Malena Guinzburg: "Hay algo que solo se da cuando el público está presente"

El humor encontró una nueva casa en la calle Corrientes. Mientras continúa con Las chicas de la culpa en teatro y televisión, la actriz se suma a Casual, una comedia coral que explora los vínculos, los secretos y los absurdos de la vida contemporánea. En diálogo con El Planeta Urbano, reflexiona sobre el escenario, el encuentro con sus colegas y esa energía insuperable que se materializa frente a una sala repleta.

La nueva obra de Federico Viescas, dirigida por el también humorista Pablo Fábregas, marca la llegada de Malena Guinzburg a la calle Corrientes con un espectáculo que la encuentra frente a un nuevo desafío: seguir un texto y compartir el elenco con un grupo de compañeros actores. Si bien la humorista conoce de cerca los escenarios, por sus unipersonales y Las chicas de la culpa, el ciclo que comparte con otras tres comediantes, en esta oportunidadse la puede ver desplegar su talento siguiendo un guion y acompañada por Carlos Belloso, Mica Lapegüe y Diego Gentile.

En Casual, la sala de espera de una clínica se convierte en el escenario ideal para que el absurdo y el humor se desplieguen, así como también las miserias, los secretos y los vínculos de los personajes, en tiempos de aplicaciones para citas. Allí, Malena interpreta a Sol, una mujer descontracturada que se hace la superada, pero que en realidad esconde sus ansiedades y problemas.

Todo sale a la luz con una desafortunada situación: una amiga sufre un accidente y queda internada en coma. En la clínica comienzan a reunirse sus amigos, todos personajes distintos que interpelan a la sociedad de hoy en día: desde un abogado sin escrúpulos, un agente inmobiliario, hasta una médica desbordada. Juntos deciden revisar el celular de la víctima y descubren una app de citas y una vida secreta que los va a enfrentar a sus prejuicios.

En esta charla con El Planeta Urbano, la actriz cuenta sobre su vuelta al teatro y demuestra cómo su inteligencia, humor y profesionalismo consagran una carrera sobre las tablas.

–¿Cómo se vive la previa al estreno de una obra? Me imagino que con mucha expectativa por saber cuál es la recepción del público…

Hay algo con la comedia donde necesitás la devolución. Vos podés pensar que algo funciona y después, no; o al revés. Un chiste que para vos era más o menos, de pronto a la gente le encanta. Hay algo que solo sucede cuando está el público. Y también hay algo puntualmente con la risa, la risa es muy contagiosa. Necesitás el contagio del otro. Así, la expectativa y la ansiedad para hacerla con público es total.

También sabemos que son necesarios todos estos ensayos a puerta cerrada para que el resultado sea el que esperamos… y porque además nosotros la pasamos bárbaro. Nos divertimos mucho con varios momentos de la obra, pero nos falta la carcajada del público.

–Y relacionado a esto de pasar tanto tiempo con las mismas personas, como te debe pasar con tus compañeros de elenco, ¿entrarías a un reality?

–No, no, a un Gran Hermano no entro ni en pedo. Ya estuve en MasterChef Celebrity, y hasta ahí llego… Pero algo tipo Gran Hermano, no. Si algún día lo hago es que estoy muy mal de guita (risas). Así que ya sabés, si me ves ahí o necesitaba la guita o estaba muy sola y quería experimentar… Yo no puedo dormir con mucho ruido, ya pensar en eso me da fobia. Además que muestren todo, hasta el baño. No voy a poder estar esperando a veinte personas para ir a cagar. Voy al patio como un perro, no sé.

–Hace un tiempo participaste de Lennons, de José Cicala, y ahí fue tu debut en cine. ¿Cómo fue ingresar finalmente a ese mundo?

–Uf, fue una locura. Estaba fascinada, como nene con chiche nuevo. Entendí eso de las esperas del cine, te citan a las nueve de la mañana y es mediodía y aún no arrancás. Es muy agotador, pero me divertí mucho. No sé si siempre es así, pero por lo menos en este caso el equipo fue muy divertido, bailábamos en el vestuario durante un rato largo. Además, trabajé con actores a los que miraba todo el tiempo para aprender, porque son muy grosos.

–¿Y es difícil no poder ser vos y encarnar otro rol ya sea en cine o teatro? Porque vos siempre en el escenario controlás todo cuando estás con Las chicas de la culpa o en tus unipersonales...

–Esto me gusta porque es completamente distinto y muy físico, muy de entregar el cuerpo, ponerlo en una posición… En Lennons jugué a ser un chabón y varios personajes más. Un día me tocaba ser un policía inglés, otro día estaba de civil, otro día era guardaespaldas, otro presentador de Sandro… Me gusta esa cosa tan lúdica, que me permite jugar, jugar y jugar.

–¿Te gustaría seguir haciendo cine?

–¡Sí, por favor, que me llamen!

–¿Fue la primera vez que hiciste ficción en Lennons?

–Había hecho cosas muy chiquitas en teatro, pero en cine sí fue la primera vez. En series tuve algunas participaciones, pero nunca un personaje estable.

–Hablando de cine, ¿te gusta la comedia? ¿Qué tipo de géneros consumís?

–La verdad que de todo un poco, no tengo un género preferido. Me gustan las comedias, pero soy bastante amplia, aunque las comedias románticas me encantan.

–¿Tenés alguna preferida?

–No sé, tal vez Notting Hill porque la vi 72 veces… Si la están dando en la tele, me quedo mirando. Pero comedias me gustan desde Woody Allen hasta lo que te imagines. Me gusta el cine que está bien.

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