La historia detrás de los nombres más icónicos: cómo se bautizan los grandes restaurantes del mundo
Chefs y fundadores de restaurantes legendarios revelan qué inspiró los nombres de sus locales, desde homenajes familiares y referencias musicales hasta símbolos culturales y anécdotas personales.
El nombre de un restaurante es una fuerza poderosa: puede despertar asociaciones y expectativas, abrir el apetito, avivar la curiosidad y generar incontables imitaciones, o capturar el espíritu culinario de una época, todo en pocas sílabas. Irremediablemente glamorosos, desenfadadamente cool, poéticos o sencillamente pragmáticos: los mejores nombres, aunque muy distintos entre sí, tienen algo que simplemente encaja. Los chefs y fundadores de algunas de las direcciones más icónicas cuentan las historias detrás de sus elegidos.

ARPÈGE, PARIS
“Mi padre era músico y la música siempre formó parte de mi mundo. Toco el saxofón, la batería y el piano, y a través de cada uno de estos instrumentos hay una palabra que vuelve una y otra vez: arpegio, una secuencia de notas ejecutadas una después de otra. Es una imagen que refleja mi cocina: cada receta es una sucesión de sabores y aromas, creando armonía paso a paso. El nombre es tanto un homenaje a mi familia como una palabra que encuentro luminosa, poética, casi sinfónica.”
Alain Passard, chef y propietario (@alainpassard)

MANTECA, LONDRES
“La idea del restaurante existía mucho antes de tener un nombre. Un día escuché la palabra manteca, que también es el título de un tema de Dizzy Gillespie. Mi suegro es mexicano y ya había oído la palabra en conversaciones en la mesa familiar. Cuando descubrí que significaba grasa de cerdo, todo encajó: estaba planeando que los salumi y las carnes curadas fueran parte de nuestra propuesta. Tenía peso, alma y un toque de actitud, y cuando volví a escuchar el tema de Gillespie, tenía ese ritmo salvaje y alegre que sentí que representaba el tipo de comida y de ambiente que quería crear.”
Chris Leach, chef y cofundador (@manteca_london)

NIÑO GORDO, BUENOS AIRES
“El nombre surgió de un viaje a Asia que hizo mi socio Pedro. Cuando volvió, estaba muy inspirado por todo lo que había visto y probado, y empezamos a trabajar en una idea que fusionara cocina asiática con carne argentina. En una charla, Pedro mencionó unas imágenes de propaganda china que había visto en un libro: esos chicos gorditos y felices que simbolizaban abundancia. Ahí apareció la frase Niño Gordo y nos pareció perfecta: audaz, divertida y visualmente poderosa. Las reacciones fueron excelentes: la gente conectó de inmediato. Es un nombre que se te pega, y eso también forma parte de la experiencia.”
Germán Sitz, chef y copropietario (@xniniogordox)

THE CLUMSIES, ATENAS
“Los dos bartenders detrás de The Clumsies, Vasilis y Nikos, trabajaban juntos en el mismo bar, pero uno era zurdo y el otro diestro, así que les costaba trabajar sin romper cosas, tirar cocteleras al piso o hacer un desastre detrás de la barra. Por eso los apodaron ‘los torpes’. Ser torpes en su vida no era suficiente, así que decidieron llevarlo un paso más allá y nombrar el bar en honor a su torpeza. Pero lo hicieron de una forma aún más torpe: Clumsies como palabra no existe; es una pronunciación torpe de clumsy. Ahí lo tenés: una historia que no podrías inventar.”
Nick Sourmpatis, bar manager (@the_clumsies)

ODETTE, SINGAPUR
“Odette era el nombre de mi abuela, que era una cocinera fantástica. Cuando era chico, me encantaba pasar tiempo con ella en la cocina, ayudándola mientras preparaba las comidas familiares. El restaurante es un homenaje a ella y a su filosofía: me mostró cuánto amor y alegría puede transmitir la comida, y me enseñó que los platos más extraordinarios pueden surgir de los ingredientes más simples. Para mí, el nombre de un restaurante debe tener significado: es un recordatorio cotidiano de tu propósito.”
Julien Royer, chef y propietario de Odette (@odetterestaurant)

ST. JOHN, LONDRES
“Los nombres pueden ser peligrosos, así que deben ser bastante directos. El restaurante se llama St John porque está en St John Street. Tan simple como eso. Le decía a la gente dónde estaba, pero no decía qué era, lo cual fue bueno, porque éramos jóvenes y todavía estábamos definiendo lo que queríamos hacer. ¿Puede un nombre hacer o deshacer un restaurante? Absolutamente no. El nombre casi desaparece a medida que el restaurante se convierte en sí mismo; el nombre pasa a ser aquello que el restaurante es.”
Trevor Gulliver, cofundador (@st.john.restaurant)

QUNTONIL, CIUDAD DE MÉXICO
“Elegir un nombre fue un verdadero desafío, casi como nombrar a un hijo. Pasamos por varias listas hasta llegar a este. Queríamos capturar todo lo que el restaurante representa: celebrar la cocina mexicana y su gastronomía, honrar su historia y, al mismo tiempo, abrir nuevas posibilidades. Quintonil es un quelite, una hierba silvestre y comestible de México, que crece en abundancia. Es deliciosa pero accesible, y profundamente democrática: se disfruta tanto en el campo como en la ciudad, sola en un taco o como parte de un guiso. Fonéticamente también nos resultó muy agradable, tanto al decirla como al escucharla.”
Alejandra Flores, cofundadora (@rest_quintonil)

SAINT PETER, SIDNEY
“SemanAs antes de firmar el contrato del local, Julie [Niland, cofundadora] y yo nos juntamos al final del día y recuerdo haberle dicho: ‘Ya tengo el nombre’. Antes de que pudiera decírselo, ella respondió: ‘Yo también: Saint Peter, porque es el santo patrón de los pescadores’. No lo podía creer: habíamos llegado exactamente al mismo nombre. Saint Peter está asociado especialmente con el pez John Dory, también conocido como Saint Pierre, y su mancha negra se dice que es la marca del pulgar del santo. Eso luego se convirtió en nuestro logo. No creo que el éxito o el fracaso dependan de un nombre llamativo, pero sí creo que al elegir un nombre tenés que buscar un significado o una intención profunda, no solo algo que suene bien.”
Josh Niland, chef y copropietario (@saintpeterpaddo)

CAT BITE CLUB, SINGAPUR
“El nombre surge del ambiente y de la sensación que queremos generar en nuestros invitados. Imaginá un gato juguetón, un poco travieso y pícaro. La palabra ‘club’ representa ese momento particular, compartido con bebedores afines en un bar escondido en un barrio tranquilo. Por esa noche, estás en el club.”
Jesse Vida, cofundador (@catbiteclub)

TABLE BY BRUNO VERJUS, PARIS
“Elegí el nombre porque era muy simple y muy acertado. Cuando decimos ‘¡A la mesa!’, estamos invitando a todos a compartir y reunirse. Eso es exactamente lo que ofrece mi restaurante, con una única mesa larga que serpentea por el espacio sin interrupciones ni separaciones. No hay fronteras entre los comensales ni entre la cocina y el salón. Cocineros, invitados… todos nos sentamos a la misma mesa durante la noche. Table no es solo un nombre, es una filosofía. Comer es encontrarse. Encontrarse es compartir. Y en el compartir es donde todo comienza.”
Bruno Verjus, chef y propietario (@bruno_verjus)

Fuente: 50 Best (texto: Elizabeth Winding)

