De pie y sin titubear, la generación Z exhibe con fuerza una mirada aguda sobre los temas relacionados al cuidado del medioambiente y diversas problemáticas climáticas, sociales y culturales alrededor del planeta. Cansados de discursos vacíos, entienden que la lucha es de ellos, y por sus propios medios.


Si el nombre de las activistas climáticas Helena Gualinga, Penny Tovar, Bertine Lakjohn o Sarah-Anna Awad no te resuenan, seguro el de Greta Thunberg sí; en particular luego del conmovedor pero durísimo discurso que esta adolescente de tan sólo 16 años, que ya está siendo considerada para el Premio Nobel de la Paz, dio en las Naciones Unidas hace algunas semanas con motivo de la crisis climática. Sin embargo, ella no es la única joven que está alzando su voz y trabajando para enfrentar diversas problemáticas climáticas, sociales y culturales alrededor del mundo. Y es que ya no debería sorprendernos la fuerza, el sentido de la justicia y la conciencia que la generación Z exhibe en torno a una miríada de temas que hoy explotan a través de campañas y acciones potenciadas por las redes sociales y medios alternativos –ni el diario ni la TV–. Será que, cansados de discursos vacíos, las nuevas generaciones entienden que la lucha es de ellos, y por sus medios.

Una niña con Asperger que lo cambió todo

Para los que no han reparado en los cientos de tuits al respecto, titulares en los medios o hasta memes que ya andan girando, Thunberg llamó la atención internacional por primera vez el año pasado, cuando inició una huelga escolar frente al parlamento en su Suecia natal. La niña, que milita desde los ocho años, fue diagnosticada con Asperger y mutismo selectivo, dejó de hablar, de comer y se enfermó severamente a causa del malestar e impotencia que le generaba la inacción gubernamental ante el desastre ecológico, como cuenta en su charla TED. A raíz de esto, con el apoyo de su familia comenzó por volverse vegana, dejar de viajar en avión (viajó en velero a los EE.UU., donde este mes está participando de distintos eventos) y comenzó a dar charlas y emancipar a los más jóvenes.

Más allá de los detractores que ha tenido, mayormente por considerar que habla desde un lugar de privilegio (al venir de un país del primer mundo), lo cierto es que la sensibilidad y contundencia del discurso de la niña puso a los adultos en un lugar más que incómodo, revelando las hipocresías y la falta de sinceridad de la política. En este sentido, distintos referentes, desde la escritora y periodista Soledad Barruti hasta otras figuras de la política y del activismo vernáculo, han reivindicado la labor de esta pequeña, que es imposible no emparentar con otras luchas locales y globales.

Todo tiene que ver con todo

Si en el aspecto ambiental, Instagram ha servido de gran canal para amplificar el mensaje, con figuras de todo tipo alineados por la causa (desde Billie Eilish hasta Calu Rivero) y ecogrammers,como Dafna Nudelmal (@lalocadeltaper), oecoinfluencers, como Lauren Singer(@trashisfortossers, con más de 360k), son quizás las voces más jóvenes las que ahora acaparan el micrófono y le dan urgencia al reclamo, más allá de toda moda o trend topic. Una de ellas es la voz del joven Bruno Rodríguez, egresado de la ORT y estudiante de Ciencia Política elegido para hablar en la Cumbre Climática de Nueva York y quien además milita en Jóvenes por el Clima (@jovenesporelclimarg), una versión local del movimiento de Greta, que además articula con el movimiento político de redes Les Jóvenes (@lesjovenes), que hoy mismo se moviliza además por causas como el aborto legal, seguro y gratuito, y que tiene voceros a otros jóvenes, como Ofelia Fernández, Pedro Rosemblat y cía.

En este sentido, no sorprende, y de hecho parece una progresión natural, que lo que localmente fue el crecimiento del movimiento feminista entre las adolescentes, la llamada “revolución de las hijas” que tomaron las calles en los últimos dos años para demandar acción al Congreso, ahora traslade el reclamo a otras áreas que exceden el aborto, la ESI o el acoso, e incluyan la desigualdad económica y el desastre ambiental.

Así, youtubers, estudiantes de secundario que jamás habían militado e influencers de las redes han empezado a virar el mensaje hacia causas verdes o eco, motivados por el mensaje de Greta y la urgente necesidad de un cambio. Este fue el caso de Ezequiel Martinengo, un booktuber que se volcó al activismo ambiental, volviéndose vegetariano y que hoy forma parte de Friday For Future y colabora con la Red Solidaria. Como él, tantos otros.

Que la conciencia verde ha permeabilizado a los chicos y adolescentes no es novedad(2), una generación cada vez más informada y consciente ahí donde los mayores fallan, en particular, cuando se trata del medioambiente. La plataforma Change.org lanzó el movimiento #FirmoPorElPlaneta (firmoporelplaneta.org), que hasta el momento logró reunir más de 750 mil firmas de jóvenes y adultos en todo el país. El medioambiente es la cuarta causa por la que firman los argentinos en la plataforma de Change.org y la primera causa entre los jóvenes. Una encuesta realizada por la fundación de las Naciones Unidas reveló que el 92% de los jóvenes en los EE.UU. cree que el ambiente debería ser la prioridad internacional número uno para el gobierno.

Será por eso que cada vez más marcas empiezan a tener en cuenta a este segmento (“los clientes del futuro”, opina Verónica Bergottini, diseñadora de ropa sustentable que esta edición tuvo un lugar especial en Puro Diseño), quienes hoy se proponen, irónicamente, consumir menos. Es por eso que más chicos eligen ser veganos o vegetarianos a edades tempranas o dejar de pedir juguetes caros, y que los jóvenes deciden usar la bicicleta como medio de transporte, o pasarse a la copa menstrual o dejar de usa plástico para contaminar menos, o incluso preguntarse por el contenido de lo que comen o quiénes fabrican su ropa.

Como con muchos otros adolescentes, una toma de postura clara con respecto a ciertas cuestiones del mundo no viene exenta de roces, tanto por generar incomodidad en los entornos familiares o escolares como por señalar la inacción de los mayores. De este modo se hace cada vez más patente una brecha cultural y generacional que no sólo se evidencia en torno al clima, y que tiene a la generación X y boomers en el ojo de la tormenta, ya que no sólo se los considera culpables de causar muchas de estas problemáticas, sino funcionales a la propagación y sobrevida de un sistema que, en vistas de los chicos, ya no va más.

Si las nuevas generaciones están marcando el camino en términos de lucha feminista, ambiental y de justicia social es por algo, y quizás, por una vez, los que deberían hacer silencio, escuchar y aprender sean los mayores.

Si las nuevas generaciones están marcando el camino en términos de lucha feminista, ambiental y de justicia social es por algo, y quizás, por una vez, los que deberían hacer silencio, escuchar y aprender sean los mayores.

})(jQuery);