Fuego joven: conocé a los chefs que están redefiniendo la escena gastro de Buenos Aires

Una camada de cocineros y cocineras locales desarrolla ideas claras con sensibilidad contemporánea, en sintonía con el latir de Buenos Aires. No buscan replicar modelos: construyen identidad sin nostalgia ni artificio. 

NESS - Leo Lanussol y Esteban Cigliutti

En Núñez, Leo Lanussol y Esteban Cigliutti transformaron una vieja sodería en un restaurante moderno de cocina a leña, con carta de vinos, DJ en vivo y un ambiente integrado donde todo sucede a la vista: desde la parrilla hasta el emplatado. En NESS no hay gas, solo fuego, y esa decisión define su identidad. Los platos cambian con las estaciones y se sirven enteros o en medias porciones pensadas para compartir. Los mesones de madera suavizan el diseño fabril, y un olivo de 60 años le otorga vida al salón. Lanussol, recordado por Proper, volvió a escena con una propuesta intensa y elegante, donde la carta, el espacio y la energía conviven sin competir. En apenas un año, NESS fue reconocido por 50 Best Latinoamérica, que lo incluyó en su lista 51-100, en el puesto 64.

MESS - Guido Casalinuovo y Celeste Rizian

Lejos del circuito habitual, Mess encontró su comunidad en Pilar. Allí, Guido Casalinuovo y Celeste Rizian reinterpretan Medio Oriente con la calidez de un hogar y la precisión del oficio. La identidad del proyecto tiene raíz familiar: Celeste, con ascendencia armenia y griega, fue clave en la construcción de esa impronta. La propuesta se apoya en una lectura contemporánea de sabores tradicionales, que combina recetas heredadas, ajustes técnicos sutiles y un cuidado especial por la presentación, sin perder de vista el sabor como eje central. En solo tres años, la pareja de chefs construyó un ecosistema propio, con una huerta que ya produce buena parte de los vegetales que utilizan, cenas colaborativas y un restaurante convertido en espacio vivo.

SOLILEB - Melany Belilos

Formada como comunicadora social, Melany Belilos se acercó a la cocina por curiosidad. Ese primer impulso la llevó, poco después, a estudiar gastronomía y a trasladarse a España, donde se formó en cocinas con estrellas Michelin. De regreso en la Argentina, pudo materializar su propio proyecto: Solileb, un café moderno, minimalista, de aire japonés y corazón argentino, cuyo nombre surge de su apellido escrito al revés. Su pastelería es precisa sin perder calidez: laminados impecables, tortas sutiles, sándwiches con pan propio y una cocina que combina técnica y cercanía. Ubicado en Palermo, Solileb se apoya en buena materia prima y una atmósfera relajada que invita a volver. El resultado condensa el espíritu de una nueva generación: cocineros jóvenes, con mirada global, que devuelven a la ciudad una cocina sensible y honesta.

Imagen: Instagram

ALCANFOR - Julián Galende

Alcanfor se vive como un jardín interior. En pleno Villa Crespo, Julián Galende cocina como quien cultiva: sin prisa, con observación y respeto por los procesos (foto de portada). No hay una frontera nítida entre cocina y comedor; todo ocurre en una misma sintonía. En ese universo, lo vegetal deja de ser acompañamiento para convertirse en protagonista. Los menús se imprimen en papeles elaborados con residuos vegetales, las estaciones marcan el pulso de la carta y la idea de circularidad atraviesa cada decisión. Por su trabajo sustentable, en 2025 obtuvo la Estrella Verde Michelin, consolidándose como uno de los proyectos más relevantes del país en cocina consciente. ¿El próximo paso? La apertura de Alcanfor de Playa, en La Juanita, Uruguay.

CAPRICHITO - Victoria y Carola Santoro

Las hermanas Santoro ya eran nombre propio con Ti Amo y La Sorellina, dos pizzerías que las llevaron de Adrogué al mapa grande de la pizza mundial. Empezaron en 2019, casi de forma artesanal, cocinando napolitana a leña en su casa; hoy, seis años después, subieron la apuesta con Caprichito, un restaurante palermitano de cocina ítalo-americana y porteña que mezcla antojos personales: pastas frescas, vitello tonnato, burgers caseras, albóndigas y pizzas finas a la piedra (pensadas también para quienes no buscan la napolitana clásica). Caprichito es cálido y relajado, con la energía de las casas donde todo fluye. Asesoradas por Emiliano Belardinelli, las Santoro logran una cocina que combina artesanía y picardía. Con ellas, la nueva generación demuestra que puede ser moderna sin forzarlo.

