sobre una t-shirt brasileña que al primer lavado se encogía dos talles. Pero vos, feliz, porque nadie más tenía tu camiseta pupera.

Ahora les pasa lo mismo a Beyoncé, Rosalía, Rihanna, Billie Eilish e Iggy Azalea: con la firma de reciclados Left Hand LA volvieron los parches en los pantalones de tiro alto, con el popular video “Yo x ti, tú x mí”, de Rosalía y Ozuna, como la prueba más fehaciente de esta tendencia. Sus jeans repletos de pegatinas digitales son una oda pop al “hágalo usted mismo” (pero con otras uñas, porque con la manicura imposible de Rosalía es complicado) y se viralizaron instantáneamente. ¿Querés el mismo? Imposible. Ahora te explico por qué ese pant es una prenda tan única como la remera que estamparon tu tía, tu hermana, vos o yo en el invierno del 92.

Left Hand LA le da una segunda oportunidad a prendas vintage tuneándolas con parches y estampas que recuperan la impronta noventosa y resucitan la estética grunge. No hay dos prendas iguales, es customización retro pop en estado puro. ¿Pedís moda circular? Su diseñadora, Julie Kucharski, cumple.

Kucharski nació en Carolina del Sur, un Estado muy alejado de la sofisticación neoyorquina. Sus creaciones reflejan los consumos culturales de una chica criada con austeridad y sobredosis de TV. Nuestra Julie sigue fiel a sus orígenes y no desperdicia su dinero ni siquiera en seguidores: mientras desconocidas influs locales tienen millones de followers y cuatro comentarios, la cuenta @lefthandla, vistiendo a megacelebridades mundiales, apenas llega a los 53 K. Kucharski demuestra que hay una ventana para lo genuino dentro de la ficción instagrameada. Y desparrama cultura pop en vez de lujo aspiracional. No es poca cosa.

Los diseños de Left Hand LA rescatan con una ironía no exenta de nostalgia algunos hitos de infancias no tan lejanas, como la serie Lizzie McGuire, el ligeramente aterrador payaso Ronald McDonald, estampas comiqueras con los mohínes de Betty Boop y recortes de diarios o revistas made in the 90. La magia está en las combinaciones de colores, la decoloración retro y manual del denim, el armado ondero de los collages estampados, pintados o aplicados. También en los precios. En el e-shop de lefthandla.com, las opciones van de los 30 a los 400 dólares y las prendas son multigénero. ¿Querés más? Podés encargar tu diseño exclusivo o hacerlo con tus propias manitos comprando las bolsas de apliques que se venden a sumas amigables, así que empezá a jugar en tu casa a Juliana Costurera y meté mucho parche como nunca.

Left Hand LA le da una segunda oportunidad a prendas vintage tuneándolas con parches y estampas que recuperan la impronta noventosa y resucitan la estética grunge.

Así como los bodegones alimentan el recuerdo de perdidas comidas familiares, Left Hand LA supo explorar el nicho de lo fatto in casa y reconvertirlo en objeto de deseo. ¿Quién quisiera volver a los 90 o al 2000? Probablemente, quienes fueron niñes en esos años o aquellos que añoran algo que curiosamente nunca vivieron (un recuerdo producto de las redes implantado por la Matrix, diría Neo, y se calzaría su abrigo custom-tailored). A unos y a otros les aviso que la campera de denim con Sailor Moon pintada en la espalda que figura como agotada en lefthandla.com la compré yo. Y canto a los gritos: “La luz de luna no me deja hablarte, quiero saber qué debo hacer. Es el milagro del amor”.

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