Dónde tomar sangría en Buenos Aires: cuatro lugares que la reinterpretan
De origen popular, esta bebida volvió a ganar espacio en la escena gastronómica porteña. Aquí, un puñado de bares y restaurantes que la incorporan a su carta con identidad propia y foco en el vino.
La sangría tiene antecedentes en mezclas de vino y frutas que ya se consumían en la Hispania romana, pero su forma moderna se consolidó en España entre fines del siglo XVIII y el siglo XIX, como una bebida popular pensada para el calor y la vida social al aire libre. A base de vino tinto, frutas y azúcar, servía tanto para refrescar como para suavizar vinos rústicos.
Su proyección internacional llegó en el siglo XX, especialmente a partir de los años 60, cuando se volvió emblema de la cultura mediterránea. Hoy, esa tradición se reactualiza en la escena gastronómica porteña: cuatro direcciones de la ciudad ofrecen versiones que van del clasicismo bien ejecutado a lecturas contemporáneas, y confirman que la sangría también encontró su lugar en Buenos Aires.

CON UN TOQUE DE VERMUT EN COPETÍN
En una esquina de Villa Devoto, Copetín ofrece su versión de sangría —también listada como Tinto de Verano— alineada con su estética de bar sesentista. La receta combina Merlot, un toque de vermut Carpano y Schweppes de pomelo, con hielo y cítricos frescos. El resultado es una bebida liviana y directa, pensada para acompañar copetines y platos pequeños, en sintonía con la propuesta del lugar.
Fernández de Enciso 4370, Villa Devoto.
IG: @copetindevoto

TRES ESPECIALIDADES EN COSTA7070
En COSTA7070, la sangría es parte estructural de la coctelería diseñada por Inés de los Santos para acompañar la cocina de fuego y arroces de Pedro Bargero. La carta incluye tres versiones. Alto-Alto, con Cabernet Franc, frambuesa, tomate, frutilla y romero, de perfil frutal y herbal. De una costa a la otra, con Albariño, uva verde, pino limón y limón, más cítrica y vibrante. Damascos y pinot, con Pinot Noir, reducción de Chandon Apéritif y agua de damascos, de mayor profundidad aromática. Las tres funcionan bien tanto de día como de noche y están pensadas para acompañar pescados, arroces y platos de intensidad media.
Av. Rafael Obligado 7070, Costanera.
IG: @costa7070.ba

MACERADO DURANTE SIETE DÍAS EN SIFÓN
En Sifón y Sifoncito, la sangría se sirve en jarra y es una de las opciones más pedidas del verano. La receta incluye vino de damajuana, pera y manzana roja, almíbar simple, jugo de naranja y lima, y una mezcla de vermús (Bianco, Rosso y Malbec segundo). La preparación macera durante siete días para lograr un perfil equilibrado y aromático. Se recomienda con platos como la fainá toné o el bocata de lengua, dentro de una propuesta de mesa compartida y cocina simple.
Jorge Newbery 3881, Chacarita / Av. Corrientes 1660, Paseo La Plaza.
IG: @sifon.soderia

CON ALMÍBAR DE ROMERO EN LA PESCADORITA
En La Pescadorita, la sangría se prepara con base de Malbec, jugo de naranja fresco y almíbar artesanal de romero. Se sirve en copa amplia, con hielo y cítricos, y acompaña platos de mar como ceviches, gambas al ajillo o chipirones al hierro. La propuesta se disfruta tanto en el salón como en las mesas de la vereda, uno de los sellos del restaurante en Palermo Hollywood.
Humboldt 1905, Palermo Hollywood.
IG: @lapescadorita


