Emily Blunt: "Me atrae mucho la complejidad y una voz muy singular en la escritura y en el enfoque"
A dos décadas de su fulgurante aparición en El diablo viste a la moda, la británica se prepara para la secuela de la recordada película, donde tendrá mayor protagonismo. Candidata a un Globo de Oro por su papel en la reciente La máquina, y dueña de un talento camaleónico que la lleva del cine de autor a la comedia y del musical al drama, habla en exclusiva con El Planeta Urbano de elecciones, riesgos y el vínculo íntimo con personajes que no se buscan, sino que aparecen.
El reciente estreno de La máquina, donde comparte pantalla con Dwayne Johnson –conocido popularmente como The Rock–, vuelve a poner a Emily Blunt en el centro de la escena. Inspirada en la vida del luchador Mark Kerr y de su mujer, Dawn Staples, la película aborda una relación turbulenta, atravesada por el ascenso meteórico de él en el mundo del deporte.
Blunt, que este año estará presente en la nueva entrega de El diablo viste a la moda y en El día de la revelación, de Steven Spielberg, transita con naturalidad por el cine más pochoclero estadounidense y por propuestas independientes, como el citado film de Benny Safdie, por cuya participación ha sido nominada al Globo de Oro en la categoría Mejor Actuación Femenina de Reparto.
Pero la actriz nacida hace 42 años en Londres es mucho más que una cara bonita. A lo largo de los años supo construir su camino en la industria con inteligencia y criterio, participando en producciones como Sicario, la saga Un lugar en silencio, La chica del tren, El regreso de Mary Poppins u Oppenheimer, la película de Christopher Nolan que le dio su primera nominación al Oscar. Criada en un hogar de Wandsworth donde la actuación estaba presente –su madre era docente y actriz–, supo desde muy joven que quería dedicarse al entretenimiento. Debutó en el musical Bliss en 2000 y desde entonces no dejó de trabajar.

Cuando en 2006 sorprendió al mundo encarnando a Emily Charlton, la (en un principio tan altanera como su jefa) secretaria de Miranda Priestly en El diablo…, Blunt ya contaba con credenciales firmes: nada menos que un Globo de Oro a la Mejor Actriz de Reparto por la miniserie de la BBC Gideon’s Daughter y un debut en la pantalla grande de la mano del prestigioso director polaco Pawel Pawlikowski en Mi verano de amor. Tal vez por eso la propia Meryl Streep, después del rodaje, le dedicó unas palabras que sonaron a algo más que una bendición: “Es la mejor actriz joven con la que he trabajado en mucho tiempo, quizás nunca”.
En unos meses (el estreno está planeado para mayo próximo), la secuela de la exitosa película traerá de nuevo a la camaleónica Blunt como Emily, esta vez asociada en una revista de bodas con Andy, el personaje de Anne Hathaway, y ambas enfrentando a Miranda (Streep, claro) en una sorda guerra de tres ante la intención de la cáustica editora –una proyección más que elíptica de la sombra terrible de Anna Wintour, la célebre exmandamás de Vogue– de adquirir la publicación. Es decir, con un protagonismo mayor al de aquel film de 2006, lo que termina de consolidar el estatus de estrella que la actriz británica construyó a lo largo de estas dos décadas.

Con dirección nuevamente de David Frankel, el competitivo mundo fashion que retrata la novela de Lauren Weisberger volverá a incluir al entrañable personaje de Stanley Tucci –casado en la vida real con Felicity, hermana de Blunt–, junto con las incorporaciones de Justin Theroux como el marido de Emily y el flemático Kenneth Branagh como el esposo de Miranda.
Sobre sus elecciones profesionales, sus próximos proyectos y su forma de vincularse con los personajes que interpreta, El Planeta Urbanohabló con la actriz, en exclusiva para la Argentina.
–A lo largo de tu carrera interpretaste comedias, películas originales y films inspirados en hechos reales. ¿Qué tiene que tener un proyecto para que digas: “Sí, quiero participar en él”?
–Me interesan todos los géneros. Para mí no suele basarse en eso, sino más bien en preguntarme qué mundo creó ese director o ese guionista dentro de un género. Y creo que, si ese mundo me parece único –no solo único para mí, sino algo que no haya hecho antes–, ahí aparece el interés. Últimamente, me atrae mucho la complejidad y una voz muy singular en la escritura y en el enfoque. Busco esas películas, ya sean del tipo montaña rusa, un caramelo o una gran película, que funcionen como un espejo para nosotros como seres humanos, con el que podamos identificarnos y vernos a nosotros mismos. Entonces se convierten en películas más discursivas, porque reconocés partes de vos en ellas.

Normalmente, busco guiones como si el autor no hubiera visto demasiadas películas, ¿entendés lo que quiero decir? Que no se ajusten a lo convencional ni sean una derivación de otras películas. Trato de encontrar ese tipo de voces.
–Mencionaste la idea de la montaña rusa. "La máquinaes", efectivamente, una gran montaña rusa. ¿Cómo viviste las escenas de violencia? ¿Y cómo fue la conexión con Dwayne Johnson en esos momentos concretos del rodaje?
–Tuve mucha suerte de haber tenido una larga amistad con él antes de la película. Eso generó una especie de colchón emocional, una conexión, una complicidad y una seguridad mutua, porque sabíamos que las escenas iban a ser impactantes, tanto en sentido literal como figurado. Esas escenas, y esa especie de alteridad a la que te transportan –en las que es como si levitaras fuera de vos mismo, incluso en algunas de las más emotivas–, te dejan huella. También me reí mucho con él y con Benny, porque toda la película estaba patrocinada por el tequila: a menudo nos sentábamos después de las escenas, tomábamos uno y teníamos una especie de sesión de terapia para bajar de esa intensidad. Los viajes largos en auto me ayudaban, escuchar música me ayudaba, no hablar me ayudaba. Hay varias tácticas para volver a la calma y bajar.

–Interpretaste a Mary Poppins y regresaste al mundo de "El diablo viste a la moda". ¿Hay algún papel que todavía sueñes con interpretar? Puede ser de una película anterior, de una obra o algún personaje icónico.
–Es muy difícil para mí especificar o hablar hipotéticamente sobre un personaje o un tipo de película que me gustaría interpretar. Creo que siempre estoy esperando a que esas personas entren en mi vida, y no al revés. No tengo un sistema establecido para explicar por qué algunos personajes me atraen más que otros cuando leo guiones. Pero no sé si puedo imaginarme hipotéticamente a un personaje que me gustaría interpretar.
Fotos: gentileza Diamond Films

