"Un paraíso a orillas del río": la obra de teatro que recupera los amores perseguidos por la dictadura
El dramaturgo y director Bruno Tignanelli estrena en el Teatro Asterión una pieza visceral que rescata del silencio la persecución a las identidades LGBTIQ+ durante la última dictadura.
Corren los años setenta y en la intimidad clandestina de los sótanos porteños florece un refugio disidente. Entre brillos, transformismo y versos de Federico García Lorca, Osvaldo y Miguel construyen un romance que desafía la grisura de la época. Sin embargo, el golpe cívico-militar de 1976 irrumpe con violencia descarnada para quebrar ese oasis de afecto. Décadas más tarde, ya con la primavera democrática de 1986, Osvaldo regresa del exilio para confrontar las huellas de la ausencia y cumplir una promesa que el paso de los años jamás logró borrar.
Esa es la premisa de Un paraíso a orillas del río, la flamante creación escrita y dirigida por Bruno Tignanelli que sube a escena en el Teatro Asterión del Abasto. Inspirada en hechos reales, el secuestro y las torturas padecidas por un actor transformista, la pieza propone una mirada imprescindible sobre una zona sistemáticamente omitida del relato oficial.
“Yo tenía muchas ganas de contar una historia de amor y hacer foco centralmente en eso: en contar casi como ese amor tierno que tienen los protagonistas era lo que también la dictadura vino a romper”, explica Tignanelli en dialogo con El Planeta Urbano.

La obra entabla un diálogo directo con la memoria activa y con la emblemática consigna de Carlos Jáuregui, quien reivindicó la cifra de los 30.400: “El discurso que tenía la dictadura en el 76 sigue existiendo, por suerte en mucha menor medida, pero ese discurso retrógrado que viene a molestar nuestra forma de vivir, nuestros amores y nuestros estados de ánimo sigue estando. Por eso es clave seguir hablando y visibilizando el reclamo de los 400 desaparecidos del colectivo LGBT que aún hoy no figuran en los informes oficiales de la CONADEP”.
El proyecto nació originalmente como un guión cinematográfico, pero con el freno de las producciones del INCAA, Tignanelli tomó la decisión de trasladar el relato al escenario: “Al pasar al teatro entendí que el lenguaje era otro. Me pareció mucho más rico quitarle el presente y concentrarme en los dos momentos de Osvaldo: a sus 30 años en el 76 y a los 40 en el 86 con la vuelta de la democracia. Fue un proceso colectivo muy cuidado y artesanal: si bien tomé las decisiones como autor y director, trabajamos día a día atendiendo las sensibilidades de cada área y de los actores”.
En escena, el director orquesta un tono singular que navega entre el dolor y la calidez: “Trato de provocar un sentimiento que mezcla el drama y la comedia en el mismo instante: reír y llorar al mismo tiempo”. Al frente de esa cuerda sensible se encuentra Nicolás Maiques, quien se aparta de sus célebres registros de comedia para sumergirse en una interpretación dramática descomunal. El elenco se completa con la entrega de Taiu Braver como Miguel y Leandro Sandonato en el complejo rol del represor.

Frente al consumo digital vertiginoso, la puesta de Tignanelli reivindica el rito teatral como un acto de resistencia colectiva y afectiva. Hoy se crean ficciones para ver casi con el celular en la mano. En el teatro no te podés escapar: todo sucede en tus ojos a lo largo de 70 minutos. Por eso es vital volver al teatro; es una necesidad colectiva y una experiencia viva para vibrar y conectar con otros en una sala”, subraya el guionista y director.
Hacia el desenlace, la obra tiende un puente directo con las nuevas generaciones. “Ojalá venga mucha gente y se queden charlando y debatiendo al salir, porque es una obra que genera mucha ternura. Y, sobre todo, me entusiasma que se acerque público joven: a las nuevas generaciones la dictadura les queda temporalmente lejos, pero son historias necesarias para mantener la memoria activa”, concluye Tignanelli.
Funciones: Miércoles y jueves a las 20:30 hs. en Teatro Asterión (Zelaya 3122, Abasto).
Entradas: http://www.alternativateatral.com
Instagram: @paraisoaorillas