Imagen: @huevosalplato_

MAMBO - Santiago Pérez y Calvin Daniele

En un galpón de Villa Crespo, el proyecto de Santiago Pérez y Calvin Daniele redefine la cocina argentina contemporánea con una propuesta honesta y sin artificios. El restaurante escapa a las etiquetas y combina raíces rurales, oficio y sensibilidad actual en un menú simple y rotativo, con elaboraciones propias que incluyen panes, ricota, embutidos, caldos, pastas y helados caseros. La carta cambia con el ánimo y la estacionalidad: hay carnes maduradas, verduras asadas y pesca, atravesadas por una mirada audaz. La cocina de Mambo es biográfica: rescata la infancia de Santiago en Lobos y la cruza con un recorrido por cocinas de la Argentina y el mundo. Mambo nace del deseo de cocinar con honestidad y cercanía, con la misma precisión técnica que una cocina de fine dining pero sin su rigidez ni solemnidad.

MAD - Lucas Canga, Calu Corso y Félix Babini

Mad Pasta nació como experimento y se convirtió en una referencia de la cocina porteña. Lucas Canga, Calu Corso y Félix Babini transformaron un pequeño espacio de zona norte en un taller de pastas contemporáneo donde cada plato es un ejercicio de técnica y curiosidad: hay desde tortellini de mortadela hasta linguine con hongos, salsas profundas y texturas cuidadas. Su mirada joven combina rigor y desenfado. Mad funciona como laboratorio de ideas que luego se expanden a otros proyectos, como Garabato Bistró, abierto recientemente y con reservas agotadas. Es cocina clásica con un leve tono nostálgico: platos reconocibles, sabores limpios y respeto absoluto por el producto.

PRESENCIA - Rodrigo Da Costa

Presencia lleva su nombre como bandera. En una esquina de Recoleta, Rodrigo Da Costa recupera el encanto del restaurante elegante, pero con alma moderna. Burrata con ajo blanco y trigo sarraceno, tartar con yema ahumada y parmesano crocante: platos donde la técnica sostiene al sabor. Presencia encarna una idea de lujo cotidiano donde el detalle reemplaza al exceso. Además, su sous-chef, Eliel Buttice, ganó el Bocuse d’Or Argentina y representará al país en 2026.

ULTRAMARINOS y PICARÓN - Maximiliano Rossi

Maximiliano Rossi encontró su voz entre dos orillas. En Chacarita, Picarón fue su primer golpe: un bar de platitos y técnica afinada que reivindicó la cocina de barrio sin clichés. Años después llegó Ultramarinos, su proyecto más maduro, escondido junto al Barrio Chino. Allí el mar argentino es protagonista: pesca fresca, mariscos, curados y brasas tratados con respeto y precisión. Rossi rompe el molde carnívoro para proponer una Argentina marítima, sensible y contemporánea.

ANAFE - Mica Najmanovich y Nicolás Arcucci

Anafe nació a puertas cerradas y se convirtió en una de las cocinas más influyentes de Buenos Aires. Mica Najmanovich y Nicolás Arcucci trabajan desde una sensibilidad que combina curiosidad, técnica y una lectura personal de los sabores globales. El restaurante en Colegiales mantiene esa esencia íntima del inicio, pero con potencia multiplicada: platos que parecen simples esconden un trabajo preciso; combinaciones que sorprenden sin estridencia. La Guía Michelin le otorgó el Bib Gourmand en dos años consecutivos, prueba de una calidad sostenida y de un mensaje claro: comer muy bien sin entrar en un lujo inaccesible.

Imagen: theworlds50best.com

TONY WU y CANG TING - José Delgado

Antes de las luces rojas y la cantina pop, José Delgado afinó el oído en Cang Tin: un local mínimo donde la cocina del sudeste asiático ganó terreno en Buenos Aires. Allí fijó una gramática de sabores nítidos, aplicada a curries amarillos, calamares a la plancha, fideos salteados y dumplings vegetales. Con esa base llegó Tony Wu, su última apertura en Villa Crespo: una cantina china de energía de película, mesas giratorias, woks que chispean y una carta que cruza clásicos con lectura porteña (pato y cerdo laqueados, sopas sustanciosas, baos que explican por sí solos por qué el lugar se llena temprano). La estética acompaña, pero el corazón es el fuego. Dos capítulos de una misma idea de Asia, hecha en Buenos Aires.

ÁCIDO - Nicolás Tykocki

En Chacarita, Ácido impone una identidad propia: una cocina afilada, personal y sin miedo al riesgo. Nicolás Tykocki, ganador del Young Chef Award Michelin 2024, construyó un restaurante donde cada plato es una pequeña muestra de saber y rebeldía. Los sabores son directos, con técnica y audacia en partes iguales. Ácido recibió, además, el Bib Gourmand por su relación precio/calidad. Representa la madurez gastronómica joven, creativa y rigurosa que hoy marca el pulso de Buenos Aires.

Imagen. Instagram

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