Bruno y Franco Moretti son los hermanos de Cipolletti que crearon el gin más sofisticado del país. Uno ingeniero y otro biólogo molecular, se dieron un gusto y ahora son los grandes referentes del mercado.


Los hermanos Moretti llegaron a Buenos Aires desde su Cipolletti natal en los 90 para ir a la universidad. Bruno, el mayor, se recibió de ingeniero en Informática, pero su vocación de fotógrafo fue mayor y dedicó su tiempo a eso; Franco es doctor en Biología Molecular y todavía ejerce la docencia en la UBA. Hace casi tres años pensaron en producir una bebida que realmente les gustara. Primero pensaron en el whisky, pero se dieron cuenta de que era complicado y que les llevaría mucho tiempo. Entonces fueron por el gin: primero gestaron la idea, luego comenzaron a instrumentarla y en diciembre de 2016 salió a la venta la primera botella de Buenos Aires Gin. Un proyecto que fue creciendo año tras año y que hoy se da el lujo de innovar según las exigencias de sus clientes y de sus propios sueños.

–¿En qué trabajaban antes y cómo se les ocurrió empezar a destilar?

Bruno Moretti: –Además de ingeniero, yo soy fotógrafo, laburé mucho de eso.
Franco Moretti: –Yo anduve mucho por laboratorios medicinales hasta que empecé atrabajar en la Facultad de Medicina en secuenciación de ADN. Luego hice el doctorado y trabajé en varias cosas por mi cuenta mientras daba clases. Entre todos esos proyectos apareció la idea de hacer destilados con Bruno. Arrancamos y nos entusiasmó más que todo lo demás.

–¿Era la primera vez que trabajaban juntos?

B. M.: –De chicos teníamos una banda, un hobby que por suerte nos ayudó mucho para empezar el proyecto.
F. M.: –Tocábamos música para fiestas, reversiones en bossa nova, reggae, swing.

¿Por qué eligieron el gin?

F. M.: –Empezamos a probar hacer gin y whisky en paralelo, pero el gin ganó terreno.

–¿Cómo seleccionaron los botánicos?

F. M.: –Nos pusimos a investigar los botánicos más comunes y agregamos otros nuevos. Empezamos a experimentar con diferentes combinaciones hasta llegar a los trece botánicos. En las notas de degustación está el perfil del enebro de entrada; después, algo más especiado donde se percibe cardamomo y anís, y al final, algo más cítrico y frutal por el pepino, la naranja y el limón. Buscamos que sea equilibrado pero que a la vez tenga su complejidad.
B. M.: –Y que sea más versátil.

–¿Es del estilo London Dry?

B. M.: –No, porque es más dulzón y no tan seco.
F. M.: –Para que sea London Dry debería tener menos botánicos, ser más sencillo, el enebro por encima de todo y un alcohol seco, de cereales o de uva. El nuestro tiene muchos botánicos, el enebro está equilibrado y el alcohol es de maíz, que es más dulce.
B. M.: –Fue pensado para el paladar de los argentinos, que es equilibrado en sabores.

–¿Cómo es el proceso de elaboración?

F. M.: –Nuestra fórmula se basa en el macerado en frío: en una solución alcohólica se infusionan todas las hierbas a temperatura ambiente. Se filtra y se destila en el alambique recortando cabezas (los alcoholes más fuertes) y colas (los botánicos). Lo que queda es el corazón, que se rebaja con agua para llevarlo a la graduación de 45 grados.

–¿Cómo surgió la idea de vender barriles de gin tonic?

B. M.: –Se nos ocurrió para lograr vender más volumen. Pensamos una solución que sea práctica, interesante culturalmente y rendidora económicamente.
F. M.: –Y los bares tienen el beneficio de que el producto sale siempre bien, se sirve rápido, sólo consume hielo. La tónica está hecha específicamente para este gin.

–Además es una alternativa a la cerveza, ¿no?

B. M.: –Ese fue otro de los motivos. Hay mucha gente que se está cansando de la cerveza o va con un grupo de amigos a una cervecería y por ahí quiere tomar otra cosa, para darle una opción.

Hicieron tónica también, ¿piensan comercializarla en algún momento?

B. M.: –En un futuro sí.
F. M.: –Hasta ahora nunca pedimos plata prestada ni sacamos créditos. Con nuestros ingresos, que no eran grandes, fuimos comprando las primeras botellas, el alambique en cuotas, crecimos de a poco. Para producir tónica necesitamos una inyección que todavía no tenemos.

¿Cómo recomiendan degustar el BA Gin?

F. M.: –Nos gusta tomarlo solo, sin hielo, a temperatura ambiente. O, si no, en gin tonic, con una tónica que no le falte gas y que esté fría porque de lo contrario pierde el gas. Una medida de 50 ml en una copa de vino con hielo grande hasta arriba y el resto tónica. Con pepino como garnish queda muy bien. O el que se prefiera, porque, al ser un gin equilibrado, con todo va bien.

–¿Cómo son los eventos del BA Gin Club?

B. M.: –Empezamos en Van Koning pero la idea es que sea un espacio itinerante donde se potencie la cultura del gin.
F. M.: –El club tiene tres conceptos: por un lado, compartir nuestra colección privada de gin (60 marcas de todo el mundo); por otro, ofrecer el gin tonic tirado, y luego, la propuesta de “crear tu propio gin”. Tenemos cada botánico destilado por separado para que la gente pueda modificar el gin de acuerdo a su gusto. Además, vamos a ofrecer membresías para que los socios accedan a beneficios, degustaciones, etcétera.

–¿Dan capacitaciones?

B. M.: –Sí, damos cursos en Buenos Aires y en varios puntos del país. Recientemente, nos convocaron de la UTN para dar clases de destilación dentro de la carrera de Cervecería.
F. M.: –Nos propusieron dar el módulo de Destilación en la diplomatura de Microcervecería y armar un curso corto de destilación con la idea de lanzar, el año que viene, la diplomatura en Destilación.
B. M.: –Está bueno porque le da más entidad al hecho de estar formado para empezar a hacer algo. Esto hace que la calidad se mantenga y se pueda proyectar en el tiempo. Los destilados argentinos no gozan de buena reputación. Recién ahora se están haciendo cosas de buena calidad. Si cuidamos el sector puede crecer muchísimo, y en diez o quince años lograr reconocimiento mundial, como pasó con el vino.
F. M.: –Además, con Pablo Tognetti, de Whisky Madoc, organizamos la Asociación Argentina de Destiladores Artesanales (AADA) para propiciar que el movimiento destilador nacional vaya por el buen camino.

–¿Tienen pensado lanzar otro producto?

F. M.: –Sí, un gin con otro perfil, ideal para beber puro.

“Los destilados argentinos no gozan de buena reputación. Recién ahora se están haciendo cosas de buena calidad. Si cuidamos el sector puede crecer muchísimo, y en diez o quince años podríamos lograr reconocimiento mundial, como pasó con el vino.”